Mushing: hombres y perros en un tándem perfecto

Esther Bedia Alonso

Perros de tiro, un trineo y un deportista. Esa es la definición básica del mushing, una disciplina que conjuga animales, naturaleza y deporte a partes iguales. Lo que nació por pura necesidad para desplazarse y abastecerse en los países nórdicos y tuvo especial relevancia a principios de siglo durante la Fiebre del Oro en Alaska y Canadá es, hoy por hoy, una práctica deportiva muy extendida en países con menos tradición.



En España el mushing se introduce en los años ochenta y noventa y empieza a ser conocido por el gran público a través de Pirena, una competición anual de 15 días de duración cuyo objetivo era cruzar los Pirineos de oeste a este, pasando por Aragón, Cataluña, Andorra y Francia.

“Existen dos modalidades, una sobre tierra y otra sobre nieve. La primera se divide a su vez en varias clases: Canicross, Bikejoring, y vehículos con ruedas o Carts tirados por cuatro, seis u ocho perros. En la segunda entran el Ski-dog y trineo con dos, cuatro, seis, ocho y sin límite de perros. En los últimos años también se ha incorporado la clase de Canicross sobre nieve. Además hay una clasificación atendiendo a la raza de los perros, en Perros Nórdicos y Clase Abierta”, explica José Luis García, coordinador del Comité de Mushing de la Real Federación Española de Deportes de Invierno.

Cómo ser un buen musher

Al parecer el nombre de musher tiene su origen en los colonos franceses que llegaron a Alaska durante la Fiebre del Oro. Ellos utilizaban la palabra 'marche', que podría traducirse como 'en marcha', para animar a los perros. Los anglosajones derivaron el sonido en 'mush' y de ahí que al conductor acabase llamándosele musher.

“Para un musher el día empieza muy temprano para aprovechar el frío de la mañana. Antes de empezar a entrenar debe hidratar bien a los perros. Para las clases de vehículo o Cart, al principio de temporada se hace con un Quad y más adelante ya se utiliza el Cart. En España la temporada de entrenamientos suele empezar a finales de septiembre siempre dependiendo de la temperatura. Cuando se termina de entrenar se alimenta a los perros y se acondiciona el kennel (la perrera)”, dice José Luis García.

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Para él la principal cualidad de un buen musher, además de una buena forma física, es “el amor a los perros y a este deporte, puesto que exige dedicación todo el año, haga frío, calor o llueva, y diariamente los perros necesitan su atención”. Los animales y el musher hacen equipo, “comparten sacrificios, esfuerzo y alegrías”.

Según García, si los perros “han tenido un buen entrenamiento y un buen control veterinario no tienen más riesgo que un atleta normal”. Actualmente hay dos categorías de perros, los nórdicos (Husky, Malamute, Groenlandia y Samoyedo) y los denominados alaskanes, “cruzados es busca de una mayor resistencia y velocidad”.

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Para iniciarse en el mushing García aconseja empezar por abajo: “Con un perro (Canicross o Skijoring) y, poco a poco, si la cosa funciona ir ampliando”. Además de disponer del espacio acondicionado y alejado de los núcleos urbanos, la parte económica también es importante puesto que la alimentación de un tiro de ocho o diez perros es costosa.

Vivir de este deporte es difícil en España: “Hay quien se ha incorporado al mundo de la nieve en las estaciones de esquí que ofrecen paseos en trineo, otra forma es conseguir patrocinadores. Los mejores sobreviven creando líneas de crianza con sus perros a base de conseguir triunfos en competición”.

Aún así García considera que el nivel de este país es “excelente, con muy buenos resultados internacionales”. De hecho, en la presente temporada hay una Campeona de Europa en Canicross Júnior, una Campeona del Mundo en Canicross Júnior, un Campeón del Mundo en Vehículo con ocho perros nórdicos sobre tierra, y un tercero en el Campeonato del Mundo en Vehículo con ocho perros sobre tierra.

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