Muere Doris Day, la leyenda de Hollywood que sufrió pérdida, desamor y hasta bancarrota por culpa de un hombre

Fue la vecina de al lado del cine hollywoodense durante muchos años. Doris Day podía actuar y cantar, y durante décadas rechazó el Oscar honorífico de la Academia. Y tras varios años alejada de la industria y dedicada a sus animales, la leyenda de Hollywood falleció el 13 de mayo a los 97 años por una neumonía.

Agencia: RadialRP / Autor: RPE / Copyright: GTRES

Saltó al estrellato en los años 50, y durante su época de mayor éxito trabajó con directores como Alfred Hitchcock y David Butler, y compartió protagonismo con galanes como Frank Sinatra, Clark Gable y Jack Carson, entre otros. Cantante y actriz consagrada, se retiró del cine en 1968 pero se mantuvo en activo durante un tiempo gracias al éxito de su serie, The Doris Day Show, que se emitió entre 1968 y 1973. En los años 70 comenzó a alejarse de las cámaras para centrarse en su faceta como activista en defensa de los animales, y lanzó dos álbumes más, en 1994 (The Love Album) y en 2011 (My Heart). Sin embargo, mientras su carrera brilló por todo lo alto con una treintena de discos musicales, otras cuarenta películas y una nominación al Oscar a mejor actriz en 1959 por Confidencias a medianoche (Problemas de alcoba), su vida privada sufrió todo lo contrario.

A lo largo de su vida, estuvo casada en cuatro ocasiones, pero su camino en busca del amor estuvo lleno de espinas. Su primer matrimonio fue con Al Jorden, un trombonista con quien estuvo desde marzo de 1941 a febrero de 1943. Por aquel entonces, la actriz apenas tenía 19 años y con él tuvo a su único hijo, Terry. Doris sufrió de abuso físico durante este matrimonio, y Jorden se suicidó poco después de oficializarse el divorcio.

Doris Day con su marido Marty Melcher en los Premios de la Academia en 1960 (AP Photo/GTRES)

Su segundo matrimonio fue con otro músico llamado George Weidler, un saxofonista con quien estuvo casada entre marzo de 1946 y mayo de 1949. Fue por él que comenzó a practicar la Ciencia Cristiana. Poco después se casó con Marty Melcher y el mismo día de su vigésimo séptimo cumpleaños, en 1951. Con esta relación Doris habría encontrado un amor más duradero. Él produjo muchas de sus películas y adoptó oficialmente a Terry, pero la relación terminó con la muerte de Melcher en 1968. Su autopsia reveló que tenía un corazón alargado, pero al practicar la Ciencia Cristiana, no quiso ver a ningún medico hasta que fue demasiado tarde.

Pero tras la muerte de su marido, la actriz descubrió que la había dejado en la ruina. Lo había despilfarrado todo. Doris terminó demandando al socio de su marido, Jerry Rosenthal, por posible estafa. Ganó la demanda y aunque debía recibir unos $20 millones, el acuerdo civil llevó a que cobrara la cuarta parte.

Ya retirada del cine, su difunto marido le guardaba otra sorpresa. También se enteró que antes de morir, Melcher la había comprometido por contrato con la serie The Doris Day Show -aquella que tenía de cabecera el tema Que Sera, Sera- viéndose forzada a seguir actuando durante las cinco temporadas que duró.

Su cuarto y último matrimonio fue con Barry Comden, y estuvieron juntos desde abril de 1976 hasta 1981. A diferencia del resto de sus maridos, Comden no pertenecía al mundo del espectáculo sino que era el maître de uno de los restaurantes favoritos de la actriz. Se conocieron cuando Comden le entregó una bolsa con restos de huesos y carne al salir del restaurante tras descubrir su amor por los perros. Pero la relación terminó en divorcio, según él, porque Doris se preocupaba más “por sus amigos animales” que por él.

Doris estuvo volcada en la adopción animal, pero en noviembre de 2004, su hijo Terry, que ejercía como productor musical, murió debido a complicaciones con un melanoma cuando tenía 62 años.

Volcada de lleno en su amor por los animales, fundó la Liga Animal Doris Day para la protección de los animales en peligro. Si bien nunca quiso aceptar el Oscar honorífico, sí recibió el premio Cecil B. DeMille en 1989, y dos años más tarde otro reconocimiento por su contribución al cine de comedia. Mientras que en 2004 le otorgaron la Medalla Presidencial de la Libertad por el Presidente George W Bush, pero debido a su temor a los aviones no asistió a la ceremonia.

Doris Day siempre fue recordada como “la vecina de al lado” del cine, y cuando la revolución sexual de los 60 se apoderó de Hollywood, pasó de moda. Tanto es así, que rechazó el papel del de María en Sonrisas y lágrimas (La novicia rebelde, 1965) porque se creía “muy americana” para interpretar a una monja de Salzburgo. Tampoco se atrevió con el personaje de la Sra. Robinson en El graduado (1967) por creer que el guion era “vulgar y ofensivo”.