Las mejores series de 2020 que no verás en (casi) ninguna lista

Pedro J. García
·17 min de lectura

Es la época de las listas, de hacer balance del año y reconocer lo mejor que nos ha dejado la industria del entretenimiento. En un año como 2020, plagado de desgracias y acontecimientos que parecen el inicio de una película postapocalíptica, y con la pandemia de COVID-19 condicionando y cambiando por completo nuestras vidas, el entretenimiento ha sido más importante que nunca, nuestro principal refugio de la dura realidad.

Mientras el cine tradicional intenta sobrevivir, las plataformas de streaming han disparado sus suscripciones y las series se han seguido multiplicando, creando una oferta absolutamente inabarcable para aquellos que hasta no hace tanto nos jactábamos de verlo todo. Tanto es así que son muchas las series que se quedan sin descubrir o reivindicar, que no logran colarse en las listas de lo mejor del año según las publicaciones especializadas. Por esta razón, hemos decidido darle un espacio para ellas solas, para esas propuestas geniales que nos ha dejado la televisión en estos 12 meses, pero que seguramente no aparecerán en (casi) ningún ranking. Series que a las que merece la pena dar una oportunidad para descubrir esas otras joyas de 2020 de las que no se ha hablado tanto -o nada.

El tercer día (HBO), The midnight gospel (Netflix), Desplazados (Netflix), Skam España (Movistar+), The good fight (Movistar+), The great (Starzplay)
El tercer día (HBO), The midnight gospel (Netflix), Desplazados (Netflix), Skam España (Movistar+), The good fight (Movistar+), The great (Starzplay)

Este año se han vuelto a estrenar cientos y cientos de series entre las cadenas tradicionales y los servicios de streaming, las cuales se han sumado a las que ya estaban con nosotros. Entre otras cosas, la producción imparable de Netflix, Amazon Prime, la llegada de Apple TV+ y Disney+, el auge de ATRESplayer Premium y las series de Movistar+ en España, además de otras plataformas nacidas en Estados Unidos (como HBO Max o Peacock) que han exportado sus contenidos originales a diferentes servicios en España, han creado un panorama de ficción serial tan excitante y diverso como estresante.

Por eso, cada vez hay más y más series que se quedan a la sombra, sin una oportunidad para brillar, en muchos casos canceladas precisamente por eso. Ficciones que pasan desapercibidas entre los títulos más aclamados, las series más virales y los hitos culturales, como Gambito de dama, que se ha convertido en el fenómeno sorpresa del año y ha desatado la ajedrez-manía, The Mandalorian, que ha consolidado su enorme éxito en Disney+, o las series españolas, que han dado el cante con Patria, Veneno y Antidisturbios a la cabeza de una producción propia de la que podemos sentirnos muy orgullosos.

Que no quepa duda de que esas series aparecerán en todas las listas de lo mejor del año. También otras ficciones aclamadas (con razón) como Normal People, Podría destruirte, The Crown, BoJack Horseman, Mrs. America, Better Call Saul, Unorthodox o Schitt’s Creek por nombrar algunas. Pero nosotros hemos querido desplazar el foco de estas series de indudable calidad y aceptación universal para iluminar a aquellas que han quedado eclipsadas, propuestas originales, infravaloradas en muchos casos, excéntricas y minoritarias en otros, pero no por ello menos brillantes, a las que queremos dar visibilidad.

1. Ted Lasso (Apple TV+)
Ya la reivindiqué hace poco en este artículo, pero nunca es suficiente. La serie de Apple TV+ es una de las grandes sorpresas del año, comedia deportiva protagonizada por un pletórico Jason Sudeikis en el papel de un entrenador (muy) yanqui que se muda al Reino Unido para entrenar a un equipo de fútbol en horas bajas. Con un humor muy inspirado, personajes absolutamente adorables (hasta los que son insoportables) y un corazón que no le cabe en el pecho, Ted Lasso es de esas comedias buenrollistas (tipo Parks and Recreation) que te dejan con una sonrisa de oreja a oreja y te inundan de optimismo. Y después de este año que hemos vivido, eso es justo lo que necesitamos. Gracias, Ted.

2. High Maintenance / Betty (HBO)
Hago trampa y coloco dos series en un solo puesto porque ambas pertenecen al mismo universo de ficción y tienen estilos (hipster) muy parecidos. High Maintenance es un precioso, diverso y por momentos muy excéntrico fresco de la ciudad de Nueva York que nos introduce en las vidas de diferentes personas en cada episodio, conectadas por un afable y encantador vendedor de marihuana. Por otro lado, Betty es una comedia adolescente fresca y natural centrada en un grupo de chicas skaters a las que acompañamos en sus aventuras por las calles de la Gran Manzana mientras asistimos a una emocionante y muy actual celebración de la amistad y la sororidad. Ambas forman una dupla de HBO que poca gente conoce, pero que para los pocos que las hemos visto ha sido un rayo de luz en tiempos oscuros.

3. El tercer día (HBO)
Como es habitual, HBO ha estrenado miniseries excelentes a lo largo de este año, pero si hay una que a mi parecer ha destacado por ser totalmente diferente a las demás, esa es El tercer día. Se trata de un thriller con ecos a The Wicker Man o Midsommar, en el que un hombre llega a una isla donde ocurren cosas extrañas y de la que no podrá escapar. Y para experimentarla en todo su esplendor, es recomendable adentrarse en ella sin saber mucho más que eso de antemano. Con un argumento retorcido e impredecible y una atmósfera onírica y enrarecida, El tercer día ofrece una de las experiencias televisivas más inolvidables del año. Por no hablar el streaming en directo de 12 horas que funcionó como intermedio entre sus dos partes y en el que Jude Law se sometió a una auténtica tortura interpretativa por amor al arte. Nunca he visto nada igual.

4. The Midnight Gospel (Netflix)
Y hablando de series originales, puede que The Midnight Gospel sea lo más extraño y singular que he visto este año, y en muchísimo tiempo. Creada por el responsable de Hora de aventuras, Pendleton Ward, y el humorista Duncan Trussell, esta serie de animación para adultos nos lleva en cada capítulo a un mundo diferente, donde su protagonista, Clancy, vive las aventuras más psicodélicas y absurdas mientras mantiene una conversación filosófica o existencial con un invitado, en lo que son entrevistas reales derivadas del propio podcast de Trussell. Alucinógena, metafísica y surrealista, pero también sorprendentemente emotiva y profunda, esta serie te sume en un trance del que cuesta salir.

5. High Fidelity (StarzPlay)
Dudaba entre incluir High Fidelity o no en esta lista, debido a que fue cancelada tras una sola temporada, lo que ha hecho que se salga por completo del radar del público y la prensa -que ya de por sí no le hicieron mucho caso. Pero es que la serie protagonizada por Zoë Kravitz es tan, tan, tan buena que sería una pena que terminase el año y no se le diera el reconocimiento que merece. Originalmente concebida para Disney+ y más tarde “relegada” a Hulu por su enfoque adulto, este remake femenino de la película de 2000 desprende frescura, encanto y personalidad por los cuatro costados. Actualiza brillantemente el film a la vez que se mantiene fiel al mismo y, como no podía ser de otra manera, puede presumir de banda sonora perfecta. Kravitz está sencillamente genial en la que es con diferencia su mejor interpretación hasta la fecha, merecedora de premios que no tendrá porque la serie pasó injustamente sin pena ni gloria antes de ser cancelada. No me cansaré de recomendarla, con la esperanza de que algún día Hulu se dé cuenta de su error y le otorgue una segunda temporada.

6. Grand Army (Netflix)
Entré en Grand Army sin muchas expectativas y quizá por eso me llevé una gran sorpresa. La que se ha dado en llamar por algunos (los pocos que la hemos visto) “la Euphoria de Netflix” es uno de los retratos más crudos, actuales y reales de las nuevas generaciones que nos ha ofrecido la televisión reciente. Centrada principalmente en cinco personajes, la serie nos cuenta las tumultuosas vidas de un grupo de adolescentes de un instituto de Brooklyn tras un atentado terrorista cerca del centro. Grand Army es de esas series que te incomodan pero te dicen la verdad, que te abren los ojos a un mundo que parece lejano, pero está muy cerca. Con un estilo más realista que Euphoria pero igualmente conectada con su generación, un elenco diverso y abordando temas actuales muy difíciles de frente y sin tapujos, Grand Army es una de las series teen más valientes que he visto. La pena es que una preocupante polémica tras las cámaras empañó su estreno y es posible que la haya condenado para siempre antes de que pueda seguir creciendo.

7. Desplazados (Netflix)
Con infinidad de series canceladas después de una o dos temporadas, Netflix parece haber encontrado su filón en las miniseries. El formato breve le funciona muy bien, como han demostrado los fenómenos de Unorthodox y Gambito de dama, pero como suele pasar, no todas reciben la atención que deberían. En verano se estrenó Desplazados, serie limitada que no corrió la misma suerte que las dos mencionadas, a pesar de su calidad y la importancia de su mensaje. Este drama inspirado en hechos reales producido por Cate Blanchett (que también tiene un pequeño papel secundario) gira en torno a un centro de detención de inmigrantes en Australia y cuenta una historia que me dejó completamente acongojado. La interpretación a flor de piel de Yvonne Strahovski (El cuento de la criada) es absolutamente sobrecogedora y es imposible no conmoverse con las injusticias que la serie nos cuenta sobre esos limbos entre fronteras y jaulas para personas sin estado. Te pone la piel de gallina.

8. SKAM España (Movistar+)
En un año en el que la ficción televisiva española ha alcanzado un punto álgido creativo, cabe destacar también la importancia de una serie como SKAM España, adaptación local de la popular ficción noruega que ha sabido traducir su historia para acercarse a los jóvenes de nuestro país y arrebatarles el corazón. Tiene mucho mérito adaptar una serie manteniéndose fiel pero a la vez innovando para darle su propia voz, y SKAM España lo consigue. Este año ha tocado a su fin después de cuatro temporadas en las que no ha dejado de crecer y madurar al compás de sus personajes. Aunque empezó sin llamar mucho la atención, a lo largo de su recorrido logró cautivar a los espectadores y su final dejó un vacío enorme en ellos. En las antípodas de la provocadora Élite, SKAM ofrece una visión más realista de los jóvenes -con mucha conciencia social y mensajes que merece la pena escuchar-, confirmándose este año como la mejor serie adolescente que se ha hecho en España.

9. Little America (Apple TV+)
Qué cosa tan bonita e inspiradora es Little America, otra serie de calidad de Apple TV+ que ha pasado desapercibida por estar en un servicio de streaming al que nadie le hace caso, como ya expliqué en este artículo. Se trata de una antología de ocho episodios de media hora protagonizada por inmigrantes en Estados Unidos e inspirada en historias reales. Cada episodio cuenta una historia diferente y es un mundo en sí mismo. Emotiva, motivadora y oportuna, Little America es una serie que anima a mirar el mundo con otros ojos y rebosa empatía. No solo entretiene y emociona, sino que te enriquece como persona. Cada vez que terminaba un episodio pensaba lo siguiente: “ojalá la viera mucha gente”. Un deseo que por desgracia no se ha cumplido.

10. The Good Fight (Movistar+)
Y un año más me veo en la obligación de mencionar The Good Fight, ya que ni los premios ni las webs de entretenimiento parecen acordarse de ella. He de reconocer que la tercera temporada me pareció la peor de la serie hasta ahora, pero con la cuarta (tristemente recortada por la pandemia), la sátira política de Robert y Michelle King volvió con fuerzas renovadas y más ganas de alborotar que nunca. Esta serie es sencillamente la pieza de televisión más afilada y provocadora que hay en emisión. Peligrosamente pegada a la actualidad, valiente y sorprendente, The Good Wife trasciende su etiqueta de “serie de abogados” para alzarse como un espejo aumentado y aberrante de la realidad sociopolítica de Estados Unidos, con capítulos a cada cual más loco y original en el que no hay un solo minuto de desperdicio. Una serie que acapararía titulares y conversaciones online si la viera más gente.

11. Historias del Bucle (Amazon Prime Video)
Amazon estrenó en abril Historias del bucle, serie fantástica semi-antológica basada en las hermosas ilustraciones retrofuturistas del artista sueco Simon Stålenhag, pinturas digitales en las que se fusionan escenarios cotidianos y paisajes mundanos con objetos y edificaciones de ciencia ficción. Similar a Black Mirror en su concepto y comparada con Stranger Things, pero totalmente diferente a ambas en su tono, Historias del bucle es una serie que requiere atención y paciencia, un drama hecho con mimo y atención al detalle que usa el pretexto de la ciencia ficción para contar historias muy humanas. Su enigmática premisa (un pueblo afectado por la presencia de un acelerador de partículas que genera fenómenos extraños) da lugar a una serie de ciencia ficción realista en la que lo importante son los personajes y lo que los conecta. Me emocionaron tanto sus preciosas imágenes como sus historias.

12. The Great (StarzPlay)
Siguiendo el espíritu de María Antonieta de Sofia Coppola, The Great reconstruye muy libremente la vida de Catalina la Grande en una comedia absolutamente irreverente y escandalosa no apta para puristas de la historia. Desde que vi el tráiler y me enteré de que detrás de ella se encontraba el guionista de La favorita, Tony McNamara, supe que esta serie era para mí. Y después de ver la primera temporada pude confirmar que no me equivocaba. Con una puesta en escena exquisita, un humor muy salvaje, momentos surrealistas que dejan con la boca abierta, un mensaje feminista muy potente y las sublimes interpretaciones de Elle Fanning y Nicholas Hoult, The Great es perfecta para quien busque una serie de época con un toque diferente, diálogos punzantes y mucho descaro. Estoy deseando que llegue la segunda temporada.

13. Ramy (StarzPlay)
Y hablando de series escandalosas, Ramy regresó este año con su segunda temporada, elevando sus dosis de drama, reflexión y provocación. A pesar de sus premios y nominaciones, la serie de Ramy Youssef es una gran desconocida, sobre todo en España, donde son pocos los que han oído hablar de ella y menos los que la hemos visto. Lo cierto es que no es una ficción para todos los gustos, incluso puede resultar desagradable para algunos paladares, pero su punto de vista (el de un joven musulmán religioso navegando la vida moderna en Nueva York) es único, y su voz también debería escucharse. En esta segunda temporada hay varios episodios tan incómodos y perturbadores que me hicieron revolverme en el sofá, pero esa es precisamente su esencia, contradictoria, subversiva y compleja. Ramy es un serie que desafía al espectador a cada paso que da, dando lugar a una “comedia” millennial verdaderamente diferente.

14. Mythic Quest: Banquete de cuervos (Apple TV+)
Los creadores de Colgados en Filadelfia se pasaron a Apple para desarrollar la que acabó siendo una de las mejores comedias del año que casi nadie vio. Mythic Quest: Banquete de cuervos es una sitcom laboral/tecnológica en la línea de The Office, Parks and Recreation, Veep o Silicon Valley sobre una compañía desarrolladora de videojuegos y sus peculiares trabajadores. Aunque no tiene el mejor de los arranques, merece la pena quedarse para descubrir cómo la serie crece y encuentra su voz a lo largo de su primera temporada, en la que realiza una divertida sátira del mundo de los videojuegos que mejora con cada episodio. Empecé la serie con algo de indiferencia y acabé enamorado de sus personajes, riéndome con ellos y emocionándome más de lo que esperaba. Además, tiene uno de los mejores episodios autoconclusivos del año (el quinto), una minipelícula que condensa en media hora una preciosa y triste historia de amor paralela al desarrollo, auge y declive de un videojuego a lo largo de 20 años.

15. Central Park (Apple TV+)
Y terminamos con otra serie de Apple TV+, Central Park, comedia musical animada de los creadores de Bob’s Burgers que nos cuenta las aventuras del hombre encargado de supervisar el famoso parque de Nueva York y su familia, con la que vive dentro del recinto, mientras una rica megalómana intenta comprarlo. La serie mezcla el humor familiar y pintoresco de Bob’s Burgers con el estilo de Broadway, incluyendo en cada episodio varias canciones originales que la convierten en todo un musical seriado. Con voces estelares que incluyen a intérpretes de Frozen y el fenómeno teatral Hamilton, Central Park es un regalo para los amantes de los musicales, lleno de momentos entrañables y grandes canciones que escucho en bucle desde que las descubrí.

Como apuntaba al principio, son tantas las series que llegaron al streaming en 2020 que se nos quedan muchas propuestas más en el tintero, y por eso terminamos con algunas menciones honoríficas:

-Raised by Wolves (TNT): algunos lo cuestionarán, pero esta serie tiene uno de los mejores pilotos de los últimos años (dirigido por Ridley Scott) y un desarrollo fascinante. Es cierto que pierde algo de fuerza al final, pero es una serie de ciencia ficción muy estimulante que consigue ser única y original a la vez que recuerda a los grandes clásicos del género. Merece que se hable más de ella.

-Yo nunca (Netflix): más allá de Euphoria, las series sobre adolescentes no se suelen tomar tan en serio como el resto, sobre todo si son ligeras, pero Yo nunca merece una mención entre lo mejor de 2020. Es una comedia teen sensible, inteligente y actual, además de divertidísima y adictiva, que desafía estereotipos a golpe de carcajada.

-Esta mierda me supera (Netflix): la cancelación después de su primera temporada le impidió desarrollar su enorme potencial, quedando como un estupendo preámbulo a algo más grande que nunca veremos. Pero no por ello merece menos su reconocimiento como la joya fantástica adolescente que es.

-Evil (SYFY): otra creación del matrimonio King (The Good Wife) que sorprende por su aproximación al terror sobrenatural, inteligente, retorcida, surrealista… una de las series más locas del año, y también una de las que más miedo me han dado.

-We Are Who We Are (HBO): la primera serie de Luca Guadagnino no ha dado mucho que hablar, pero merece mucho la pena, sobre todo por su arrebatadora ambientación en Italia, que evoca a Call Me by Your Name, sus personajes complicados y su aproximación honesta a la adolescencia, con énfasis en la amistad y la fluidez sexual.

-Señoras del (h)AMPA (Amazon Prime Video): otra serie española que merece reivindicación más allá de la tríada Patria-Veneno-Antidisturbios, por su infalible cóctel de comedia negra y misterio, y por ese divertidísimo grupo de personajes femeninos que tiene al frente. Su explosiva segunda temporada ha demostrado la eficacia de su fórmula disparando la diversión irreverente.

-Agentes de SHIELD (FOX, Disney+): por haber llevado su historia a buen puerto después de que Marvel le diera de lado y despedirse con una última temporada totalmente en forma, demostrando una vez más su capacidad para reinventarse y el dominio que tiene sobre sus personajes. Muchos espectadores se bajaron hace tiempo, pero la serie ha conseguido volar alto por méritos propios y satisfacer a los que seguimos a bordo hasta el final.

-La innegable verdad (HBO): es posible que esta miniserie se cuele en alguna lista, sobre todo por la impresionante interpretación doble de Mark Ruffalo, pero en general ha pasado muy desapercibida. Quizá por ser una serie deprimente y dolorosa no es lo que más ha apetecido ver este año, pero aunque duela, es imprescindible para cualquier seriéfilo que se precie.

-La señora Fletcher (HBO): otra joya oculta de HBO, en este caso una dramedia que nos habla del sexo, los efectos de la pornografía y el síndrome de nido vacío con sinceridad y mucho encanto, personificado en su estupenda protagonista, Kathryn Hahn. Cruzo los dedos para que le den una segunda temporada porque quiero saber más.

-Kidding (Movistar+): la comedia meta y surrealista de Jim Carrey fue cancelada tras su segunda temporada, pero afortunadamente dejó su historia cerrada con un final muy satisfactorio. Marciana, desbordantemente creativa y con la mejor interpretación de Carrey en años, es una maravilla a rescatar del olvido al que parece destinada.

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