'La chica del tambor', la miniserie donde Florence Pugh ya demostraba su talento antes de 'Mujercitas' y 'Viuda Negra'

El mundo se ha enamorado de Florence Pugh. Después de encadenar varios papeles aclamados y una nominación al Óscar por Mujercitas, esta joven actriz británica de voz grave y rostro dulce se ha convertido en una de las estrellas de mayor proyección en Hollywood. Si tú también has caído rendido a sus encantos y su talento después de Midsommar o Mujercitas, o si simplemente aun no la conoces muy bien (no tienes escapatoria, pronto verás su nombre en todas partes), hoy te recomendamos la miniserie La chica del tambor (disponible en Movistar+), uno de sus mejores y más infravalorados papeles hasta la fecha. No te puedes llamar pughmaníaco si no la has visto.

Florence Pugh en 'La chica del tambor' (cortesía de Movistar+)

Florence Pugh es insultantemente joven. Nació en Oxford el 3 de enero de 1996 (es decir, cumplió 24 años hace poco) y se puede decir que su carrera acaba de empezar aunque ya haya acumulado numerosos méritos. Lleva en esto del cine y la televisión solo seis años y ya es una de las actrices más solicitadas del momento. Pugh hizo su debut profesional en la película de 2014 The Falling, donde coincidía con Maisie Williams (Juego de Tronos), trabajo por el que empezó a recoger nominaciones a mejor actriz revelación. Le siguieron la TV movie Studio City y la serie Marcella, pero su verdadero trampolín llegó en 2016 con la película Lady Macbeth.

El film dirigido por William Oldroyd catapultó a Pugh a lo más alto de la lista de promesas del cine. Con su intensa y sublime actuación como Katherine, una mujer atrapada en un matrimonio sin amor en la era victoriana, la actriz exhibió una enorme presencia y madurez interpretativa con apenas 19 años. Muchos círculos de la crítica la reconocieron con nominaciones a revelación o promesa del cine y los British Independent Film Awards le dieron el premio a mejor actriz. Lady Macbeth fue su pasaporte al futuro, y de momento, Pugh ha sabido sacarle el máximo partido.

En 2018 cambió de registro acompañando a Liam Neeson con un pequeño papel en el thriller de acción El pasajero, del catalán Jaume Collet-Serra, interpretó a Cordelia en la nueva versión del Rey Lear de Amazon y formó parte del reparto de la película de Netflix El rey proscrito, protagonizada por Chris Pine. Pero todo esto no fue más que un calentamiento para lo que vendría a continuación.  

Florence Pugh en 'Midsommar' (Gabor Kotschy), en 'Mujercitas' (Wilson Webb; © 2019 CTMG, Inc. All Rights Reserved.)

Definitivamente, 2019 fue su año. Con una serie de papeles a cada cual más elogiado, Pugh demostró que había llegado para quedarse. Convenció en la discreta pero bien recibida Peleando con mi familia, película familiar de lucha libre dirigida por el actor y humorista británico Stephen Merchant (The Office), donde compartía cartel con Dwayne Johnson, Lena Headey y Vince Vaughn. Perturbó y fascinó en Midsommar, retorcida cinta de terror de Ari Aster (Hereditary) en la que su excelente interpretación destacaba en la vorágine de locura y excentricismo que es la película. Y finalmente interpretaba a Amy March en la nueva versión de Mujercitas de Greta Gerwig, trabajo que le valió su primera nominación al Óscar.

El perfil de Pugh ha subido como la espuma en menos de cuatro años y el siguiente paso natural era lógico: Marvel. La actriz interpreta a Yelena Belova en la película Viuda Negra, primera aventura en solitario del personaje encarnado por Scarlett Johansson en el Universo Cinematográfico Marvel. Desafortunadamente, la crisis del coronavirus ha obligado a aplazar su estreno, que estaba previsto para finales de abril, así que para paliar la espera, lo mejor es prepararse recuperando uno de los proyectos más infravalorados de su corta pero prolífica carrera: la miniserie La chica del tambor (The Little Drummer Girl).

DE ESPÍA A ESPÍA

Viuda Negra no será la primera vez que Florence Pugh interprete a una espía. En 2018, La chica del tambor le sirvió como campo de entrenamiento para su flamante nuevo papel en Marvel. Esta miniserie de BBC, disponible en España a través de Movistar+, pasó desapercibida en su momento, pero ahora que Pugh despunta en Hollywood, merece la pena recuperarla para comprobar que lo suyo no es flor de un día.

La chica del tambor está basada en la novela homónima del autor superventas John le Carré y dirigida por Park Chan-wook, laureado cineasta surcoreano con una filmografía ejemplar que incluye títulos como Sympathy for Mr. Vengeance, Old Boy, Stoker o La doncella. Él se encarga de dirigir los seis episodios de este thriller que nos traslada a los años 70 para contarnos una historia de terrorismo, conspiraciones y juegos mentales narrada con el irresistible estilo del realizador asiático.

Alemania, 1979. Un terrorista palestino llamado Michel y su cómplice asesinan al hijo pequeño de un diplomático israelí haciendo estallar una bomba en su apartamento. El veterano agente del Mosad Martin Kurtz (Michael Shannon) es enviado a Europa para investigar el ataque y eliminar la célula terrorista detrás del mismo, liderada por el hermano de Michel, Khalil. Para ello, otro agente secreto del Mosad, Gadi Becker (Alexander Skarsgård) recluta a una joven actriz de teatro y activista de izquierdas llamada Charmian ‘Charlie’ Ross (Pugh) para hacerse pasar por una de las novias de Michel e infiltrarse en la célula terrorista utilizando su talento para la actuación. Su preparación para dicha misión conlleva participar en un juego de identidades donde Gadi se hace pasar por Michel y en el que Charlie se sumergirá hasta el fondo para perfeccionar el papel que tiene que interpretar, corriendo el riesgo de perderse a sí misma. 

(Cortesía de Movistar+)

Esta interesante premisa da lugar a una historia que se desarrolla a lo largo de seis episodios en los que la tensión va en aumento hasta estallar en una vibrante recta final. Park Chan-wook ofrece su particular versión del cine de espías apoyándose principalmente en el símil que Le Carré establece entre la misión de infiltración y el acto interpretativo, una manera muy sugerente de abordar el género. Si conocéis su cine, no os sorprenderá descubrir que la miniserie está meticulosamente cuidada en el apartado estético, con planos de auténtica belleza (la escena del Partenón en el primer episodio es preciosa), un llamativo uso del color tanto en el vestuario como en los escenarios, que recuerdan al cine de Pedro Almodóvar, y un montaje que expresa perfectamente la atormentada psique de los personajes, acentuando a su vez el aspecto más poético y onírico de la historia.

Pero más allá de su impecable factura y su acertada ambientación setentera (incluyendo esos zooms tan propios del cine de aquella época), lo que hace que La chica del tambor destaque dentro de su propio género es su vertiente interpretativa. No tanto Michael Shannon y Alexander Skarsgård -el primero algo caricaturesco y el segundo muy plano en su intento de transmitir frialdad e intensidad-, sino Pugh, la verdadera (y única) estrella de la miniserie, en la que descansa casi todo el peso de la misma. Un reto que la británica supera con matrícula de honor, demostrando lo que un año después comprobaríamos en Midsommar y Mujercitas, que es una actriz de carácter, una artista versátil y una robaescenas nata.

“¿Sabes qué es actuar? La única forma que sé cómo hacerlo bien es vivirlo para que se convierta en la verdad para mí” —Charlie

Su Charlie es el corazón de la serie, un personaje profundo, lleno de matices y contradicciones. La relación que establece con Gadi vertebra la historia y la química sexual de Pugh y Skarsgård traspasa la pantalla, pero es el recorrido mental y emocional que la actriz atraviesa lo que ayuda a que La chica del tambor transmita con éxito su mensaje: cómo la delgada línea que a veces separa la ficción de la realidad puede afectar al actor. Un juego de verdades y mentiras que puede interpretarse como un enrevesado acercamiento al método Stanislavski.

'La chica del tambor' (© BBC / Movistar+)

Con claros ecos a Alfred Hitchcock tanto en lo narrativo como en lo visual (además de ser uno de los principales referentes de Le Carré, Park Chan-wook ya homenajeó al maestro del suspense en Stoker), acertados toques de humor, dosis de apasionado romance y pinceladas de surrealismo, La chica del tambor supone una experiencia televisiva de gran carga cinematográfica. Una historia absorbente sobre la interpretación y el activismo que explora la naturaleza más psicológica del espionaje, mostrándonos una faceta distinta de un género habitualmente centrado en la acción y la tecnología, como hemos visto en sagas como las de James Bond, Jason Bourne, Jack Ryan o Misión Imposible.

Pero sin duda, lo que hace que La chica del tambor sea especialmente recomendable es Florence Pugh. Su arco interpretativo a lo largo de los seis episodios es una fantástica demostración de talento y carisma, y cualquiera que haya disfrutado con ella en sus otros trabajos y no pueda esperar para verla en acción en Viuda Negra, debería echarle un vistazo. En su día no se le hizo mucho caso, pero ahora que Pugh es una estrella emergente, es el momento para recuperarla y comprobar una vez más que esta chica se merece estar donde está. Y llegar tan lejos como pueda.

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