El motivo por el que tus zapatos te quedan de manera diferente a como lo hacían antes de la pandemia

La gente está notando cosas raras en los pies tras meses calzando deportivas o andando descalzos por casa. Y es que todo este tiempo sin zapatos puede cambiar la estructura de tus pies, que ahora pueden tener un tamaño diferente. (Foto: iStock/Getty)
La gente está notando cosas raras en los pies tras meses calzando deportivas o andando descalzos por casa. Y es que todo este tiempo sin zapatos puede cambiar la estructura de tus pies, que ahora pueden tener un tamaño diferente. (Foto: iStock/Getty)

La pandemia ha cambiado la forma en que hacemos las cosas, desde cómo socializamos hasta cómo compramos los alimentos. También nos 'obliga' a estar alerta ante la posibilidad de contraer un simple resfriado, por lo que nos hemos acostumbrado a estar atentos a cualquier señal que pudiera indicar algo fuera de lo común como las lesiones dermatológicas o la boca seca.

Sin embargo, hay algo que está pasando inadvertido y los podólogos han querido sacarlo a la luz. ¿De qué se trata? De una modificación en la estructura de los pies provocada por todo ese tiempo que hemos estado en casa sin zapatos. De hecho, todavía hay mucha gente teletrabajando que se pasa el día descalzo o en pantuflas y esto podría haber derivado en un extraño fenómeno. Te explicamos, de la mano de los expertos, por qué han cambiado tus pies durante la pandemia

Ese cambio imperceptible a simple vista en la estructura de los pies, puede haber tenido otra consecuencia: un tamaño diferente.

Los podólogos dicen que "los ligamentos de nuestros pies experimentan más desgaste cuando caminamos descalzos o con zapatos que no brindan apoyo" y el resultado es que al tratar de ponernos nuestros zapatos viejos de nuevo es doloroso.

Es lo que han venido a llamar 'Dolor de pie pandémico'. Y no, no tiene nada que ver con ese síntoma que volvió locos a los padres en la primera hora. No se trata de sabañones y lesiones físicas sino de una extraña sensación que te hace sentirte incómodo en tus propios zapatos.

Al pasar tanto tiempo en casa caminando descalzos o en zapatillas, volverse a calzarse unas botas o un zapato cerrado cuesta.

No todas las personas que han andado descalzas desde que comenzó la pandemia experimentarán cambios en los pies. Pero si lo hacen, no es inusual, especialmente aquellas que suelen pasar mucho tiempo de pie debido a su profesión, y ya eran propensos a ciertos problemas en los pies.

Por ejemplo, así lo contaba a Health una profesora que había impartido las clases desde la comodidad de su hogar. Cuando volvió al colegio e intentó ponerse los zapatos que habían permanecido guardados en el armario, ya no le quedaban como antes de la pandemia... casi tuvo que hacer contorsionismo para conseguirlo. "Me quedaban mucho más ajustados, y cuando fui a comprarme unos nuevos había aumentado media talla", explica.

Mucha gente piensa que caminar descalzo no debería ser un problema, pero en realidad es un hábito que puede exacerbar una serie de problemas en los pies. Sobre todo al hacerlo sobre superficies como pisos de madera y baldosas. Entre ellos se encuentran fascitis plantar, artritis del pie, tendinitis , arco colapsado, juanetes o dedos montados. "Y algunos de estos problemas pueden hacer que tengas que aumentar una talla o dos", cuenta una cirujana ortódica a Woman's World.

Otra razón para un cambio en los pies durante la pandemia es que el nivel de actividad aumentó. Muchas Hay personas hicieron más cosas durante la pandemia porque estaban trabajando, cuidando a sus hijos, cocinando, haciendo las tareas de hogar y... haciendo más ejercicio o corriendo. Un esfuerzo extra que puede haber causado esas alteraciones y cambiado la forma del pie; y si la estructura del pie se movió (como un juanete empeorado o un arco colapsado) es normal que sientas dolor en tus pies, que tus pies se han quedado atrapados en tus antiguos zapatos, y que estos se hayan quedado pequeños.

Al contrario de lo que pensamos, trabajar desde casa (o simplemente estar en casa) no implica un mayor sendetarismo. "La mayoría de las personas que están en casa probablemente pase más tiempo de pie que en la oficina porque se levanta, camina a una habitación, se vuelve a sentar, va a la cocina o al baño... Mientras están en casa están en modo multitarea. De tal forma que "en mi camino del punto A al punto B, voy a agarrar esto o a colocar esto aquí. Además de tener que hacer las tareas habituales como las camas, vacían el lavalatos o tender la ropa...", pero no se dan cuentan. La gente se mueve mucho más de lo que estaba acostumbrada", aseguran los podólogos de la Asociación Médica Estadounidense de Podología.

Por tanto, el hecho de que no estés en la oficina no significa que andes menos. Es más que probable que estés caminando por casa más de lo que crees.

Esto no significa que tengas que llevar algo en los pies en todo momento, pero los podólogos consideran que sí deberías ir calzado al menos cuándo tu actividad alcance su punto máximo durante el día. Asegúrate de llevar zapatos puestos durante ese tiempo; algo cómodo, que brinde suficiente apoyo al pie y no se doble con demasiada facilidad. Al final de la jornada, si no estás activo, está bien que te quites los zapatos. Pero especialmente durante la jornada laboral, recomiendan usar una sandalia o un zueco acolchada gruesa tipo Vionics, Birkenstocks, Taos y Aetrex o las clásicas pantuflas pero con algo de altura y mullidas por dentro. "Cualquier cosa. Es mejor que nada", concluyen.

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