‘My way out’, de Izaskun Arandia, un caramelo acidulado de felicidad

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Photo credit: 'My Way Out'
Photo credit: 'My Way Out'

Ya desde su misma concepción, incluso en fase de proyecto, ‘My way out’ tenía todos los elementos con los que debe contar una buena película: personajes luchadores (sin ocultar sus lados más entrañables y tiernos), un lugar mítico, un grave obstáculo a superar (llamémoslo trans, homo, viejo, gordofobia…, en resumen, una anclada diversofobia: el miedo y odio, expresado en rechazo, desprecio o agresión, a todo lo que sea distinto de mí mismo) y una directora con gran experiencia a sus espaldas y mirada personal y creativa.

El resultado de este proyecto, que Izaskun Arandia ha llevado sobre sus hombros, contra viento y marea, durante cinco largos años, ha sido la explosión en la gran pantalla de un sabroso caramelo acidulado de felicidad, sinceridad y equilibrado optimismo.

‘My way out’ es la historia de un club londinense, en forma de discoteca, para la comunidad transgénero (creado hace más 25 años, cuando aún no existía ni el lenguaje adecuado para nombrarla). Un mítico lugar de encuentro donde se reúnen travestis, heteros, homos, no binaries, inbetweenies… Un espacio de convivencia festiva y reivindicativa que se define, al final, mucho más por una comunión de personalidad, cualquiera que defienda la libertad de cada uno para expresarse, que por una cuestión de género, identidad u orientación sexual.

Photo credit: 'My Way Out'
Photo credit: 'My Way Out'

La cineasta cede la palabra a las protagonistas del WayOut Club, sus creadoras, Vicky Lee y Steffan Whitfield, y a todo el enjambre de maravillosas hadas de la diversidad que habitan esta cita semanal. Ellas no dudan en contar, a través de imágenes de archivo y nuevas captaciones actuales, la esencia del lugar. Sin olvidar las dificultades por las que han tenido que pasar, tanto a nivel personal como profesional, por ser diferentes de la mayoría social.

Durante la proyección del film una idea no paraba de rondarme por la cabeza. Cuando se inició la reciente pandemia mundial, al afectar a la sociedad en general, y no solo una minoría, se establecieron de inmediato protocolos para convertir los lugares en espacios seguros. No todas las enfermedades se materializan en forma de virus. La diversofobia es una de ellas. Frente al aumento de las agresiones parece que la única solución actual posible es multiplicar los espacios de seguridad.

Vicky Lee y Steffan Whitfield fueron visionarias frente a pandemias mundiales. No solo eso, también encontraron, hace ya mucho tiempo, la vacuna contra esa enfermedad que rechaza al que está enfrente por su diferencia: el amor y el respeto por ellos, ellas y elles. La vacuna WayOut es gratuita, al alcance de todos y se aplica en una sola dosis: el encuentro y el conocimiento de todas las personas que integran la sociedad.

Photo credit: 'My Way Out'
Photo credit: 'My Way Out'

Zinemira 70º Festival de San Sebastián

Título original: My way out. Dirección y guion: Izaskun Arandia. Fotografía: Nerea Falagan. Montaje: Maitane Carballo y Zigor Garro. Música: Yogurinha Borova, Geri Love, Arturo Gallo, T-Party T-Party. Reparto: Vicky Lee, Lesley Walls, Andie Hawkiss, Kam Angel, Geri Love. Duración: 70 min. País: España (2022). Distribuidora: Atera Films.

Sinopsis: El legendario club para personas trans The Way Out celebró su 25º aniversario en 2018. El documental repasa las últimas tres décadas de la escena trans de Londres y, a través de entrevistas y grabaciones de archivo, nos descubre el impacto que ha tenido el club en la comunidad trans. En marzo de 2020, y debido a la pandemia mundial causada por el covid-19, el club cerró sus puertas por primera vez en sus 28 años de historia. ¿Qué le depara el futuro a este lugar único?