Mila Ximénez se derrumba en las primeras 24 horas dentro de 'GH VIP 7'

Mila Ximénez es una de las rivales más fuertes de la séptima edición de Gran Hermano VIP. La colaboradora de Sálvame entraba en la casa de Guadalix de la Sierra reacia, nerviosa y con muchas dudas de si había acertado aceptando concursar en esta edición. La periodista se negaba a realizar la primera prueba y a entrar por una gatera a la casa, algo que la molestó muchísimo y provocó su primer enfado. Después del 'fallo en el sistema' y del traslado a la habitación del pánico, Mila amenazó con irse. Las primeras 24 horas dentro de la casa no han sido fáciles para ella, que esperaba vivir rodeada de todo tipo de comodidades y encajar mejor con sus compañeros.  "No tengo mucho que ver con casi nadie. Creo que me he equivocado. Yo me voy a mi casa, a mí no me la van a dar. Vivir en un búnker… estoy harta y todavía no he empezado. No me hace ninguna gracia esto", comenta la periodista en sus primeras horas de concurso.

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Durante el primer día de convivencia Mila asegura haberlo "pasado muy mal" y se la ha visto llorando en varias ocasiones. Nada más empezar la gala de este jueves, Jorge Javier Vázquez conectaba con ella en directo, donde, entre lágrimas, la escritora intentaba sacar el lado positivo de la situación. "Tengo ratos. Quiero estar bien. Quiero adaptarme. Hay momentos en los que estoy bien y otros en los que pienso que no encajo, pero te prometo que lo estoy intentando", comentaba. "Te puedo asegurar que está siendo más fácil de lo que pensaba. Ha habido momentos buenos, aunque malos, malos tampoco ha habido", añadía.  La periodista hablaba también de la reciente operación de balón intragástrico a la que se sometía para adelgazar dentro de la casa, mientras comentaba lo preocupada que se sentía por las limitaciones que podría provocarle la intervención. "Tengo todavía un problema físico por la comida y no quiero ser un lastre para ellos. Quiero adaptarme y no que me tomen como una persona de la que se tengan que ocupar", decía.

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Por otro lado, la tertuliana confesaba que estaba notando muchísimo la diferencia de edad y de inquietudes que existía con respecto a sus compañeros, algo que también hacía que se sintiese un poco triste. "A veces tengo la sensación de que mi edad juega en mi contra y que no tengo nada en común con mis compañeros. Que tenemos temas de conversación que no tienen nada que ver", explicaba antes de añadir que en 24 horas ya ha vivido "todos los miedos que tenía". Aun así parece que no piensa tirar la toalla. El periodo de adaptación está siendo complicado, aunque "ahora me queda disfrutar la experiencia... Hoy le he preguntado al súper si esto podía ir a peor y me ha dicho que sin lugar a dudas", concluia.