Meningitis: ¿sabes identificarla?

La meningitis puede aparecer de repente y volverse fatal. Es crucial conocer los síntomas, especialmente si eres padre, y saber cuál es el arma más eficaz

Los lactantes y los niños de menos de 5 años de edad son los más vulnerables a la EMI causada por el serogrupo B. (Foto: Getty)

La enfermedad meningocócica invasiva (EMI) es una enfermedad infrecuente, aunque
grave e impredecible, que puede causar la muerte en tan solo 24 horas. Se caracteriza por la inflamación aguda de las membranas (meninges) que rodean el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).

Más frecuente en los menores de dos años, y en los adolescentes, que son quienes transmiten la bacteria al resto de la población, la meningitis puede tener consecuencias graves si no se trata a tiempo.

“En España, la meningitis más habitual es la meningitis vírica, seguida de la bacteriana. Pero mientras que, por lo general, la meningitis vírica suele ser benigna y sus consecuencias suelen ser leves, la meningitis de origen bacteriano es grave y puede ser mortal o dejar secuelas importantes si no se trata de forma inmediata”, señala el Dr. Santiago Trillo, coordinador del Grupo de Estudio e Neurología Crítica e Intensivista de la Sociedad Española de Neurología ( SEN).

Cómo se contrae

Aunque la meningitis puede aparecer a cualquier edad, niños menores de 5 años y jóvenes de entre 15 y 24 años son los grupos de edad en los que con mayor frecuencia se dan casos de meningitis bacteriana.

Si bien esta patología puede presentarse debido a causas poco habituales como reacciones químicas, en enfermedades como el cáncer o ciertas patologías inflamatorias, la gran mayoría de los casos de meningitis son causados por infecciones.

Los principales agentes son los virus y las bacterias, aunque también existen hongos y parásitos que atacan las meninges. En España se declaran unos  1.000 casos cada año, según la SEN; más de 1 millón en todo el mundo.

El diagnóstico diferencial de la meningitis se realiza mediante punción lumbar en la que se extrae líquido cefalorraquídeo que de forma natural no contiene células y cuya presencia define la enfermedad. (Foto: Getty)

La SEN estima que casi el 90 por ciento de los casos de meningitis se producen por infecciones causadas por agentes –principalmente neumococos y meningococos– que pueden transmitirse al estornudar, al toser o con el intercambio de saliva.

Aproximadamente 1 de cada 10 personas que contraen la enfermedad fallece, aunque reciba el tratamiento adecuado. Además, alrededor del  30 por ciento de los pacientes que han padecido meningitis bacteriana sufren algún tipo de discapacidad  física o neurológica importante (pérdida de miembros, pérdida de audición o convulsiones).

Cuáles son los signos de alarma

La forma más común de identificar la meningitis es buscar una erupción similar a  una pequeña marca de pinchazo (marrón o roja) que, a veces, se convierte en varias manchas más grandes, también rojas o púrpuras, y ampollas de sangre.

Además de fiebre, la meningitis se asocia otros síntomas inespecíficos tales como irritabilidad, somnolencia y rechazo alimentario. (Foto: Getty)

Sin embargo, la erupción no es el único signo y no se debe esperar a que aparezca. Los síntomas iniciales de la meningitis -tanto bacteriana como vírica- pueden ser similares a los de infecciones víricas como la gripe: fiebre, dolor de cabeza continúo e intenso y especialmente confusión, vómitos, convulsiones, petequias (manchas en la piel) y/o rigidez en el cuello. En caso de padecer alguno de estos síntomas podemos estar ante una forma grave de meningitis y es necesario buscar atención médica urgente.

¿Es grave?

“Aunque la meningitis bacteriana no es una enfermedad frecuente, conlleva una elevadísima mortalidad sin tratamiento, por lo que es una auténtica emergencia médica. Puede empeorar muy rápidamente, lo que hace que entre un 10 y 20 por ciento de los pacientes que la sufren fallezcan o permanezcan con graves secuelas”, explica el especialista.

“Sin un tratamiento rápido y adecuado, esta enfermedad puede dejar secuelas como pérdidas sensoriales –principalmente sordera-, daños cerebrales, incluso daños en los tejidos del cuerpo que pueden llevar a la amputación de extremidades”, añade.

“Los casos de enfermedad meningocócica que se presentan en la actualidad son muy pocos”, insiste la Dra. María Garcés-Sánchez, pediatra del Centro de Salud Nazaret, de Valencia e investigadora del área de vacunas de Fisabio. Sin embargo, “a los padres, como a los profesionales médicos, la palabra ‘meningitis’ nos produce mucho respeto”.

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“Las meningitis son enfermedades sobre las que la población está muy sensibilizada y preocupada, al igual que los profesionales sanitarios. El hecho de que pueda afectar a cualquier persona y a cualquier edad, lo súbito de la aparición de sus síntomas y su rápida progresión a gravedad, junto con el fracaso del tratamiento antibiótico —en un alto porcentaje no consigue evitar la muerte o secuelas graves— justifican esta preocupación”, apunta el Dr. Ignacio Salamanca, coordinador de la Unidad de Investigación del Grupo IHP de Sevilla.

Por esa razón, además de mantener unos buenos hábitos de higiene, hábitos saludables y evitar sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol que debilitan nuestro sistema inmune, la SEN considera que la mayor prevención y defensa ante la meningitis es la vacunación.

“De esta manera, asegura el Dr. Fernando Sánchez Perales, presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla La Mancha (SPMYCM) y jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de Torrejón (Madrid), conseguiremos cerrar el círculo a la meningitis”.

Y es que “aunque la enfermedad meningocócica, es poco frecuente, puede afectar en cualquier momento y a cualquier persona y a pesar de que no disponemos de herramientas para el diagnóstico precoz, puede prevenirse con las vacunas disponibles”, añade la Dra. Ana María Grande, pediatra del Hospital Materno Infantil de Badajoz.

“En las últimas décadas en España, gracias a la introducción de nuevas vacunas frente a las bacterias más frecuentes que causan meningitis: Haemophilus influenzae b, Neisseria meningitidis C y Streptococcus pneumoniae la incidencia de casos ha disminuido. Además, el desarrollo de antibióticos ha mejorado el pronóstico de esta infección”, señala el Dr. Trillo.

Ahora los profesionales sanitarios tienen más opciones de tratamiento frente a la meningitis B. Entre los últimos avances destaca Bexsero, de GSK Vacunasuna nueva pauta de administración alternativa aprobada por la Comisión Europea. Con menos dosis y una pauta de vacunación más flexible, requiere una inyección menos. Se puede suministrar a los 3 meses de edad con un intervalo mínimo de 2 meses entre la primera y la segunda dosis.

En cualquier caso, los expertos aclaran que a pesar de que asociamos vacunación con la infancia, también en la adolescencia y en la edad adulta son necesarias medidas de prevención.

Para el Dr. Salamanca, la adolescencia es una etapa que requiere especial atención, ya que es en ese periodo cuando se pueden iniciar conductas de riesgo sobre las que se debe poner el foco. “Supone un grupo de edad con especial susceptibilidad para algunas infecciones prevenibles mediante la vacunación, como son el virus del papiloma humano (VPH), en los dos sexos, y las meningitis”, concluye el especialista.

¿Crees que la vacunación es la mejor solución frente a patógenos como el meningococo, el virus del papiloma humano o el rotavirus?

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