Abren en Colombia, una universidad de Modelos webcam

Al primer diplomado de modelaje webcam ya se han inscritos 20 alumnas. (Cortesía Juan Bustos)
Al primer diplomado de modelaje webcam ya se han inscritos 20 alumnas. (Cortesía Juan Bustos)

Por Sebastián Aguirre Eastman – Medellín, Colombia

Juan Bustos calcula que al ciclo de conferencias que organizó en octubre pasado para celebrar el primer aniversario de su universidad asistieron cerca de mil modelos webcam.

La universidad, en la que se dedica a formar modelos profesionales en este oficio, lleva un año ofreciendo clases virtuales todos los jueves, y el 30 de octubre presentó en Medellín, Colombia, la escuela física donde impartirá clases presenciales comenzando la última semana de noviembre con un diplomado de 80 horas dirigido a mujeres que deseen adquirir destrezas como manejo psicológico del usuario (conocido como tipper), salud y belleza, sensualidad y erotismo, técnicas de iluminación y de cámara, la elección de la vestimenta, entre otros tópicos.

El origen de la idea

Juan Bustos es el fundador de este emprendimiento que nació en 2002 cuando llegó desde Pereira, una ciudad intermedia del Eje Cafetero colombiano, a Medellín para estudiar filosofía en la Universidad de Antioquia.

Era un aficionado al porno, recuerda, y confiesa que participó en orgías, tríos, visitó bares swinger. Su sueño, sintetiza, era tener una empresa en esta industria, pero el sueño se le esfumaba cuando veía su billetera vacía.

En la universidad tuvo una novia que le presentó algunas amigas prepago, como se conoce en Colombia a la oferta de servicios sexuales con pago anticipado.

Las clases incluyen sesiones de pole dance o baile sobre un tubo. (cortesía Juan Bustos)
Las clases incluyen sesiones de pole dance o baile sobre un tubo. (cortesía Juan Bustos)

Algún día un amigo le dijo que si conocía a alguna chica que ofreciera ese servicio, y al recordar a las amigas de su novia le consiguió un contacto. En ese negocio obtuvo 50.000 pesos colombianos (hoy son 16,50 dólares, en aquella época unos 20 dólares), que le servirían para unos almuerzos deliciosos esa semana.

Vio entonces Juan una oportunidad de negocio, y ante la dificultad para conseguir empleo mientras estudiaba, cogió camino por esa vía y mal no le fue.

Fue creciendo en el medio y alcanzó a obtener comisiones de 500.000 pesos (165 dólares). En algún momento pensó en retirarse, pero no encontraba otras formas de obtener tanto dinero.

Su inquietud por el tema lo llevó a investigar por el universo de las webcam. Con ayuda de un amigo que estudiaba Sistemas creó la página, y luego se unió a un amigo que realizaba estudios en España y quien le inyectó 2.500 euros al proyecto, además de conseguir a un socio español que se convirtió en proveedor de contenidos.

Juan, metido de lleno en el mundo porno y dejando de lado su interés por la filosofía (no terminó la carrera, le faltó una materia), montó su propio estudio, y llegó a tener hasta 90 modelos a la vez trabajando para su empresa de webcam.

Las clases virtuales de la universidad han tenido hasta 8.000 visualizaciones en su alcance. (cortesía Juan Bustos)
Las clases virtuales de la universidad han tenido hasta 8.000 visualizaciones en su alcance. (cortesía Juan Bustos)

Ocurrió entonces algo que cambió su manera de ver el negocio: de las 90 modelos, la mayor cantidad de ingresos lo generaban seis de ellas; despidió a las 84 restantes y se concentró en quienes le atraían más tippers.

Una de sus conclusiones fue que esas seis modelos eran las que más se preocupaban por su imagen, manejaban mejor la cámara, tenían un vocabulario más amplio. Eran las que mejor formación exponían. El resto, comenta, “ofrecían un trabajo vulgar, solo era sexo”.

Fue en ese momento que Juan quiso generar estrategias académicas, primero para sus modelos y luego para todas aquellas personas, porque también recibe hombres, que deseen formarse en el modelaje webcam.

Nació entonces la universidad para entregar educación no formal (no hace parte del sistema educativo oficial), primero con unas clases virtuales que ofrecen todos los jueves en su sitio web, y ahora con la escuela física en Medellín.

“Es un trabajo común y corriente, no está de más aprender”

Juan Bustos calcula que en Colombia 100.000 personas se dedican al modelaje webcam. En el mundo, cuenta, el 40% de quienes se dedican a este oficio provienen de Rumania, el país meca de este medio.

Y aunque las modelos colombianas están lejos de los sueldos de las mejores webcam en el mundo, que pueden alcanzar los 200.000 dólares mensuales, un salario de 25 millones de pesos colombianos (8.300 dólares) no está mal para muchas de ellas, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que un congresista en este país cerca de 30 millones de pesos (10.000 dólares).

Katherine Castro es Kate Maze en qcams, la empresa de webcams de Juan Bustos. Tiene 21 años y se proyecta como una futura comunicadora social, aunque recién empezará a estudiar el año próximo.

Hace nueve meses hace parte del equipo de modelos de Juan. Salió de una empresa en la que laboraba cono guía ambiental, pero renunció. No imaginaba estar en el mundo de las webcam, pero al ver la publicidad en un banner de Internet le entró la curiosidad y averiguó más.

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Desde entonces la mayor parte de su día la pasa frente a una cámara. Dice que económicamente le va muy bien, que se divierte pues aunque en ocasiones debe hacer actos sexuales que le piden sus seguidores, en otras termina cantando, jugando videojuegos, póker o cartas.

Ella es una de las chicas que ya pasó por la universidad Juan Bustos, donde tomó clases de erotismo y sensualidad, y afirma con seguridad que el año entrante estará en el diplomado. “Este es un trabajo común y corriente, no está de más aprender cosas nuevas, como manejar mejor la cámara, los ángulos correctos, a llamar más la atención de los usuarios, a ser más sensual”.

Quisiera ella estar toda la vida en este oficio pero sabe que la belleza algún día se le acabará, más si quiere tener hijos y eso comprende un cambio radical en sus tiempos e intereses.

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