Las canciones de Maria Arnal & Marcel Bagés se expanden con 36 voces

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Barcelona, 18 jun (EFE).- Las 36 voces del Cor de Noies de l'Orfeó Català, la voz artificial de Holly+ y sonidos pregrabados de la naturaleza han enriquecido este sábado las canciones de Maria Arnal & Marcel Bagés, que han revisitado su disco "Clamor" en la última jornada del festival Sónar.

Ante un SonarPark repleto, ha aparecido Maria Arnal, que ha conseguido que el escenario se viera tan abarrotado como la zona del público, con Marcel Bagés y David Soler a los sintetizadores, más de treinta coristas y una máquina en el centro llamada Holly+, que también canta.

Muy apretadas y muy contentas, Maria Arnal y sus 36 acompañantes han empezado con el tema "Meteorit ferit", que da voz a un meteorito "que no quiere ser meteorito y se siente vulnerable", mientras "capa a capa va quemando toda su coraza".

Ésta no ha sido la única voz no humana que se han oído en el concierto, porque Marcel Bagés y David Soler han lanzado grabaciones de cabras, bosques, ballenas, loros, meteoritos y fenómenos geológicos, que se han encontrado en el aire con sonidos electrónicos y voces de mujeres, creando el "Clamor", que busca el último proyecto de Maria y Marcel.

Profundamente conectados con la realidad social que les rodea, Maria Arnal & Marcel Bagés habitan un mundo oscuro que va de cabeza a la catástrofe, pero en el que brillan rayos de lucidez que pueden marcar una nueva dirección y que ellos recogen y reflejan en sus canciones.

Por eso Maria siempre va de blanco en su conciertos y también las mujeres del coro se han vestido hoy de ese color en el oscuro escenario del Sónar.

Arnal canta a un futuro incierto y un Planeta en peligro, quizá por eso hoy ha bailado sobre el escenario, en los momentos más electrónicos, como si no hubiera un mañana.

Aunque la verdad es que se la veía contenta, como si tuviera esperanza en el mañana, igual que a las cantantes del Cor de Noies, que han bailado casi más de lo que han cantado, con un ritmo desordenado y muy humano, liberadas del corsé de la rigidez que suele regir en los coros.

El público también ha bailado y ha disfrutado de la propuesta, una de las últimas del Sónar de Día, que hoy cerrará a las doce de la noche Kiddy Smile, después de tres días tórridos, en los que los espectadores han sudado la camiseta, pero lo han hecho contentos de volver a rencontrarse con su festival favorito, después de dos años de pandemia.

Rosa Díaz

(c) Agencia EFE

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