La nueva economía del Barça: Pjanic es my bueno pero no vale un Arthur

Miralem Pjanic jugando con la Juventus. Foto: TF-Images/Getty Images.

En un fin de semana en que la estupidez humana ha sido la protagonista -desde la inyección de Trump hasta la poca responsabilidad en nuestras calles- no esperen un artículo mucho más optimista en cuanto a la actualidad azulgrana. La única buena noticia es que es menos trascendente.

Más allá de la renovación de Marc André Ter Stegen -que se encuentra en punto muerto y a la que ya dedicamos un artículo en esta sección hace unos días- y los recurrentes nombres de Neymar y Lautaro, el capítulo de posibles fichajes del Barça viene marcado por una nueva operación que hace poner los pelos de punta y seguramente divide al barcelonismo: el trueque Arthur-Pjanic.

Lo primero sobre lo que hay que llamar la atención es la naturaleza formal de las últimas negociaciones para incorporar futbolistas a la primera plantilla del Barça. Si ustedes se fijan, hace tan solo un año -tal vez menos- cuando sonaba un jugador para engrosar la nómina de cracks o simplemente para ser un buen complemento, la frase empezaba con nombres y acababa con números. Cifras. Millones de euros. Ya no. Eso ha pasado a mejor vida.

Si han prestado un mínimo de interés estos meses a la movida actualidad culé, se habrán dado cuenta de que los números se han convertido en nombres. La moneda de cambio de una negociación ha mutado. Ya no se habla de cuánto dinero le va a costar al conjunto azulgrana sin de cuántos futbolistas. Y quiénes. Así, Lautaro vale un Rakitic y dos laterales (Semedo y Júnior), o eso pretendía el Barça. Griezmann estuvo a punto de costar exactamente lo mismo, sin Júnior porque aún no había recalado en las filas del equipo entonces entrenado por Valverde. Neto, por supuesto, costó un Cillessen menos algún euro suelto. Si ustedes recuerdan bien -sé que parece que hablemos de la prehistoria- Rodrigo, delantero del Valencia, costaba varios jugadores de la cantera. Bien. Pjanic, aparentemente cuesta un Arthur.

Este cambio de modelo de negociación viene a evidenciar los gravísimos problemas económicos de la entidad y lo apuradas que están las arcas del club, lo que desemboca en rocambolescos malabarismos como los que estamos presenciando en directo estos días.

Arthur Melo. Foto: Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images.

Dicho esto, por mucho que nos enamore el fútbol del bosnio de la Juve -un prodigio de técnica y clase nacido para jugar en Barcelona- sentimos ser portadores de malas noticias pero NO. Pjanic no cuesta un Arthur. Somos conscientes que el brasileño ha tenido varios problemas tanto físicos como de comportamiento social distraído pero también ha demostrado sobre el césped que tiene algo que es muy difícil de encontrar: sabe leer y ejecutar a la perfección el fútbol del Barça. Las comparaciones con Xavi fueron exageradas pero seamos sensatos: ¿qué otro jugador las resistiría?

Este, como mínimo, ha llegado a ellas. Se le ha colocado en una misma frase. Aunque es casi imposible que tenga la carrera del de Terrassa, su criterio con el balón y su clarividencia para conectar con sus compañeros, sumadas a su punto fuerte más indiscutible -su insultante juventud- convierten la operación en una ruina futbolística para el futuro del club. 

Tal vez para una mejora instantánea del presente más inmediato, sí. Es posible que si mañana el Barça tuviera un partido importante, fuera más fácil confiar en el bosnio que en el brasileño pero no nos engañemos: Pjanic es un grandísimo fichaje para el Barça, correcto. Ahora bien, para el Barça de hace cinco años. Tal vez siete. Ahora, es un paso atrás en la construcción de un brillante equipo de futuro, que es lo que parecía intentar la dirección deportiva con De Jong y con el propio Arthur.

El problema ya no es si te gusta más uno o el otro, que es una sana discusión futbolística. El problema es que seguramente en el trasfondo de la operación subyace una terrible realidad: el club tiene una necesidad imperiosa de intercambiar futbolistas para cuadrar las cuentas.

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