'Muñeca rusa': final explicado de la temporada 2 en Netflix

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Photo credit: Netflix
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La segunda temporada de 'Muñeca Rusa' siempre iba a resultar extraña, no había duda sobre ello. Desde el momento en que Nadia Vulvokov (Natasha Lyonne) viajó al pasado dentro del cuerpo de su madre embarazada, Nora (embarazada de la misma Nadia, hay que añadir) sabíamos que se venía algo gordo.

Las creadoras de la serie (Leslye Headland, Amy Poehler y la propia Lyonne) procedieron a sorprendernos aún más cuando Nadia (sin darse cuenta de que se había transformado en su madre) comenzó a besarse con el novio de Nora, Chez (Sharlto Copley). Rezamos a todos los poderes superiores para que el hombre en cuestión no fuera su padre, porque... ¡PUAJ! ¡Sería ir demasiado lejos! Afortunadamente, nuestras oraciones fueron respondidas, pero, ¿cómo demonios pasamos de un bizarro viaje en el tiempo y un cambio de cuerpo a que Nadia acabase diéndose luz a sí misma? Seguro que eso merece una explicación. Por suerte tenemos ganas de hacerlo.

'Muñeca rusa', temporada 2: final explicado

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La premisa de la segunda temporada es una locura y las creadoras no tardan en llegar al meollo del asunto. Nadia se ve arrastrada rápidamente a otro loco viaje cósmico cuando se monta en un tren subterráneo que la lleva al pasado. Después de enterarse de que está en el cuerpo de su madre durante un momento crítico en la historia de su familia, se propone corregir los errores de su madre. Estos errores se centran en la pérdida de la fortuna de su familia en forma de Krugerrands de oro.

Nora (Chloë Sevigny) había robado previamente las Krugerrands de su propia madre, Vera Peschauer, y las despilfarró. Este acto no solo tensó la relación de Nora con su madre, sino que también afectó su relación con Nadia, quien tendría que haber heredado el dinero. A Nadia se le mete en la cabeza que debe hacer todo lo posible para recuperar la fortuna perdida. Sin embargo, pronto se entera de que algunas cosas del pasado son imposibles de arreglar, y la pérdida de la fortuna de Peschauer/Vulvokov es una de esas cosas.

Si tan solo hubiera podido aprender eso antes de viajar aún más atrás en el pasado, esta vez como la encarnación de su abuela Vera... Podría haberse ahorrado un viaje a Alemania en 1944, un momento precario para una judía como ella, y no habría tenido que arriesgar sus vidas para recuperar la fortuna robada de los nazis antes de que la volvieran a canjear por Krugerrands.

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Esta desgarradora revelación lleva a Nadia al desenlace de la temporada. Habiendo hecho las paces con esta verdad, Nadia coge el metro (o máquina del tiempo) para ir a casa. O al menos esa era su intención, pero el viaje en tren al Nueva York de 2022 la envía de vuelta a los años 80. Los viajes en el tiempo aparentemente tienen un sentido del humor macabro, porque es en este momento cuando su madre embarazada se pone de parto.

Después de dar a luz traumáticamente en el andén del metro, Nadia tiene la idea más loca de todas: volverá al futuro con su bebé y criará a la niña (que es ella misma), dándole la vida que nunca tuvo.

Claaaaaaaaro, eso funcionará. *Guiño, guiño*.

Naturalmente, nada de esto tiene nada que ver con el hecho de que Nadia está tratando de evitar la realidad: el rápido deterioro de la salud de su madrina Ruth. *Doble guiño*. Por mucho que lo intente, no puede evitar para siempre la verdad de la situación de Ruth y se enfrenta de inmediato a ella cuando regresa a 2022.

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Un mensaje insta a Nadia a ir al hospital. Cuando entra, sus mejores amigas Maxine (Greta Lee) y Lizzy (Rebecca Henderson) le informan que "la cosa no pinta bien". En otras palabras, la muerte es inminente y esta vez no hay botón de repeat. Nadia se da vuelta y las encuentra otra vez en un pasado no muy lejano (de hecho, solo unas semanas) diciéndole que Ruth está bien. Raro, lo sabemos.

Una vuelta por el hospital demuestra que algo se ha torcido con el tiempo, porque aunque conoce y saluda a un par de versiones de Ruth, ninguna de ellas es la Ruth del presente. Debido a su manipulación del delicado equilibrio del tiempo, corre el peligro de perderse la muerte de Ruth simplemente porque no puede encontrarla.

Si Nadia necesitaba más pruebas de la ruptura del tiempo, descubre los cadáveres de ella y Alan (Charlie Barnett) de hace cuatro años (ya sabéis, cuando murieron infinidad de veces atrapados en un bucle temporal en la primera temporada). Los dobles corretean por todas partes y ella busca a Alan en busca de ayuda.

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Alan, sin embargo, ha estado en su propia aventura de viajes en el tiempo. Al igual que Nadia, toma el tren hacia el pasado y se adentra en el cuerpo de su abuela Agnes. Su incursión en la Alemania de la Guerra Fría en 1962 llega con revelaciones gracias a la exploración de su sexualidad cuando se enamora de un activista llamado Lenny.

De nuevo, como Nadia, Alan se entera de que no puede cambiar los eventos del pasado después de intentar evitar que Lenny haga un túnel bajo el Muro de Berlín para estar con su familia.

Photo credit: Universal Television - Getty Images
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Intenta buscar a Nadia en la actualidad, pero (gracias a sus desastrosas decisiones) los dos se vuelven a reunir en su temida fiesta de cumpleaños (la de la primera temporada), donde se entera de lo que ha hecho. Él trata de convencerla de que devuelva a la bebé a su línea temporal, pero Nadia, en proceso de duelo, está obsesionada con la idea de criar a la niña ella misma para que pueda tener una vida mejor. Solo cuando se enfrenta a una de las muchas versiones Ruth se da cuenta del peso de lo que ha hecho y de lo desesperadamente que quiere estar allí para Ruth en sus momentos finales.

Reescribir este error no será fácil, pero como dice Ruth, "Nada en este mundo es fácil excepto mear en la ducha". No significa que no deba intentarlo.

Los dos localizan el tren atascado y saltan a bordo, pero son llevados al futuro en lugar del pasado, donde varios pasajeros, incluidas Lizzy y Maxine, están de camino al funeral de Ruth. La comprensión de que Ruth murió sola golpea fuerte a Nadia y la hace perder el control. Nadia abandona sus planes de devolver al bebé y decide quedarse a bordo del tren, decidida a despedirse como es debido de Ruth. Alan, sin embargo, saca a Nadia del tren antes de que pueda partir.

Terminan en una vía de tren y, tras algunas confesiones, son golpeados simultáneamente por lo que solo se puede describir como trenes cósmicos que vienen desde lados opuestos. La colisión los envía a través de portales separados, donde ambos aprenden una vez más que nunca podrían y se suponía que nunca cambiarían el pasado. Alan es dirigido al presente por su abuela, pero el viaje de regreso de Nadia es, naturalmente, más difícil.

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Encuentra el camino hacia un tren donde se encuentra con su madre, quien le pregunta: "Si pudieras elegir a tu madre, ¿me elegirías a mí otra vez?". Extraño.

Luego, Nadia se enfrenta a sus opciones: aparecen una Ruth vieja y una joven, también están allí una versión más joven y una versión más vieja de su abuela y, por supuesto, su propia madre, Nora. Está implícito que podría darle a la bebé Nadia a cualquiera de ellas, pero, después de la ardua lección que se le ha inculcado en la cabeza a lo largo de esta temporada, Nadia responde de la única manera que puede. "¡Diablos, no!". Bromeamos, bromeamos. Lo que en realidad dice es: "No te elegí la primera vez, pero supongo que así es como va la historia".

Seguido por ese sentimiento tan agridulce, Nadia entrega al bebé, corrigiendo los eventos del tiempo. Luego se despide sinceramente de la joven Ruth antes de salir del tren y volver a su plano temporal. La serie se acaba en la casa de Maxine en medio del funeral de Ruth. Nadia está rodeada de amigos y el ambiente es de aceptación y cierre de heridas. Por alguna espantosa razón, Nadia regresa a ese temido baño (por favor, en cualquier lugar menos allí) y les dedica a los espectadores una media sonrisa de complicidad.

Una sonrisa que, suponemos, significa: 'Lo tengo controlado, estoy bien'. Bueno, ¿hasta la próxima vez que sea absorbida por algún evento extraño y sobrenatural?

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