¿Merecía 'The Walking Dead' un cierre tan anodino y sobre seguro?

norman reedus as daryl dixon, melissa mcbride as carol peletier   the walking dead  season 11, episode 24   photo credit jace downsamc
¿Merecía 'The Walking Dead' un cierre tan anodino?AMC

"La gente muere, las ciudades caen y las cosas no funcionan". Esta frase la dice con la mirada perdida Lydia en el episodio final de 'The Walking Dead', pero a mí me ha parecido un buen resumen para toda la serie. Soy uno de los muchos espectadores que la disfrutaron durante varias temporadas, pero en algún punto se bajaron del carro porque no aguantaban el poco nivel que mantenía. Pero la serie ha terminado, 11 temporadas y 177 episodios, y he sentido la curiosidad de volver a ver cómo la han cerrado (a pesar de que ya me despaché a gusto sobre el auge y caída de 'The Walking Dead'). No he visto todas las temporadas, aviso. La abandoné en la novena y he saltado directamente al último capítulo; sé que no es lo más ortodoxo para escribir de ella, pero tampoco creo necesario un sacrificio zombi para esta misión.

Tampoco me he perdido mucho. Unos tales Luke y Jules mueren al principio; no recuerdo si salían en los episodios que vi, pero tampoco me importa. A Alpha, la última villana que conocí, ya se la cargaron, pero ahora hay otra señora malvada, una tal Pamela, la estirada líder de la Mancomunidad. No se han quebrado la cabeza para dar con el argumento del final: una horda de caminantes amenaza el asentamiento en el que están los protagonistas (qué novedad, chispas), pero también hay muchos vivos agolpados en la puerta esperando entrar, dando lugar a la eterna cuestión de si salvarse el culo propio o luchar por las personas aunque estas sean desconocidas. La bondad y el sentido común, por supuesto, le ganan la partida al egoísmo y la villana acaba en chirona. Los que no mueren, serán felices y comerán postapocalípticas perdices.

the walking dead final ultimo episodio serie
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Entre medias, la serie demuestra que desde hace años no es un producto en el que tenga cabida el virtuosísimo en la dirección ni la espectacularidad. Ni la huida de Rosita, Eugene y Gabriel del hospital (luego hablaremos de esta trieja) ni la explosión de la fuente ofrecen nada que no hayamos visto mil veces antes o que sea especialmente memorable. La sensación es más la de "esto, otra vez". Así las cosas, la otra esperanza para un final digno estaría en la emotividad de la despedida de los personajes y, en eso, tampoco vamos a pedir peras al olmo, aunque se han esforzado por rendirles homenaje. Uno demasiado complaciente y edulcorado, eso sí.

Que la muerte de Rosita sea el punto álgido del final de 'The Walking Dead' dice mucho de este. Rosita siempre fue un personaje con potencial de superheroína, pero la serie constantemente pasó de ella y la arrinconó en la irrelevancia. Le dio, como mucho, un triángulo sentimental con Eugene y Gabriel (que ya me dirás tú vaya dos patas para un banco). Ella nunca importó demasiado y aunque su desenlace como una muerte dulce y llena de amor sea bonita, poco importa. A estas alturas, lo que realmente me pregunto es por qué Gabriel sigue vestido de cura y va con zapatos de ir a misa por mitad de una pandemia zombi.

Y es que la decisión de poner sobre la espalda de ella ese peso que no le corresponde está claro de dónde viene: Maggie y Negan tienen otra serie en camino, al igual que Daryl y que Rick y Michonne. La única sobre la que podrían haber apostado era Carol, pero lleva años cansada de estar ahí. "Tengo derecho a estar un poco triste", dice en una conversación final. Pues sí, hija, todo el derecho del mundo. Demasiado has aguantado. Aunque, al menos, ella y Daryl tienen el mejor momento del capítulo: después de que Judith le diga a este que se merece un final feliz, él le dedica un "te quiero" a Carol en el momento de la despedida y esta parece entenderlo desde friendzone, pero en la mirada de Daryl vemos, quizás, una confesión de algo más. Lo ha dicho y que cada uno interprete hasta dónde llega ese sentimiento.

Por lo demás, este episodio no deja sabor a final. Resulta bastante irónico que se titule 'Descansa en paz', que es lo que necesitaría 'The Walking Dead', cuando es en realidad la apertura a una nueva etapa de la franquicia que se extiende con nuevas ramificaciones. Tres nuevas series, más las ya existentes, para que los zombis y los supervivientes no tengan descanso alguno. Así, estos personajes se tienen que conformar con un cierre en falso. El de Daryl es cruzar el horizonte, el de Maggie medio-perdonar a Negan tras una disculpa que llega tarde y mal y que se siente más como una justificación para llevarlos juntos a su siguiente etapa.

danai gurira as michonne   the walking dead  season 11, episode 24   photo credit curtis bonds bakeramc
Curtis Bonds Baker/AMC

De no ser porque sabemos que existen esas tres nuevas series en marcha, la breve vuelta de Rick y Michonne a 'The Walking Dead' podría ser hasta estimulante. Pero tal y como está montada, se ha quedado como un anuncio barato de su serie más que otra cosa. Como si en 11 temporadas no hubiese habido tiempo para contar su historia, ahora nos dejan una última pista: siguen vivos y buscándose y si quieres saber si se encuentran, tendrás que ver su serie. Pero, de momento, les vemos leer sendas cartas para que en edición puedan insertarnos planos de todos los personajes que han pasado por la ficción, en una suerte de in memoriam que más que emoción despierta vergüenza ajena de lo cutre que es.

"Somos los que vivimos", insisten recordando la mítica frase de Rick, que vuelve a decir Judith a RJ al final. El muerto al hoyo y el vivo al bollo, parecen decir unos productores incapaces de dejar de explotar su gallina de los huevos de oro. Aunque cada vez sean menos dorados. Un final muy blando que ni siquiera es un final, si me preguntan.