Miki Nadal, condenado por un delito leve de vejaciones a su ex mujer

Este miércoles nos enterábamos por la revista Lecturas que Miki Nadal se separaba de la campeona de tiro Carlota Escámez, con quien tiene una hija de cuatro años e iba a celebrar su quinto aniversario de casados este mes. Sin embargo, ahora es cuando nos enteramos los motivos de la ruptura del matrimonio: según El Cierre Digital, el presentador se enfrenta a una condena por un delito leve de violencia de género.

Miki Nadal y Carola Escámez, en una imagen de archivo (GTres).

En concreto, el citado portal habla de vejaciones a Carola, motivo por el que Miki no pudo estar este pasado viernes 14 en Zapeando, el programa de La Sexta en el que colaboradora diariamente. De momento, hay un fallo de Pedro José Adrián Rodríguez, el titular del Juzgado de Violencia sobre la mujer número 4 de Madrid, y el humorista debe realizar trabajos a la comunidad.

Sin embargo, todo no está dicho. Tal y como informa El Español, el abogado de Nadal tiene recurrida la sentencia en apelación ya que todavía no es firme. Así la guerra entre el presentador y su ex se recrudece en los tribunales. Mientras tanto, ella se está haciendo a cargo de la niña y el cómico acaba de mudarse a un apartamento de Sanchinarro, al norte de Madrid.

Miki Nadal y Carola iban a celebrar sus 5 años de casados este mes (GTres).

Según El Cierre Digital, los problemas en la pareja comenzaron cuando Carola perdió el segundo hijo que esperaba de Miki en enero de 2017. La deportista cayó así en un periodo de depresión leve que “enturbió la relación”. Pero la gota que colmó el vaso fue un desagradable incidente que se produjo pocos meses después. La madre de Carola, Carmen, quiso entrar en escena, pero su hija se puso de parte de su marido y cortó todo tipo de contacto.

La situación se complicó aún más en junio de 2018 cuando Carmen decidió llevar al matrimonio a los tribunales para poder ver a su nieta. La madre de Carola aseguraba que llevaba sin contactar con la menor desde agosto del año anterior y, por ello, recurría a la Justicia para establecer un régimen de visitas, amparándose en la Ley de los Derechos del Abuelo, aprobada en 2003.