Los hábitos de limpieza de Mila Kunis y Ashton Kutcher son un acierto más que un error

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La higiene correcta de la piel dependerá de cada persona, pero hay ciertas<strong> pautas relacionadas con la edad </strong>que pueden ayudarnos a cuidarla con la ducha ya que las necesidades de la piel cambian con los años. (Foto: Getty)
La higiene correcta de la piel dependerá de cada persona, pero hay ciertas pautas relacionadas con la edad que pueden ayudarnos a cuidarla con la ducha ya que las necesidades de la piel cambian con los años. (Foto: Getty)

El debate entorno al número de duchas necesarias para mantenernos limpios no es nuevo pero las declaraciones de Mila Kunis y Ashton Kutcher sobre sus hábitos de higiene están corriendo como la pólvora por la redes. Pero no son los primeros ni los únicos que opinan así.

Ellos afirman que solo lavan a sus hijos "cuando les ven realmente sucios". Un enfoque 'relajado' que encaja en los principios de una crianza natural alejada de los antiguos prejuicios o estándares marcados por la sociedad actual y que responde a sus propias creencias y vivencias personales. De hecho, Kunis ha contado que creció sin agua caliente en casa y que cuando sus hijos eran recién nacidos tampoco les bañaba a diario.

Esta costumbre que a la mayoría puede parecernos insana y peligrosa puede tener algunas razones científicas detrás. De hecho, los hábitos de limpieza personal dependen tanto de la edad como de la época del año. Pero el número de duchas o baños también va en función de la piel y de la actividad que se lleve a cabo. 

Así lo afirman los pediatras, quienes consideran que las frecuencia de los baños va ligada a los años que tenga el niño, porque se ensuciará más o menos. Por ejemplo, no es necesario bañar a los recién nacidos todos los días ya que no es habitual que transpiren o que se ensucien tanto como para necesitar un baño completo con tanta frecuencia.

Para concretar, por debajo de los 6 meses no es necesario el baño diario, ya que a esta edad se ensucian muy poco. Probablemente, apunta la Clínica Mayo, sea suficiente bañar al bebé tres veces por semana durante su primer año. Cuando el niño empieza a gatear y a comer solo es frecuente que se manche lo suficiente como para necesitar un baño con más frecuencia. 

No se trata de un límite fijo ni de una obligación, en los bebés el baño depende de las preferencias de los padres y del niño. Hay bebés que regurgitan y el olor ácido de la leche puede ser muy desagradable. Estos bebés puede que necesiten el baño antes que otros. También si se les ha escapado el pipí o la caca, o si hace mucho calor... Pero, cuidado, en los niños que tienen dermatitis atópica se recomienda poco baño y una higiene más espaciada.

Así que cada caso es diferente. No obstante, aunque no bañes al bebé todos los días sí puedes pasarle una toallita o un paño húmedo en la zona del pañal y los pliegues de la piel (cuello, axilas, inglés...) que pueden acumular suciedad no visible como sudor y pelusillas que, con la humedad, pueden generar la aparición de bacterias y afecciones diversas. Si ves que estos lugares están sucios, aprovecha la puesta del pijama antes de acostarle, por ejemplo, y procura secar bien esas zonas sensibles y no dejarlas húmedas.

Si no lo tienes claro, consulta a tu pediatra. Algunos asocian el aumento de las afecciones cutáneas de los niños con el hecho de que se bañen demasiado, y es que, como advierte la Academia de Pediatría, el exceso de baño puede reducir las bacterias naturales con que los bebés cuentan y hacerlos más susceptibles a las infecciones y erupciones cutáneas.

Pensemos que un bebé ni se ensucia ni suda como un niño o un adulto, además la piel tiene sus propios mecanismos de limpieza y la excesiva frecuencia o duración de los baños pueden irritarla, sobre todo si el bebé tiene la dermis muy sensible, se utilizan productos de baño poco adecuados o cuando se emplea agua demasiado caliente.

Esta teoría también es aplicable a los adultos. Ducharse todos los días puede no resultar del todo beneficioso para nuestra piel. En el caso de las personas con la piel atópica los cambios de temperatura así como la resequedad y la humedad en grandes cantidades pueden llegar a ser muy perjudiciales para la dermis. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) es importante "evitar los lavados excesivos" porque la piel pierde un 25 por ciento de su hidratación natural durante la ducha.

A pesar de que no hay un límite concreto de duchas, sí hay cierto consenso entre los dermatólogos en que es mejor no ducharse cada día, si es posible. El lavado excesivo hace que la piel pierda parte de sus aceites naturales, lo que provoca que se pierda la protección de las células de la piel y, por tanto, que cause daño y esta sea más permeable a las bacterias o los virus, precipitando la picazón, la sequedad y la descamación.

La piel es un ecosistema de miles de bacterias, virus y hongos. La capa de lípidos tiene un pH situado en aproximadamente el 5,5, que es el que impide que estos gérmenes vayan a sus anchas por nuestra piel. Es importante, por tanto, no alterar esta acidez. Estos habitantes necesitan estar en equilibrio, pues un baño excesivo altera la distribución natural de bacterias buenas en la piel.

Por eso, exceptuando la limpieza diaria de cara, axilas, pies, manos y genitales, los dermatólogos consideran que con ducharse dos o tres veces a la semana es suficiente para mantener nuestra epidermis limpia y sana.

No obstante, no hay una regla inamovible para todos. Los expertos señalan que en la pubertad y la adolescencia, la producción de la capa lipídica es mucho más importante. En esta franja de edad una ducha diaria resulta muy beneficiosa para aquellos adolescentes que practican bastante ejercicio físico. Por lo demás, la regla de oro se repite: hay que priorizar el uso de productos poco lesivos para la piel.

Para mucha gente la ducha implicar jabonar a conciencia todo el cuerpo, y al contrario de lo que se cree, hacer esto a diario hace que la piel se vuelva seca y escamada, y esto puede ser la puerta de entrada para gérmenes y bacterias. Si no podemos evitar pasar por la ducha una vez al día, los especialistas aconsejan hacerlo únicamente si notamos la piel sana e hidratada. También es recomendable que la duración no sea muy elevada y evitar que el agua esté demasiado caliente. (Foto: Getty)
Para mucha gente la ducha implicar jabonar a conciencia todo el cuerpo, y al contrario de lo que se cree, hacer esto a diario hace que la piel se vuelva seca y escamada, y esto puede ser la puerta de entrada para gérmenes y bacterias. Si no podemos evitar pasar por la ducha una vez al día, los especialistas aconsejan hacerlo únicamente si notamos la piel sana e hidratada. También es recomendable que la duración no sea muy elevada y evitar que el agua esté demasiado caliente. (Foto: Getty)

Además de conllevar una pérdida de la barrera protectora de la piel, el problema de ducharse a diario también pasa por los químicos que contienen productos como los champús, acondicionadores y los geles corporales, que interfieren con nuestras hormonas causando desequilibrios peligrosos para la salud.

En este sentido, la AEDV recomienda "evitar lavados excesivos y no utilizar productos agresivos para el lavado de cara y cuerpo". Los especialistas en el cuidado de piel recomiendan escoger "productos suaves y testados dermatológicamente y evitar ducharse con agua muy caliente o muy fría. Lo ideal es el agua tibia y no ducharse más de una vez al día, ya que esto aumentaría la deshidratación de la piel. Y es que la piel pierde el 25 por ciento de su hidratación natural durante la ducha".

Algunos dermatólogos apuntan incluso que ducharse dos veces por semana sería suficiente para evitar que la piel pierda los aceites naturales que la protegen de microorganismos dañinos e insisten en que ducharse en exceso puede producir una reducción de la hidratación de la piel provocando no solo sequedad sino posibles heridas por agrietamiento.

Así nos perjudica la limpieza excesiva

En esta misma línea englobaríamos la teoría del exceso de limpieza y su relación con las alergias infantiles, "en los últimos años han aumentado las alergias respiratorias, digestivas, cutáneas. Y una de las teorías dice que en los últimos 50 años disminuyeron las enfermedades infecciosas gracias a las vacunas y medicamentos, pero crecieron las alergias por no darle la oportunidad al niño de contactarse con el medio ambiente (dejar que se tire al suelo y juegue y se ensucie) confunde al sistema inmunológico y hace que ese sistema inmaduro se derive hacia la alergia", explica la alergóloga Pilar Cots, de QuironSalud.

Es lo que se conoce como la 'hipótesis de la higiene', según la cual el aumento de niños con alergias a los alimentos también se explicaría por estaría producida por "exceso de celo" del organismo frente a agentes externos. De modo que, como señala el experto, el exceso de higiene estaría detrás del incremento de las enfermedades de origen alérgico (asma, alergias alimentarias y de piel).

Entonces, ¿cuáles son las medidas de higiene necesarias? Pues todo depende de la edad y del desgaste o esfuerzo físico que realicemos. A medida que vamos envejeciendo, la piel se va resecando más. El sudor disminuye mucho con la edad, y también se reduce la producción de la capa lipídica. Entonces ya no es necesaria una ducha diaria. Y es que la piel y sus necesidades cambian con el tiempo. 

Por eso, "debemos encontrar un equilibrio adecuado entre higiene correcta y exceso de higiene, que puede ser perjudicial. Y eso depende de cada persona”, concluye la doctora Susana Puig, jefe de servicio de dermatología del Hospital Clínic de Barcelona. Además, en la mayoría de los casos el agua de la ducha es más que suficiente para la higiene íntima, siempre y cuando no haya presente ninguna patología. Hay que evitar poner jabón directamente en las áreas mucosas, es decir en la vulva femenina o en el glande masculino. Lo mejor es mantener la higiene en las partes que más lo necesitan y limitar las duchas, en parte en función de la sequedad que tengamos.

Por supuesto, hay que tener en cuenta la época del año en la que nos encontremos, y la climatología del lugar donde vivimos. En verano y en España, con las olas de calor que estamos sufriendo, no ducharse a diario puede ser un gran problema no solo para la salud sino para la convivencia familiar y el bienestar general. Pero esto no quiere decir que debas pasarte un cuarto de hora debajo de la alcachofa (en España nos excedemos) o despilfarrar el gel. Recuerda, debes cuidar el manto protector de la piel si no quieres favorecer la aparición de eccemas y dermatitis.

Si no te convence lo que te hemos contado y vas a seguir en tus trece con la ducha diaria recuerda que es importante no enjuagar todo el cuerpo, solo aquellas zonas del cuerpo que se ensucian más (axilas, pies y genitales, que son los que producen olor corporal). Para el resto del cuerpo, como brazos y piernas, no es necesario usar jabón cada día para proteger los aceites y lípidos de la piel que nos aportan una adecuada humectación e hidratación dermatológica. Recuerda que las duchas tienen que ser con masajes suaves con la mano (no hace falta usar esponjas agresivas), agua tibia y cortitas. Por último, usa una toalla suave para secarte, procurando no rascar demasiado y aplica crema o aceite hidratante todos los días.

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