Los misterios del Cecil, el hotel más maldito de Los Ángeles

El furor por Halloween ha favorecido que los temas escabrosos copen la pequeña pantalla en el último día del décimo mes del año con series y películas de terror. Para quienes, más allá de disfrazarse y pedir caramelos, todavía estén preparando su noche más terrorífica mi propuesta es La maldición del Hotel Cecil que se emitirá en DKISS el mismo 31 de octubre a las 21:45 horas.

Esta miniserie está basada en la historia real de un hotel maldito de Los Ángeles, y mí casi me da un patatús de tamaño proporcional al que me sobrevino cuando descubrí, hace un par de años, la historia verdadera de una posesión española que inspiró a la película Verónica.

(©DKISS)

La maldición del Hotel Cecil consta de tres episodios capaces de provocar al mismo tiempo intriga, terror y misterio sin movernos del sofá. Es más, este título de 2017 (que ahora llega a España) provoca curiosidad incluso antes de adentrarse en él ya que pone el foco en un hotel que realmente existe y en el que se han sucedido toda clase de desgracias, asesinatos y desapariciones sin resolver. De hecho, se dice que su tenebroso historial sirvió de inspiración para American Horror Story: Hotel, la quinta temporada de la ficción de FX estrenada en 2015.

En la serie se desgranan algunos de los numerosos misterios que se produjeron en las instalaciones de este espacio que, desde su inauguración en 1927, está marcado por la tragedia y cuya leyenda negra se extiende a lo largo y ancho del mundo. Para arrojar algo de luz a esta turbulenta historia antes de visionar los episodios cabe resaltar primeramente que el Hotel Cecil se sitúa en pleno centro de Los Ángeles (California), en la 640 S. Main Street, y que pronto se convirtió en uno de los lugares más siniestros del país por el desarrollo de todo tipo de extraños sucesos que han acontecido en sus 19 plantas y 600 habitaciones.

Si nos remontamos precisamente a los años veinte del pasado siglo descubriremos que este hotel fue ideado por William Amontona Hanner como destino para turistas y viajeros de negocios. Se trataba de un proyecto en el que este hotelero depositó toda su confianza ya que varios alojamientos similares habían sido establecidos en distintos lugares del centro. Esta escalofriante elección para hospedarse concretamente costó 1 millón de dólares y fue diseñado por Loy Lester Herrero siguiendo el estilo arquitectónico Beaux-Arts. En dicho espacio se distinguía un recibidor de mármol con ventanas tipo vitrales, macetas con palmeras y estatuas de alabastro. Sin dudas, un alojamiento elegante para pasar la noche que, sin embargo, durante las décadas siguientes decayó.

Y es que cabe recordar que varios años después de la apertura de este hotel de la costa oeste, Estados Unidos se sumergió en la Gran Depresión (también conocida como Crisis del 29), una crisis financiera enorme que se originó a partir de la caída de la bolsa de valores de Nueva York. Tampoco contribuyó a la buena imagen del Cecil que un área cercana a este alojamiento, conocida como Skid Row, entrara en decadencia y comenzara a poblarse de miles de indigentes que sobrevivían en los aledaños de estas instalaciones. Ahora que si hay algo que no favoreció a este hotel fue la mala reputación que adquirió después de que las muertes se volvieran frecuentes en sus infraestructuras.

(Cortesía de ©DKISS)

De cualquier manera, los hoteles tienen su propia historia y aunque en el caso del Cecil haya sido bastante retorcida esto no impidió que fuera remodelado y vendido en 2014 al hotelero Richard Born por 30 millones de dólares. Rebautizándolo como Stay on Main. Y otro apunte para comprender la importancia del que podría ser el lugar más embrujado de la ciudad californiana: en febrero de 2017 el Ayuntamiento de Los Ángeles votó para que este alojamiento fuera considerado monumento histórico y cultural por ser estimado como un típico hotel americano de principios de siglo. Actualmente el hotel está cerrado al público.

EL MISTERIO ESTÁ SERVIDO EN LA MALDICIÓN DEL HOTEL CECIL

Centrándonos en la miniserie que recrea estas desgracias, los espectadores se quedarán atónitos ya en el primer episodio ante la desaparición de Elisa Lam. El 26 de enero de 2013 esta turista canadiense de origen chino se registró en dicho hotel y el 31 del mismo mes desapareció sin dejar rastro. El Departamento de Policía de Los Ángeles comenzó una investigación que, a día de hoy, presenta muchos cabos sueltos y, desde luego, no ha zanjado la angustia de la familia de la joven cuyo cadáver fue recuperado del tanque de agua de la azotea el 19 de febrero de 2013.

Las grabaciones de las cámaras de vigilancia del hotel -concretamente una instalada en un ascensor donde la joven aparece mostrando un extraño comportamiento- resultaron claves en la investigación aunque fueron los trabajadores de mantenimiento del Cecil quien descubrieron el cuerpo de Elisa Lam (desnudo y con la mayor parte de su ropa y efectos personales flotando en el agua) tras hacer caso a las múltiples quejas de los huéspedes sobre problemas con el suministro, por la baja presión del agua y su extraño sabor.

Lo más inquietante es que cuatro meses después la oficina del forense del condado de Los Ángeles publicó el informe de la autopsia, afirmando que la forma de la muerte fue accidental por ahogamiento y considerando el trastorno bipolar de la joven como un factor determinante. "El Cecil te revelará lo que sea si eres un fugitivo", expresó Steve Erickson, periodista que pasó una noche en el hotel tras la muerte de la joven.

Los padres de Elisa Lam presentaron una demanda por homicidio negligente que fue desestimada en 2015, así que hoy todavía queda la duda de cómo la joven entró en el tanque y su muerte se sigue comparando con ciertos elementos de la trama de la película de terror Dark Water de 2005.

Lamentablemente la muerte de Elisa Lam no ha sido la única que tiene conexión con este hotel. Cabe recordar que en 1947 Elizabeth Short, apodada por la prensa como "la Dalia Negra", fue vista tomando una copa en el bar de este establecimiento días antes de su muerte el 15 de enero de ese año. Este sería el último lugar donde la aspirante a actriz fue vista con vida ya que el cuerpo de esta mujer estadounidense también fue encontrado desnudo y cortado por la mitad a la altura de la cintura en el distrito de Leimert Park de Los Ángeles.

Pero la maldición va mucho más allá ya que durante la segunda de las entregas los espectadores descubrirán que dos asesinos que atemorizaron con sus numerosos crímenes a la población estuvieron alojados durante una larga estancia en este hotel de bajo presupuesto en 1985 y 1991, respectivamente.

El estadounidense Richard Ramírez, conocido como el "acosador nocturno", acabaría con la vida de catorce personas en Los Ángeles entre los años 1984 y 1985. Un criminal que falleció por insuficiencia hepática y que repetía el mismo modus operandi con las víctimas ya que llegaba a sus casas vestido todo de negro y dibujaba pentagramas con lápiz de labios en las paredes. Por su parte, el austriaco Jack Unterweger mataría a una decena de prostitutas de diferentes países -utilizando su propio sostén para estrangularlas- antes de suicidarse en prisión tras ser condenado a cadena perpetua. Este asesino en serie se alojó en Cecil por su proximidad a Skid Row, famosa zona roja de Los Ángeles por aquellos años.

(Cortesía de ©DKISS)

Ahora que si hay un caso extraño, que a mí especialmente me ha removido las tripas, es el relacionado con la muerte de un hombre de edad avanzada y de una mujer más joven en el mismo hotel allá por 1962. El tercer episodio de La maldición del Hotel Cecil intenta precisamente esclarecer qué fue lo que realmente pasó para que ambos cuerpos fueran encontrados en el hall rodeados por un charco de sangre. Se cree que la mujer, Pauline Otton, se precipitó supuestamente desde el noveno piso y lo más horrible es que al caer en la acera también mató al peatón de 65 años.

Cabe puntualizar que este hotel siempre ha sido escenario de suicidios, tanto que se llegó a conocer como "el Suicida". El primero documentado por Los Ángeles Times se registró en 1931 cuando un huésped llamado W.K. Norton murió en su habitación tras ingerir píldoras venenosas. El hombre de 46 años se había registrado en el establecimiento con un nombre falso una semana antes. Pero hay más. En enero de 1938, un bombero de 35 años llamado Roy Thompson saltó al vacío desde la planta superior del hotel y su cuerpo fue encontrado en la claraboya de un edificio de al lado. Un mismo patrón que, con el paso de los años, repetirían otras dos mujeres: Helen Gurnee en 1954 y Julia Moore en 1962.

Pero si estos sucesos que se narran en la serie no te han parecido lo suficientemente salaces, he de añadir además que ha habido informes de avistamientos de fantasmas en este hotel que, por cierto, también fue un punto de encuentro usual para parejas adúlteras. En sus habitaciones además se desarrollaron actividades relacionadas con drogas y prostitución. Así, se cuenta que en 1964 Goldie Osgood, una vendedora telefónica jubilada, fue violada, apuñalada y golpeada hasta la muerte en su habitación de este establecimiento.

A pesar de las renovaciones que ha sufrido el hotel, la reputación negativa aún perdura y te aseguro que tras visionar la miniserie que aquí proponemos, y que parece sacada de una película de terror, agradecerás pasar la noche de Halloween en tu propia casa. Por si las moscas.

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