El lado más humano de Miguel Frigenti

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Miguel Frigenti se ha convertido en una de las revelaciones de Sálvame, ganándose su silla en el programa como uno de los colaboradores más polémicos del momento. A sus 34 años, el de Talavera de la Reina es uno de los tertulianos más activos tanto en el directo como en las redes sociales. Pero además de involucrarse con el formato hasta el punto de provocar ampollas entre los famosos, el periodista confesó en la última entrega del magacín, en plena prueba del test de inteligencia, que de pequeño le diagnosticaron TDA (trastorno por déficit de atención). Pero hay más ya que él mismo contó un día antes que hace unos años le diagnosticaron una depresión severa.

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Si bien Miguel Frigenti se hizo conocido como comentarista de Gran Hermano, en la actualidad ha irrumpido con fuerza en el panorama televisivo gracias a su trabajo como colaborador de Sálvame donde, esta misma semana, ha descubierto a la audiencia su lado más íntimo y amargo. Porque en 2020 el tertuliano reveló que cuando era pequeño, y hasta los 15 años, sufrió acoso y bullying en el colegio, pero lo que los espectadores desconocían hasta ahora es que su realidad es todavía más trágica.

En la última entrega emitida de Sálvame, Miguel Frigenti fue uno de los últimos en contestar a las preguntas de la psicóloga y enfrentarse al test de inteligencia. Pese a que el colaborador se mostró bastante preocupado y nervioso antes de conocer el resultado, argumentando que “al principio me ha salido fatal porque tenía muchas respuestas en la punta de la lengua, pero a mí cuando preguntan algo y me lo sé se me olvida en ese momento”, el programa ha puesto en valor su esfuerzo.

Y es que la psicóloga que se encarga de hacer los tests contó que el resultado de Miguel Frigenti tiene más valor que el del resto de compañeros por lo que sufrió de pequeño: “Hay veces que alcanzar unos resultados tiene más dificultades porque tienes determinados problemas y, Miguel me ha dado permiso para contarlo, él tenía déficit de atención. Con lo cual, lo que haya alcanzado lo ha alcanzado con más esfuerzo que otras personas y eso es digno de elogiar.

En este contexto, Carlota Corredera subrayó el buen hacer del colaborador: “Es un mensaje muy importante Miguel porque hay muchísimos niños con TDA. Es muy importante que haya padres ahora mismo que estén muy preocupados por el futuro de sus hijos y que sepan que se puede llegar a tener estudios universitarios como Miguel a pesar de esos hándicaps.

Igualmente, la psicóloga puntualizó que del mismo modo que la autoexigencia y miedo al fracaso de María Patiño le puede pasar factura, Miguel Frigenti también puede ser su peor enemigo: “En tu caso tiene más que ver la inseguridad. El dudar de si lo sabes o no. Tienes que adquirir más confianza en ti mismo porque eso también es una cosa que se acaba reflejando en la inteligencia.

Seguidamente la profesional reveló que Miguel Frigenti tiene un mérito especial por haber obtenido un 111 de cociente intelectual. “Estoy flipando. Estoy súper contento”, acertó a decir el protagonista que, todo sea dicho, tiene el mismo resultado que Carmen Borrego y ha superado a Gema López quien sacó un 110. "Donde puntúa muy alto es en inteligencia no verbal y donde ha puntuado más bajo es en inteligencia verbal", remató la psicóloga.

Que esta especialista haya resaltado las cualidades del colaborador en base a sus particularidades resulta muy significativo porque esta misma semana Miguel Frigenti ha permitido que el público descubra más su personalidad. A pesar de la coraza que mantiene como defensa en el medio televisivo, todo hace indicar que la armadura esconde a una persona sensible y que lo ha pasado muy mal en su corta vida.

Y es que antes de desvelarse en el plató de Sálvame que Miguel Frigenti tuvo déficit de atención cuando era niño, el propio colaborador se apresuró a compartir el pasado lunes en redes sociales que con 24 años también le diagnosticaron depresión severa debido a un duelo complicado. “La tristeza vino acompañada de la ansiedad. Estuve tres años medicado luchando contra ella, hasta que por fin decidió liberarme. En raras ocasiones vuelve a visitarme para recordarme quien manda”.

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Asimismo el toledano apuntó que “no distingue de momentos felices y momentos tristes. A veces la felicidad también me la provoca. Curioso, ¿verdad? Supongo que será mi compañera de vida, aunque he aprendido a lidiar con ella. Banalizar y estigmatizar la ansiedad es lo peor que podemos hacer”.

En resumen, Miguel Frigenti ha acercado a los espectadores un poco más sus luces y sombras dentro y fuera de la televisión.

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