Los siete meses más trágicos de la familia Falcó

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La muerte del marqués de Cubas, a los 81 años, confirma que la familia Falcó está viviendo un año aciago. Primero fue la desaparición de Carlos Falcó, a los 83 años, una de las tantas vidas que se cobró la pandemia del coronavirus en el mes de marzo. Cuando su esposa, Esther Doña, y sus hijos, Manuel, Xandra, Aldara, Duarte y Tamara, comenzaban a asimilar su pérdida en el mes de septiembre falleció de manera inesperada Jaime Carvajal Hoyos, marido de Xandra Falcó, a los 56 años. La hija del marqués de Griñón y Janinen Girod contó con el apoyo de toda la familia y, en especial, de su tío Fernando Falcó, con el que salió a comer hace tan solo unas semanas.

Fernando y Carlos Falcó
Fernando y Carlos Falcó

El hermano menor del marqués de Griñón ha fallecido este martes tras pasar unos días ingresado de gravedad en el hospital, dejando a sus seres queridos destrozados ante la idea de iniciar un nuevo duelo. Fernando se encontraba muy unido a Carlos Falcó, puesto que sus otros dos hermanos, María del Rocío y Felipe, murieron trágicamente hace años. También tenía una excelente relación con sus sobrinos y era padrino de Tamara, la heredera del marquesado de Griñón. Lamentablemente, como sucedió en muchas familias, no pudo despedir a su hermano en un funeral debido a las restricciones derivadas del estado de alarma que estaba en ese momento en vigor.

Tamara Falcó
Tamara Falcó

Carlos Falcó libró su última batalla con valentía, pero también con generosidad, ya que se ofreció voluntario para someterse a un tratamiento experimental para combatir la COVID-19 mientras se encontraba ingresado en el hospital madrileño Fundación Jiménez Díaz. Sin embargo, aunque sus seres queridos no esperaban el fatal desenlace, no pudo superar una neumonía provocada por el virus. Dejaba una esposa y cinco hijos que lo despidieron en silencio y en soledad como correspondía de acuerdo con las normas sanitarias, pero, sobre todo, con una gran tristeza. Su mujer Esther Doña confesaba recientemente en TVE que aún no puede aceptar que Carlos no esté. Poco antes de morir, su hija Tamara le dedicaba este emotivo mensaje: "Ayer fue San José y se me olvidó postear... Esta foto describe mi relación con mi padre. Papi, tú no tienes redes sociales, pero como siempre te enteras de todo lo que hago, que sepas que te quiero y eres el mejor padre que jamás podría desear".

Xandra Falcó
Xandra Falcó

Cinco meses después, la tragedia volvía a llamar a la puerta de la familia, en especial, para Xandra Falcó, que perdió a su marido Jaime Carvajal Hoyos de manera inesperada a los 56 años. La pareja se había casado en 1998 en una boda en Plasencia (Cáceres) a la que acudieron varios miembros de la Familia Real española, como el entonces Príncipe de Asturias y su hermana la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin. Juntos tuvieron tres hijas, Isabela, Camila y Blanca, ahora los grandes apoyos de su madre para superar estos difíciles momentos que vive. El banquero era muy querido por toda la familia y a su funeral no faltó Tamara Falcó, arropando a su hermana, y amigos como el rey Felipe que acudió con doña Letizia.

Fernando Falcó y su hijo Álvaro
Fernando Falcó y su hijo Álvaro

Xandra también recibió entonces el cariño de su tío Fernando, con el que salió a comer a principios de octubre a un restaurante madrileño. Era la última vez que veíamos al marqués de Cubas. Apenas unas semanas después ingresó en el hospital ante la preocupación de su familia, que de nuevo, tiene que hacer frente a un duro varapalo. En este caso la peor parte se lleva su hijo Álvaro Falcó, fruto de su matrimonio con Marta Chávarri en la década de los 80, que como hijo único será el próximo marqués de Cubas. Para sobrellevar este trance cuenta con el cariño incondicional de su pareja, Isabelle Junot, pero también de sus primos, en especial, Tamara Falcó, con la que guarda una excelente relación.

La familia Falcó ha demostrado saber enfrentar los golpes con serenidad, fortaleza y unión y es de esperar que tras la muerte del marqués de Cubas vuelvan a convertirse en la piña que han sido durante este complicado año que no les está dando tregua.