Miguel Ángel Muñoz denuncia la situación de los mayores durante el COVID en su proyecto más personal

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Por Alberto Cano.- El COVID-19 desvió por completo nuestras vidas en marzo de 2020. De la noche a la mañana, nos encontramos confinados, ante una situación desconocida y con una oleada de contagios y muertes que nos obligó a vivir con temor. No fue diferente para estrellas del cine y la televisión como Miguel Ángel Muñoz, quien justo antes de arrancar la pandemia tenía en mente pasar todo el tiempo posible con su “tata” Luisa Cantero dada su avanzada edad y su delicado estado de salud. Pero el coronavirus lo cambió todo, y de las preocupaciones del actor de Un paso adelante por el cuidado de su tata surgió un proyecto de lo más personal donde trata de acercar al público su historia familiar, la relación especial que tienen entre ellos y, además, resaltar la importancia del cuidado de los mayores y adentrarse en la denuncia de las situaciones vividas por los ancianos en la era del COVID-19.

Miguel Ángel Muñoz junto a su
Miguel Ángel Muñoz junto a su "tata" Luisa Cantero (Foto: Paciencia Films / Bteam Pictures)

Para los que no conozcan su historia, Luisa Cantero fue la mujer que cuidó de Miguel Ángel Muñoz en su infancia, cuando sus padres no podían hacerse cargo de él por razones laborales. Toda su vida han estado muy unidos, pero ante las dificultades de salud que ha atravesado Cantero a sus ya 97 años el actor decidió pasar mucho más tiempo con ella y grabar una película juntos, un proyecto personal para dejar grabado para la posteridad su cariño mutuo. Sin embargo, el confinamiento cambió por completo el plan. El actor de Un paso adelante o ganador de Masterchef Celebrity tomó la decisión de pasar el encierro con su “tata”, tomar partido activamente en su cuidado y convertir la película que tenía en mente en un documental que actuara como diario de su día a día en la cuarentena.

Todos los que sigan de cerca a Miguel Ángel Muñoz conocerán de cerca esta historia, puesto que tanto el actor como su “tata” estuvieron muy activos en redes sociales con publicaciones y directos mostrando su día a día juntos. Lo hizo a través del perfil de Instagram @soylatatareal, cuenta que creo a Luisa Cantero y que les sirvió de ventana al mundo en pleno encierro. El perfil llegó a reunir más de 173.000 seguidores que interactuaban encantados con Muñoz y su “tata”, razón por la que muy posiblemente el actor quiso aspirar alto con su documental y tratar de hacer una producción de alto nivel para cines. Y así nace 100 días con la tata, película que se estrena en salas este 29 de diciembre y que va mucho más allá de ser un mero proyecto personal.

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Cuando me senté a ver la cinta lo hice con la impresión de que iba a disfrutar de un mero diario de la cuarentena, con situaciones que apelaban a la experiencia particular de sus dos protagonistas y que a mí a nivel individual podrían no decirme ni transmitirme nada especial. Pero estaba equivocado. Pese a que en su concepción pueda parecer una película casera muy personal, lo cierto es que se trata de una producción documental de primer nivel con una trabajada estructura de guion, con un propósito muy bien definido y repleto de pinceladas en todos y cada uno de los detalles que desfilan por pantalla.

Esto se ve desde los primeros compases del documental, donde el propio Miguel Ángel Muñoz plasma sus reflexiones respecto a sacar adelante este proyecto, consigue conectar con el público en base a hablar de su salto a la fama Un paso adelante, de las secuelas físicas que le dejó semejante fama extrema y ahí establecer una conexión vital con el cuidado de su “tata” buscando dejar reflexiones sobre la vejez, el valor de los seres queridos, el cuidado de los mayores o las dificultades que estos han pasado ante la pandemia. Y es estos discursos donde 100 días con la Tata encuentra su grandeza.

La intención de denuncia hacia la dejadez que a veces sufren los ancianos o hacia las muertes por coronavirus sucedidas en las residencias a causa de gestiones negligentes surge de manera natural en medio del relato, creando un vínculo dramático con toda la historia personal de Miguel Ángel Muñoz y Luisa Cantero con el que su discurso acaba calando hondo en el espectador. O al menos fue mi caso, que pese a estar al borde del colapso mental por la pandemia y tratando de desconectar lo máximo posible realidad que nos asola -sobre todo a la hora de evadirme al ver películas- consiguió hacerme sentir de lleno todas sus reivindicaciones respecto a nuestros mayores, que en tiempos del COVID-19 adquieren mayor significado.

Pero lo mejor es que en ningún momento recurre al drama extremo o manipulación emocional, sino que deja que todo fluya con total naturalidad ante cámara y busca el tono perfecto para ser cercana al público. Con elementos tan simples e identificables como narrar su día a día durante el confinamiento, el ascenso de su tata como estrella mediática en Instagram o el dejar que su vínculo desborde la narración, consigue que el espectador se sienta parte de su historia, y una vez en este punto, consigue encontrar el momento idóneo para llevar el documental al terreno de la reivindicación y lograr impactar fácilmente.

Al final, 100 días con la Tata no deja de ser una historia de cómo en los momentos más duros, como es el ejemplo la vejez o la pandemia, uno aún puede encontrar la chispa bajo el amparo de sus seres queridos, aunque esto incluya ayudar al otro en sus instantes más complicados. Y como tal, me parece un documental precioso y muy necesario.

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