'La vida secreta de los niños', la ventana que ahonda en el mundo interior de los pequeños

Desde que el pasado 14 de marzo el presidente del Gobierno Pedro Sánchez decretara la entrada en vigor del estado de alarma en España para intentar frenar el coronavirus, las redes sociales se han llenado de mensajes dedicados a esos héroes sin capa (sanitarios, policías, transportistas, cajeras de supermercado…) que se están jugando su propia vida en primera línea para salvar a los contagiados por el Covid-19 que ha puesto en alerta al mundo entero.

Pero en esta pandemia hay otros valientes que desde su encierro en casa, y a pesar de los aplausos que se les han dedicado a las 18 horas desde los balcones y ventanas, se han convertido en los grandes olvidados de esta crisis sanitaria: los niños. Nuestros pequeños son también campeones porque han pasado de jugar en los parques y aprender en el colegio a vivir confinados, relativizando y amoldándose con la mejor de sus sonrisas a estas adversas circunstancias. Es por esto que hoy quiero recomendar La vida secreta de los niños, una producción original de Movistar+ que nos acerca de una curiosa forma al mundo interior de los críos.

(©Movistar+)

Seguro que no soy la única que se ha preguntado qué es lo que pasa por la cabeza de los más pequeños durante esta cuarentena. Los niños tienen un mundo interior muy rico y su imaginación siempre ha ido por delante de la nuestra como adultos, así que nos encontramos ante un colectivo especialmente vulnerable en esta emergencia sanitaria aunque a la vista está su respuesta ejemplar al confinamiento gracias a su flexibilidad y su gran capacidad de habituarse a los cambios con celeridad.

No obstante, quizás en estos días de desbordamiento emocional resulte un pelín más complicado a los padres, madres y tutores ahondar en los conflictos internos de los más pequeños de la casa. Y aquí es donde entra en juego La vida secreta de los niños que, aunque ya adelanto que no es la panacea, es un programa muy recomendado especialmente para quienes viven rodeados de menores porque ayuda a comprender el pensamiento y hasta el desarrollo de la personalidad en los críos cuando no están con sus progenitores sino solamente con dos maestros encargados de supervisar y coordinar los diferentes juegos.

Yo ya he devorado en #0 las cuatro temporadas de esta serie documental dirigida por Sonia Domínguez y Joanna Pardos que está disponible bajo demanda en Movistar+ (junto a otros títulos que recientemente he recomendado como Radio Gaga y Otros Mundos) porque la plataforma de pago de Telefónica ha movido ficha durante la cuarentena ofreciendo un paquete gratuito para disfrutar de sus series originales, programas de entretenimiento así como una selección del mejor cine.

El punto de partida de este programa es muy interesante ya que reúne a un grupo de niños y niñas que se ven por primera vez en una escuela infantil (con edades comprendidas, por ejemplo, en la temporada 1 de entre 4 y 5 años). Bajo esta premisa descubrimos cómo se relacionan libremente y, en definitiva, como muestran sus emociones por medio de distintas actividades que los espectadores seguimos gracias a las cámaras colocadas en puntos estratégicos para respetar la espontaneidad, la ingenuidad y la magia que hacen únicos a estos protagonistas que apenas levantan un palmo del suelo.

En los primeros años de vida se suceden multitud de cambios ya que aumentan velozmente la adquisición de habilidades -motrices, sensoriales, sociales…-, así que considero que este original formato puede echar un cable a los adultos (¡antes de que nos echemos las manos a la cabeza!) para asimilar los cambios de humor, las rabietas y, en suma, el tornado emocional de nuestros críos (aplicable a hijos, sobrinos, primos…).

Pero quiero dejar claro que este inspirador formato no se basa en ofrecer pautas como tal para los padres (para quienes necesiten estos consejos siempre quedará Supernanny) sino que se centra más en mostrar por un agujerito el comportamiento de los menores a través de las situaciones que van surgiendo entre ellos. Así, tras escuchar el enfoque psicopedagógico que es aportado por dos asesores expertos, podemos conocerles mejor y optimar nuestra relación con esta generación T. Y es que esta propuesta cuenta con una doctora en Psicología del Desarrollo, que se ocupa de explicar la parte más científica de la conducta de los menores, y también con un experto en innovación educativa infantil.

Así, en los episodios iniciales de cada tanda se aprecia cómo se producen los primeros encuentros y desencuentros. Y es que los pequeños entablan amistad (aviso que te sorprenderá la volatilidad de la misma) con aquellos de su tamaño mientras que van construyendo su propia identidad, pero también vemos cómo nacen los primeros conflictos y cómo los resuelven ya que el programa también se vertebra con la llegada de nuevos compañeros en cada episodio que revolucionan la escuela.

Cada entrega de esta producción de Movistar+ en colaboración con Dlo/Magnolia engancha más que la anterior por el simple hecho de que ya conocemos a los protagonistas, los liderazgos ya se perfilan, y vamos siguiendo sus aventuras, sus juegos simbólicos y su propio aprendizaje ya que trabajan con la empatía, la cooperación o el respeto. Todavía me acuerdo de la lección de tolerancia con Pablo, un niño que se disfrazó de Elsa, de la película Frozen, y cuyo gusto por disfrazarse de princesa los demás compañeros aceptaron sin ningún problema.

Ahora que el episodio de cada temporada que al menos a mí más me ha encandilado (más allá de esas escenas puntuales en las que te partes de risa por la reacción de los pequeños ante los experimentos sensoriales o esas otras en las que aparecen hablando sobre sus noviazgos improvisados y su forma de entender el amor en la escuela) ha sido el último, el de la despedida y la organización de una fiesta con los familiares de los niños como invitados. Y es que éstos también están muy presentes durante la emisión de cada capítulo con un vídeo en el que podemos descubrir la historia personal de cada crío.

La vida secreta de los niños es una suerte de documental observacional que además de poner sobre la mesa la importancia de la educación emocional y de ahondar en la noción sobre lo que está bien y mal, es capaz de reflejar los celos, la tristeza, la frustración de los niños (porque son incluso castigados tras desafiar las normas) y también sus propios miedos que a veces resultan tan difíciles de identificar y, sobre todo, de expresar.

Quiero resaltar con especial ahínco la temporada 4 de esta adaptación del prestigioso formato británico de RDF para Channel 4 en Reino Unido (que resultó premiado como Best Popular Factual Programme en los Broadcast Awards 2016), porque se trata de una edición más urbana y multicultural con niños y niñas que provienen de distintos lugares del mundo. Tras visionar los seis episodios hice un clic y por fin comprendí que cada pequeño es único y excepcional y que en nuestra mano está dejar a un lado las etiquetas porque cada menor es un factor sorpresa y se desarrolla según su propio reloj interno.

En conclusión, La vida secreta de los niños es un programa de entretenimiento apasionante para masticar ahora que tenemos más tiempo que nunca para saciar nuestras ganas de sofá y tele. Un formato cuanto menos peculiar que nos regala ser espectadores de un estadio crucial del desarrollo del ser humano como es la infancia. Una serie documental tierna e inocente que consigue que miremos desde otro punto de vista a los niños, ese colectivo que también merece un reconocimiento estos días por mantener el mejor de los ánimos durante el confinamiento.

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Imagen: ©Movistar+