Ménière: 5 formas de vencer la depresión que sigue al diagnóstico

La mitad de las personas con síndrome de Ménière, un trastorno del oído interno que puede provocar zumbidos y vértigo, sufre depresión. Pasar a la acción es la mejor forma de combatirlo

El síndrome de Ménière, una enfermedad sin cura y de origen desconocido que en España sufre una persona de cada 1.300 se caracteriza por la pérdida de audición (pitidos o zumbidos en los oídos) o los episodios de vértigo. (Foto: Getty)

Vértigo, hipoacusia o sordera y los acúfenos son los tres síntomas principales asociados al síndrome de Ménière, una enfermedad crónica que puede llegar a impactar de manera notable en la calidad de vida.

“Cuando mi médico me diagnosticó la enfermedad de Ménière, me vine abajo y caí profundamente en la depresión. Tenía una enfermedad crónica que no tenía cura, ¿quién no estaría deprimido? Esas dos palabras solas, enfermedad crónica, eran aterradoras”, cuenta Candice, una mujer de 27 años casada y con dos hijos que ha compartido su historia en The Mighty con la esperanza de crear conciencia sobre esta enfermedad debilitante y dar esperanza a otros que la padecen.

Y es que según un trabajo reciente, la depresión afecta a entre el 40 y el 60 por ciento de los pacientes con este trastorno. Por eso, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), con motivo del Día para la Concienciación sobre el Síndrome de Ménière, que se celebra hoy, ha querido poner de manifiesto el impacto real de esta patología en los pacientes. 

Es importante no encerrarse en uno mismo y contar lo que nos pasa a nuestro entorno, ya sea a la pareja o cualquier otro familiar y amigo. Normalizar y relativizar los síntomas y los episodios de crisis ayudará a recuperarse antes. (Foto: Getty)

Una enfermedad rara sin cura

El síndrome de Ménière es el tercer diagnóstico más común en las consultas de otoneurología y tiene una incidencia de 12 a 15 por cada 100.000 habitantes, con un predominio algo mayor entre las mujeres de mediana edad, entre los 40 y 60 años, según datos de la SEORL-CCC.

Se trata de una enfermedad compleja que afecta a muchas áreas de la vida cotidiana, dando paso a un cúmulo de dudas y miedos que en numerosos casos llevan a la desesperación del paciente.

Yo vivo con un pitido constante, como una emisión en alta frecuencia. De día es soportable. De noche no tanto. Por el oído derecho casi no tengo audición. Y no hay más remedio que acostumbrarse”, contó a Yahoo! la periodista y escritora Carme Chaparro.

No es fácil de asumir, añade María José Fraile, secretaria de la Asociación Síndrome de Ménière España (ASMES): "Cuando la enfermedad llega ya a un punto que es muy agresivo no puedes trabajar, no puedes conducir, no te puedes relacionar con la gente porque no entiendes bien lo que dicen", cuenta al diario Nius.

Fraile recibió el diagnóstico a los 50 años; llevaba dos años con síntomas (vómitos y vértigos) cada dos o tres meses. “Yo no sabía ni que la enfermedad existía. Tienes vértigos, te encuentras mal, sufres vómitos, diarreas... Yo recorrí varios especialistas, porque no sabes si tienes un tumor en la cabeza o qué tienes, hay que ir descartando cosas, ya que tener vómitos o tener vértigos puede ser por muchas cosas”, añade.

“No hay nada visible: no llevas una escayola, una herida, no te han operado de nada… y sin embargo te sientes muy mal. Es muy complicado de entender, incluso por los más cercanos, la familia y los amigos, así que todavía más por el que te ve por la calle tambaleándote, porque tenemos pérdida de equilibrio, y piensa que estás bebido, que estás borracho, no que estás enfermo. Es necesario que la gente entienda la enfermedad y nos comprenda; la invisibilidad es de las peores cosas que llevamos”, reconoce Fraile, quien también pretende dar visibilidad al Ménière con su testimonio.

En este sentido, desde la SEORL-CCC recuerdan la importancia de acudir al otorrinolaringólogo ante la presencia de síntomas vinculados a este trastorno (vértigo, acúfenos e hipoacusia) para que realice un correcto diagnóstico que permita indicar el mejor tratamiento para mejorar su calidad de vida.

Cuándo hay que sospechar

En concreto, el diagnóstico del síndrome de Ménière requiere la presencia de dos o más episodios de vértigo espontáneo, hipoacusia neurosensorial de frecuencias bajas y medias y síntomas auditivos fluctuantes, como hipoacusia, acúfenos o plenitud ótica.

“Además, pueden aparecer taponamiento, náuseas, vómitos, dolores fuertes de cabeza. Es un cuadro que suele generar mucho malestar en el paciente y que incluso le puede llevar a problemas de ansiedad o estrés. Y, a su vez, el estrés, la fatiga y los problemas laborales pueden influir en la aparición de las llamadas crisis”, advierte el doctor Eduardo Martín Sanz, presidente de Otoneurología de la SEORL-CCC. Así lo confirma un trabajo publicado en Otology&Neurotology. 

Qué pruebas que te harán

 El otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas entre las que se encuentran:

  •  Audiometría, con la que se evalúa el funcionamiento del sistema auditivo.

  • Pruebas vestibulares, que sirven para valorar la función vestibular del oído interno, responsable del equilibrio.

  • El test VHIT, que mide el movimiento ocular a partir de movimientos bruscos de la cabeza.

  • Las pruebas calóricas, que permiten valorar la respuesta ocular ante temperaturas altas y bajas en el oído interno.

  • Electrococleografía, que analiza la actividad eléctrica del mismo.

  • Posturografía, que analiza el control postural ante determinadas condiciones.

Asimismo, a la hora de abordar un corrector diagnóstico, intervendrán además otra serie de factores como los genéticos. “Se sabe que el síndrome de Ménière tiene una agregación familiar y que el 10 por ciento de los casos son familiares. Por otro lado, se ha observado una vinculación con enfermedades como la artritis, la psoriasis o la migraña”, señala el experto.

Cómo afrontar una crisis

El síndrome de Ménière se caracteriza por la aparición de crisis aguda o episodios en los que “se recomienda el reposo, “si fuese necesario en la cama y en silencio, sin realizar ninguna actividad, ni movimientos o cambios bruscos de posición. En estos casos, se pueden emplear sedantes vestibulares o antieméticos para reducir las posibles náuseas o vómitos”, explica el Dr. Martín Sanz.

También existen periodos intercrisis en los que se recomienda seguir un llamado tratamiento de mantenimiento. "Se recomendará al paciente la restricción de la sal, para controlar la presión del oído interno, o la toma de diuréticos, además de reducir el estrés y la cafeína, así como evitar el consumo de tóxicos como el alcohol o el tabaco", añade el experto. Además, el otorrinolaringólogo contemplará también la opción de tratamiento intratimpánico, que consiste en la introducción de fármacos en el oído medio para reducir las crisis de vértigo.

Por otro lado, se recomienda tener una actitud proactiva y positiva ante la enfermedad. Puedes inspirarte en estas pautas que Candice acordó seguir con el respaldo de su médico:

  1. Encuentra algo que te guste y hazlo. Una de las consecuencias de tener Ménière es sentir que no se puede lograr nada. Entre los vértigo, la ‘niebla’ mental y el tinnitus, la vida puede ser un desafío. Establecer algunas metas pequeñas primero, luego facilita el camino hacia metas más grandes.

  2. Cambia de perspectiva. Luchar contra los pensamientos negativos es muy importante. En lugar de centrarte en las limitaciones que la enfermedad de Ménièrepuede traer, concéntrate en las cosas que aún puedes hacer.

  3. Crea una rutina. Elabora listas de tareas, recordatorios, marca fechas en tu calendario para esos pequeños retos... Así mantendrás la mente ocupada en completar tareas en lugar de enfocarte en los síntomas de la enfermedad de Ménière y la depresión.

  4. Cuídate. Haz ejercicio, come bien y descansa. Los cuidados son parte del manejo de los síntomas de la enfermedad de Ménière. También es importante cuidar la salud emocional / mental. No estás solo en la lucha contra la enfermedad o la depresión de Ménière. ¡Únete a un grupo de apoyo!

  5. No dejes que la enfermedad te defina. Eres más que tu diagnóstico. Eres más que tus síntomas. Eres importante y tus necesidades son importantes. La enfermedad me ha llevado a una vida de evasión: evitando situaciones sociales, evitando amistades, evitando actividades porque creía que desencadenarían mis síntomas, evitando vivir. Me he aislado, que es la forma más fácil de caer en la depresión. Todas las personas que padecen la enfermedad de Ménière tienen problemas y contratiempos, pero no hay que dejar que esto te defina ni aislarte de los demás”, concluye Candice.

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