'Monstruo': La historia (real) de Jeffrey Dahmer

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Photo credit: Netflix
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El catálogo de series de Netflix da la bienvenida hoy a un macabro miembro, el asesino en serie Jeffrey Dahmer, también conocido como El carnicero de Milwaukee.

Evan Peters, protagonista de varias temporadas de 'American Horror Story', vuelve a unir fuerzas junto al co-creador Ryan Murphy para dar vida a uno de los serial killers más famosos de la historia reciente de los Estados Unidos, Jeffrey Dahmer, que mató a 17 víctimas entre 1978 y 1991.

'Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer', contada principalmente desde la perspectiva de estos hombres que fueron asesinados, abarcará la vida de Dahmer desde la década de los 60 hasta su detención a principios de los 90 en 10 capítulos de alrededor de 50 minutos cada uno.

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Netflix lleva tiempo explotando la macabra fascinación que despiertan los asesinos en serie, sobre todo en los EEUU, con infinidad de documentales true crime y adaptaciones de acción real como la que protagonizó Zac Efron como Ted Bundy en 2019, titulada 'Extremadamente cruel, malvado y perverso'. El 7 de octubre, por ejemplo, tendremos oportunidad de completar los flecos que nos deje la serie con una nueva entrega de 'Conversaciones con asesinos' centrada en las cintas de Dahmer, después de que en anteriores temporadas nos pusiera los pelos de punta con las confesiones del propio Bundy o el "payaso asesino" John Wayne Gacy.

¿Quién fue realmente Jeffrey Dahmer y cómo cometió sus crímenes?

Dahmer nació el 21 de mayo de 1960, comenzó a matar al cumplir los 18 años y dejó 17 víctimas antes de ser apresado en 1991. Dahmer asesinó a 17 hombres de distintas edades, con un modus operandi que incluía la violación, la necrofilia, el desmembramiento y el canibalismo.

Cometió su primer asesinato en 1978. Dahmer era un adolescente introvertido y asocial, que había comenzado a crear una extraña afición a examinar los cadáveres de animales muertos y era un alcohólico ya a tan temprana edad. Dahmer recogió a un autoestopista, Steven Hicks, y lo convenció para ir a su casa a beber cerveza. Después le golpeó en la nuca con una pesa de 10 kilos, le desmembró y enterró sus restos esparcidos en el jardín familiar.

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Dahmer ingresó y abandonó la universidad al año siguiente, debido a su alcoholismo, y se alistó en el ejército donde ejerció como médico de combate en Alemania entre 1979 y 1981. Sus problemas con la bebida no cesaron y por ellos fue despedido del cuerpo y enviado a vivir con su abuela a Wisconsin. Allí comenzó a frecuentar bares y locales gais de la zona, drogando y violando a varios hombres mientras yacían inconscientes.

Steven Tuomi, un hombre que conoció en uno de estos locales, fue su segunda víctima en 1987. Ahí comenzó una espiral de violencia que fue haciéndose cada vez más grande a cada año que pasaba. Dahmer comenzó a experimentar con sus víctimas, tratando de convertirlas en una especie de "zombis" que se plegaran a su voluntad. Usó muchas técnicas diferentes, como perforar agujeros en su cráneo e inyectar ácido clorhídrico o agua hirviendo en sus cerebros.

Dhamer asesinó a dos víctimas más en 1988, una en 1989, cuatro en 1990 y ocho en 1991, hasta que Tracy Edwards escapó de sus torturas el 22 de julio de ese año y, gracias a su testimonio y a las pruebas encontradas en la casa de Dahmer, el asesino fue arrestado. La policía encontró cuatro cabezas cortadas en su domicilio (una en el congelador, junto a un corazón humano), múltiples fotografías de las víctimas siendo desmembradas y un altar construido con velas y cráneos en su armario.

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Dahmer fue sentenciado a 957 años de prisión (15 cadenas perpetuas), pero solo cumplió 3. El 28 de noviembre de 1994, fue atacado por otro recluso y murió de camino al hospital por un traumatismo craneal.