El mensaje humano del año lo tiene la nueva serie coreana de Netflix: 'Rumbo al infierno'

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Netflix tiene nuevo fenómeno asiático entre manos. Después de hacer historia con el éxito mundial de El juego del calamar, y justo cuando la serie comenzaba a perder puestos en el ranking de lo más visto de la plataforma, el gigante streaming no pierde el tiempo y estrena otra serie coreana tan atrevida, original e irreverentemente adictiva.

Les hablo de Rumbo al infierno, otra producción asiática que utiliza la violencia y ciencia ficción distópica como puente para lanzar un mensaje filosófico de reflexión universal. Un mensaje que ya se antoja como el más humano visto en una serie a lo largo del año.

Imagen de 'Rumbo al infierno' (Jung Jaegu | Netflix)
Imagen de 'Rumbo al infierno' (Jung Jaegu | Netflix)

Tras el éxito global de El juego del calamar, coronándose como la serie más vista en la historia de Netflix, las puertas han quedado abiertas de par en par para las producciones asiáticas. Por ejemplo, Apple TV+ tiene una producción cronenbergiana y recomendable titulada Dr. Brain, aunque la falta de expansión de esta plataforma sobre las masas -como Netflix- la está dejando injustamente en segundo plano. También vimos cómo Alice in Borderland resurgía durante las primeras semanas del lanzamiento del calamar en el mes de octubre debido al parecido temático, mientras Netflix intentó mantener el listón estrenando Mi nombre, aunque a pesar de contar con un primer capítulo interesante no terminó de aportar algo realmente diferente y original. Pero, con Rumbo al infierno, Netflix logra dar en el clavo de nuevo

A la hora de escribir este artículo la serie ocupa la segunda plaza en el Top 10 de Netflix España, avanzando a pasos agigantados desde su estreno hace cinco días y repitiendo el furor en 24 países donde ya ocupa el primer puesto del ranking. Según una estadística de FlixPatrol, Rumbo al infierno es la serie coreana que más rápido ha entrado en el ranking, accediendo al Top10 desde el primer día de lanzamiento. Es decir que ya podríamos sentenciar que el fenómeno de El juego del calamar ha sido solo el comienzo. 

Top 10 de Netflix España al 23 de noviembre
Top 10 de Netflix España al 23 de noviembre

Más allá de algunos parecidos meramente superficiales con El juego del calamar -como personajes VIPs que llevan máscaras, chándales verdes que visten un grupo de personajes y un final que deja abierto el camino a una segunda temporada- estamos ante dos series muy diferentes. Mientras dicha serie utilizaba un juego de supervivencia sangriento y letal para reflexionar sobre la ausencia de límites en la codicia del ser humano y el capitalismo salvaje, Rumbo al infierno utiliza su premisa para crear una historia que habla del valor universal del libre albedrío frente a la sumisión de la voluntad bajo la política del miedo impuesta por algunas religiones. Y lo hace bajo el envoltorio gráfico de escenas violentas y con una premisa disfrazada de ciencia ficción, desenvolviendo su paquete filosófico a medida que avanzan cada uno de sus seis capítulos para descubrirnos, al final, un regalo reflexivo para las masas seriéfilas.

Rumbo al infierno está creada y dirigida por Yeon Sang-ho, el director de la aclamada Train to Busan (una de las películas zombis más inteligentes, entretenidas y espeluznantemente originales de los últimos años -disponible en Prime Video si no la han visto todavía-) a partir de un webtoon propio (una especie de cómic digital). La serie nos traslada al año 2023 donde de repente comienza a suceder un fenómeno inexplicable: un ángel aterrador se aparece ante individuos para profetizarles el día y hora de su muerte, destinados directamente a ir al Infierno. Para algunos la profecía llega con pocos segundos de advertencia, para otros con algunos días o años de por medio, pero lo cierto es que todos mueren de forma agresiva, violenta y brutal en mano de tres criaturas supernaturales y monstruosas. Seres a los que no les importa destruir todo a su paso o que los estén filmando porque simplemente cumplen su cometido: destrozarlos y quemarlos hasta enviarlos al Infierno.

Imagen de 'Rumbo al infierno' (Netflix)
Imagen de 'Rumbo al infierno' (Netflix)

Entre medias aparece una especie de profeta llamado Jeong Jin-soo, quien funda una nueva religión llamada La Nueva Verdad explicando que el fenómeno es simplemente la voluntad de Dios castigando a pecadores, imponiendo así un modelo de vida constrictor liderado por el miedo, el qué dirán y el rechazo a todo aquel relacionado con un pecador. De esta manera, la serie emula el modelo de las leyes en los credos del mundo para reflexionar sobre el libre albedrío del ser humano a la hora de vivir su vida.

La Nueva Verdad aprovecha el fenómeno para expandir una creencia basada en el terror y el miedo a la profecía y sus monstruos, llamando el día de la muerte como la “demonstración” de la voluntad de Dios. Y lo consigue transmitiendo por redes sociales dichas demonstraciones profetizadas, esparciendo el pánico por el mundo, afianzando así la creencia hasta el punto de crear una doctrina completamente nueva e impulsar una red de fanáticos extremistas llamada ‘Arrowhead’ que imponen sus leyes a base de golpes, intimidación y violencia.

Entre todo esto aparece un detective que investiga el fenómeno y quien sufrió la injusticia de las leyes humanas cuando el asesino de su esposa no pagó la condena que merecía. También conocemos a una abogada que se enfrenta a La Nueva Verdad y al fundador de la iglesia, mientras la serie se divide en dos etapas temporales avanzando cinco años en el tiempo a partir del cuarto episodio para centrarse en un periodista que cuestiona las creencias del credo -ya expandido por todo el mundo- cuando su bebé recién nacido recibe la profecía, cuestionando entonces si la idea de los pecadores sería inexistente y si el fenómeno no sería más que una tragedia aleatoria, como lo son los accidentes, los desastres naturales, o simplemente la muerte en sí misma.

Imagen de 'Rumbo al infierno' (Netflix)
Imagen de 'Rumbo al infierno' (Netflix)

La violencia y sangre están presentes en cada capítulo de Rumbo al infierno bajo el paraguas superficial de la ciencia ficción, sirviendo de herramientas para transmitir su mensaje porque, en realidad, estamos ante una serie filosófica con mensaje humano de por medio. Y es por eso que destaca ente la marea de series nuevas que tenemos actualmente: porque nos desafía con una narrativa original, porque esconde detrás de su fachada sangrienta una apuesta inteligente que impone la reflexión como única vía para disfrutarla y comprenderla.

Confieso que cuando los monstruos aparecen en la primera secuencia de introducción me llamó la atención el diseño exageradamente caricaturizado de las criaturas. Sin embargo, conociendo el cine de su director imaginé que debía haber un motivo, que la historia que estaba por ver no se centraba en esos seres poco creíbles. Y no me equivocaba. El esfuerzo principal no se centra en las bestias, sino en la expansión de una narrativa enfocada en un mensaje universal centrado en la valoración y reconocimiento del libre albedrío del ser humano.

A priori, Rumbo al infierno parece criticar directamente religiones como el cristianismo y el Islam, con la diferenciación del bien y el mal, el Paraíso y el Infierno (o Jahannam para los musulmanes), como método para crear normas de convivencia regidas por el miedo al pecado y la condena de pasar la eternidad en el Infierno, todo esto bajo la idea de estar cumpliendo la voluntad de Dios. Pero la serie también va más lejos señalando el extremismo religioso y la manipulación bajo la política del miedo mientras propone la pregunta: ¿dónde queda entonces la voluntad del ser humano?

Así, la serie sirve como un garrotazo radical contra algunas creencias -sobre todo extremistas aunque la interpretación queda al final en cada uno y la relación con su propia fe- que recurren a la debilidad psicológica ante el miedo a lo desconocido, lo inexplicable o la injusticia, exponiendo la eterna necesidad del ser humano de encontrarle explicación a la única seguridad que no se puede cambiar: la muerte. Rumbo al infierno tampoco esconde su crítica ante la autoridad universal de las religiones, presentándose como la fuente de las repuestas pero controlando ese libre albedrío bajo normas creadas por los propios humanos que controlan dichas instituciones.

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De esta manera, entre muertes violentas y una trama de ciencia ficción, la serie propone reflexionar sobre el aquí y ahora, el vivir la vida bajo el libre albedrío individual, sin martirizarnos por los errores cometidos o esperar la muerte como una profecía imposible de remediar. 

Porque, despues de todo, la muerte es lo único que jamás podremos eludir, es tan real como las profecías de la historia y lo importante es cómo vivimos el tiempo que tenemos entre medias, priorizando el creer en nosotros mismos y lo que nos pide nuestra conciencia, siguiendo el libre albedrío individual por sobre todas las cosas. Una lección para la humanidad en general, más allá de creencias, credos y leyes morales. Un mensaje para tener presente al comenzar cada día de nuestras vidas: vivir sin miedo, de la manera que más feliz nos haga.

Rumbo al infierno es una serie madura, filosóficamente interesante, que entre críticas religiosas y secuencias violentas, nos recuerda la importancia del libre albedrío y que la muerte, al final, será inevitable, invitando a vivir sin miedo, se crea en lo que se crea.

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