Monica Lewinsky sufrió un trauma tras su escándalo sexual con Bill Clinton

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Monica Lewinsky credit:Bang Showbiz
Monica Lewinsky credit:Bang Showbiz

Haber tenido una aventura sexual con el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, no fue nada sencillo para la ahora personalidad de la televisión Monica Lewinsky. Tras casi tres décadas de haber mantenido una relación extramarital entre 1995 y 1997 con el político, la activista sufrió un gran trauma cuando el escándalo envolvía su vida con apenas 22 años.

Monica -que trabajó como becaria en la Casa Blanca- compartió: "Ha sido un reto. En los últimos años, desde 2014, comencé a evolucionar, a moldearme y a cambiar. Antes de eso, llegué a un punto diferente, más difícil que el de 1998. Después de que todo se calmó, experimenté un gran trauma por un año. De repente me encontré en un nuevo pasaje, tratando de entender cómo avanzar. Tratando de entender cómo podría volver a tomar el camino hacia mi desarrollo como una mujer joven".

Clinton fue destituido por la Cámara de Representantes en 1998. Y aunque posteriormente fue absuelto de todos los cargos de perjurio y obstrucción a la justicia que se le imputaban, el escándalo dañó a largo plazo la reputación de Lewinsky.

Durante una entrevista para el podcast 'At Your Service' de Dua Lipa, Monica explicó: "Fue realmente a lo largo de esa década siguiente, después de tantos intentos diferentes y de ir a la escuela de posgrado y no ser capaz de encontrar un trabajo, que realmente empecé a darme cuenta del daño que había hecho de una manera totalmente diferente a lo que había experimentado en el 98".

Y añadió: "Ahora vivo en Los Ángeles desde hace un tiempo. El año pasado conduje por una parte de la autopista por la que hacía mucho tiempo que no pasaba. Recordé que solía manejar por esa carretera hasta Pasadena para comprar algo en Target, conducir a casa y al día siguiente conducir hasta allí y devolverlo porque me quitaba tiempo durante el día. No tenía ningún propósito de vida. Fue una época muy, muy oscura, y tranquila, de una manera diferente a la del 98, que era un caos y un marasmo de titulares amarillistas y sarcásticas. Esto era una tranquila desesperación".