Las consecuencias que va a tener para Barcelona las ausencias en el Mobile World Congress por el coronavirus

Faltan apenas unos días para que Barcelona acoja un año más el Mobile World Congress, la feria tecnológica más importante del mundo en la que las grandes compañías presentan sus principales novedades. Pero en esta edición toda la atención está recayendo en el avance del coronavirus chino que incluso está poniendo en riesgo la celebración del evento.

La epidemia continúa (ya son más de 40.000 casos y 1.000 víctimas en China) y está presente en cerca de 30 países, sembrando de dudas el desarrollo de una feria internacional a la que acuden personas de todo el planeta, aumentando el riesgo de contagio.

Un visitante abandona el recinto Ferial de Gran Via en la última jornada de la XIX edición del Mobile World Congress (MWC). EFE/Toni Albir/Archivo

Así, una decena de empresas, entre ellas Intel, Amazon o Sony, ya han anunciado su ausencia en el Mobile 2020 y puede haber muchas más, lo que podría obligar a la cancelación o al aplazamiento del congreso. La presencia, además, de numerosas empresas chinas no ayuda tampoco a normalizar la situación.

Tanto si finalmente el evento se termina celebrando como si no, va a tener consecuencias importantes para Barcelona: las principales van a ser económicas, pero también va a ser importante el daño a la imagen del Mobile.

En lo que se refiere a las primeras, ya se sabe seguro que no se va a superar el número de asistentes del año anterior (109.000 personas) con el perjuicio económico que eso supone. El impacto sobre la ciudad de la edición del 2019 fue de unos 470 millones de euros en ingresos, además de la creación de 14.000 puestos de trabajo temporales. Una situación que bajo ningún concepto se va a repetir este año.

Los establecimientos hoteleros han confirmado que están sufriendo cancelaciones, pero aún es pronto para dar las cifras definitivas. Mientras tanto, los organizadores intentan aún salvar los muebles y esperan recibir una cifra de visitantes que se acerque a los 80.000. Pase lo que pase, parece claro que esta edición no será recordada como una de las más exitosas. Cabe recordar que desde que en 2006 el evento aterrizara en Barcelona ha dejado unos 4.800 millones de euros en ingresos.

Hasta el momento de las más de 2.800 empresas participantes solo han cancelado su presencia una decena, pero en estas situaciones el efecto dominó es muy importante. Si a las ya relevantes cancelaciones que se han producido se unieran otros gigantes como Google, Xiaomi, Vodafone o Telefónica, el evento estaría herido de muerte.

Una eventual cancelación además podría provocar indemnizaciones millonarias a la Fira (lugar en el que se celebra el Mobile) y a las empresas que sí han decidido participar pese a la amenaza de la enfermedad.

El Mobile World Congress siempre es un evento multitudinario (AP Photo/Emilio Morenatti)

El daño a la imagen

Más allá de las consecuencias económicas, también está quedando en entredicho la imagen del evento. La fuga de empresas muestra que estas no consideran que pueda haber las medidas de seguridad necesarias para evitar los contagios.

La organizadora del evento, GSMA, ha impuesto distintas disposiciones, pero algunas de ellas ofrecen lagunas. Por ejemplo, impedir el acceso a cualquiera que haya estado los 14 días anteriores al Mobile en China. Es una medida que puede ser eficaz para cualquier ciudadano de fuera de Europa, pero los europeos pueden acceder con su documento nacional de identidad y sin que nadie compruebe en su pasaporte si han estado en el gigante asiático.

Más útil parece la prohibición de entrada a cualquier residente de la provincia de Hubei, epicentro de la epidemia. GSMA asegura que revisará pasaportes y se hará un control de temperatura a los asistentes, unos requisitos que pueden provocar largas colas y que presentan dudas sobre la privacidad.

Estas medidas de emergencia y la polémica que despiertan están afectando a la imagen del Mobile, un evento que siempre ha gozado de mucho respaldo. El hecho de que también varias de las compañías más poderosas se hayan borrado en esta edición también hace mucho daño a su prestigio.

Así pues los próximos días serán determinantes pata saber qué ocurre con uno de los grandes símbolos de la ciudad de Barcelona. Mientras tanto, el reloj sigue avanzando y el comienzo del evento (24 de febrero) se acerca.

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