Las mejores películas de terror que hemos visto en 2020

Valeria Martínez
·17 min de lectura

Si algo podemos agradecerle al destino que encausó el fatídico 2020 es que tuviera a los servicios streaming tan bien preparados. Es como si hubiera advertido a productores, guionistas y directores con tiempo suficiente para que desarrollaran una cantidad enorme de series y películas que nos ayudaran a paliar el agotamiento de la cuarentena y las malas noticias. Porque si algo tuvimos en exceso en 2020 fue precisamente estrenos en plataformas online. Las miniseries y los documentales fueron el bombazo del año, el true crime amasó más seguidores de los que ya tenía y la producción española se alzó como nueva cuna de grandes historias.

Pero si hubo un género que estuvo siempre presente, sin importar el mes del año, fases o niveles de cuarentena, fue el de terror. Un género infalible a la hora de evadirnos por completo de la realidad que nos rodea y que en 2020 recibió infinidad de propuestas. Porque más allá de alguna que otra apuesta en forma de serie, como La maldición de Bly Manor (Netflix) y, mi favorita, Servant (Apple TV+), hubo un buen puñado de películas de terror maravillosas, de lo mejorcito del año, que merecen ser recomendadas.

La cabaña siniestra, #Vivo, La llorona, El hoyo y Saint Maud
La cabaña siniestra, #Vivo, La llorona, El hoyo y Saint Maud

#Vivo (Netflix)
Confieso que cuando vi que este título surcoreano estaba entre los más vistos de Netflix, dudé si verlo o no simplemente porque volvía a recurrir a la idea de la pandemia zombi. Esa que ya vimos hasta en la sopa y que, en mi caso, me hizo abandonar The walking dead de puro hartazgo. Pero finalmente decidí verla guiada por una necesidad laboral que me lleva a estar al día de todo lo que aterriza en cines y el streaming (y aún más si tiene éxito). ¡Y qué grata sorpresa me llevé!

#Vivo no es precisamente la película de pandemia zombi más original de la historia dado que vuelve a plantarnos en una ciudad desierta y acechada por una avalancha de muertos vivientes que surge de repente, pero funciona gracias a reposar el peso de su historia en personajes modernos y auténticos, un par de millennials que tienen mucho más de realidad que de ficción. El protagonista es un joven que tras ver la infestación de zombis que acecha las calles de su barrio desde el balcón, decide encerrarse y sobrevivir en base a lo que tiene en casa con la esperanza de recibir ayuda pronto. Pero el tiempo pasa, la televisión deja de transmitir y pierde el contacto con el mundo exterior a través de sus redes sociales. Está completamente solo. Hasta que justo en el momento que pierde la esperanza descubre a una vecina en el edificio de enfrente viviendo su misma situación, una superviviente nata que sirve para aportar los momentos de acción y comicidad más destacables de la historia.

Uno de los motivos que llevó a #Vivo a lo más alto del ranking de Netflix es que se estrenó en plena crisis sanitaria, siendo una película que por más que se ubique en el género de terror, logra capturar la tensión, incertidumbre y soledad que vivimos durante el inicio de la cuarentena impuesta por la Covid-19, pero transformando todas esas emociones en un producto de entretenimiento infalible.

#Vivo es un thriller zombi en toda regla que por momentos me recordó a 28 días después por eso de contar una trama sencilla que va directamente al grano desde el primer momento, contagiando una tensión constante. El diseño estético de los zombis no tiene nada que envidiarle a The walking dead o Guerra Mundial Z, provocándonos auténtico repelús en las secuencias de acción más trepidantes con unos muertos vivientes hambrientos y al acecho. Sin dudas, para ubicarse en un subgénero tan poblado como es el cine de terror zombi, supera la media y con buena nota.

Saint Maud (en cines desde el 23 de diciembre)
Esta es, sin dudas, mi película de terror de 2020. Si Déjame salir, Hereditary y Midsommar crearon escuela como las grandes cintas del género en años recientes, Saint Maud toma el testigo en ese mini universo donde conviven las apuestas más inquietantes del género.

Saint Maud aterrizó en cines de España el 23 de diciembre y confieso que temía que este artículo se quedara cojo sin ella si no llegaba a estrenarse a tiempo. Tuve la suerte de verla meses atrás en cines británicos y no veía la hora de poder recomendarla. La cinta es la ópera prima de una directora y guionista llamada Rose Glass, un auténtico thriller psicológico de tintes claustrofóbicos, de esos que te hacen pasar hora y media con el cuerpo en tensión y sin pestañar.

Saint Maud relata la historia de una enfermera de cuidados paliativos, ferviente devota cristiana que sufre en su interior un trauma vivido con un paciente en el pasado. Interpretada con entrega absoluta por Morfydd Clark, su personalidad controladora y obsesiva la lleva a inmiscuirse en la vida de su paciente (Jennifer Ehle) hasta extremos inesperados, permitiendo que la película explore la obsesión religiosa y las enfermedades mentales a través de un paralelismo arrollador pero sin dejar de ser fiel al género que representa. Porque por más que la narrativa fluya por las vertientes del terror religioso, tiene tantas capas que digerir y descifrar que termina dejando en manos del espectador si opta creerse el camino del éxtasis sobrenatural o no.

A pesar de contar con claras influencias de El exorcista, Carrie y un aire al thriller psicológico de los 60s y 70s, Saint Maud sobresale al lograr una originalidad pasmosa creando una atmósfera inquietante y oscura, de esas que no logras sacudirte del cuerpo después de verla. La pandemia no ha permitido que Saint Maud llegue a las salas con todos los bombos y platillos que merece, pero si me preguntan por una buena película de terror, a partir de ahora estará siempre entre mis primeras recomendaciones.

Host (Filmin, Movistar, Rakuten TV y Vodafone TV y por unos días en la Cineteca de Madrid)
Esta joyita del género rodada en plena cuarentena no podía faltar. Apenas dura lo que dura una videoconferencia de Zoom -menos de una hora- pero es suficiente para desarrollar una trama de terror inquietante y convincente, muy de la vieja escuela.

Y es que Host recurre a una historia vista muchas veces, la de sesiones de espiritismo que salen mal, con un toque de originalidad que se apoya en la naturalidad que aporta una dosis importante de realidad.

Esta película dirigida por Ron Savage nos coloca en el centro de una videoconferencia entre amigas que en pleno confinamiento deciden convocar a los espíritus con ayuda de una médium. La diferencia con otras historias similares es que cada una está sola en su casa, haciéndonos partícipes del terror vivido a través de las cámaras de los dispositivos que utilizan para conectarse a la reunión (más o menos como hizo Searching, pero mejor).

Pero la sesión no sale como esperaban. Si bien las chicas protagonistas tan solo quieren pasar un rato de miedo, riéndose y viviendo algún que otro susto como remedio al aburrimiento de la cuarentena, las cosas cambian al descubrir que han convocado a un espíritu maligno. Y lo que vemos como resultado son 56 minutos que respiran terror por los cuatro costados y que consiguen provocar tensión constante gracias a basar su trama en un escenario tan real como son las videollamadas entre amigos. Y además en algo tan real y reciente como la cuarentena por la Covid-19.

Realista y aterradora, Host es una apuesta imprescindible para los amantes del género. Muy recomendable.

Casa ajena (Netflix)
Después del bombazo de Déjame salir, el cine de terror se ha convertido en uno de los vehículos más interesantes para explorar problemas sociales desde las perspectivas de quienes los sufren. Y Casa ajena es una apuesta sobrecogedora que profundiza en los demonios que conviven en la historia de muchos refugiados a medida que se adaptan a una nueva vida en otro país.

En este caso, la película dirigida por Remi Weekes nos ubica en el centro de una pareja de refugiados de Sudán del Sur que tras huir de la zona de conflicto, logra que el gobierno británico les otorgue una casa donde pueden comenzar de nuevo, pero siempre siguiendo sus normas. Poco a poco, las paredes de esa casa se transforman en una cárcel infestada de recuerdos terribles y mucho sufrimiento. Emociones y traumas que golpean con fuerza para salir a la luz transformados en monstruos y brujas que acechan en la oscuridad como metáfora de una realidad latente.

Casa ajena es un drama arrollador disfrazado de película de terror. Y es de lo más interesante.

La cabaña siniestra (Rakuten)
Aunque a priori La cabaña siniestra nos engañe con sus aires de cine de terror comercial, en realidad esconde un thriller de tintes oscuros que arrasa e incómoda a cada minuto. Estamos ante una de esas películas que revelan detalles a cuentagotas, generando una tensión constante a base de secretos e incógnitas que el espectador va descifrando muy lentamente.

La cinta gira en torno a dos niños que deben pasar unos días en una cabaña con su futura madrastra pocos días después del suicidio de su madre. El padre debe marcharse por trabajo y los tres se quedan incomunicados, sin relación ni confianza suficiente como para hacer la convivencia más amena. Sin embargo, los adultos no saben que los niños conocen el traumático pasado de la madrastra que vivió un suicidio o asesinato masivo con un padre líder y fervientemente religioso.

Para plasmar esa desconfianza entre los tres la película contó con una actriz con un don natural para transmitir inquietud a través de la pantalla como Riley Keough (lo hizo con maestría en The girldfriend experience) y el director hizo que no pasara tiempo con los niños protagonistas (entre ellos Jaeden Wesley, al que conocimos como protagonista de IT y como el hijo de Chris Evans sospechoso de asesinato en la serie Defender a Jacob) para que esa desconfianza y falta de comodidad se plasmara ante las cámaras. Y el resultado es una película que contagia inquietud constantemente, creando una atmósfera tan oscura que por momentos recuerda a El resplandor o Hereditary. La cabaña siniestra es un thriller que invita a dejarse llevar, perteneciente a ese subgénero que nos remueve de forma inconsciente, que no recurre a los sustos fáciles para cumplir su propósito.

Color out of space (Filmin, Movistar)
Esta es una de las bizarradas a las que ya nos tiene acostumbrados Nicolas Cage y que siempre consiguen salirse con la suya. Si bien juega más en el terreno de la ciencia ficción al tratarse de una adaptación de uno de los cuentos cortos de H.P. Lovecraft, Color out of space alberga tantos sustos, monstruos y momentos sangrientos que bien merece estar en este listado.

La historia gira en torno a una familia de ciudad que se muda a una granja después de que la madre (Joely Richardson) se somete a una mastectomía. Llegan en busca de tranquilidad, mientras el padre (Cage) es el que más disfruta de su vida entre alpacas y plantas (si, alpacas). Pero una noche, un meteorito de color fluorescente se estrella en el lugar provocando cambios radicales en los animales y sus habitantes humanos, dando pie a un estallido de color, terror, gore y ciencia ficción. Una auténtica psicodelia de géneros para disfrute de los que amamos estas historias.

Color out of space es una "nicolascageiada" en toda regla. Una película que juega en el mundo del cine "B" para convertirse en un escapismo de color que amas o detestas. Como todo lo que hace don Cage, aquí tampoco hay término medio. Si está en este listado es porque a mí me ha encantado.

El hoyo (Netflix)
No podía faltar. Soy consciente de que hemos escrito sobre ella en repetidas ocasiones -y porque lo merece- pero El hoyo tenía que estar entre las mejores películas de terror que vimos en 2020 (incluso está en mi lista de mejores películas de terror de Netflix). La cinta era una de las tres candidatas que la Academia española valoró a la hora de elegir a la representante nacional en los próximos premios Óscar, pero la elegida fue La trinchera infinita haciendo que España pierda una oportunidad de oro para dar la nota en la temporada de premios (al menos, en mi opinión). Y eso es porque El hoyo es una crítica social tan audaz como mordaz e inteligente, que se disfraza de thriller psicológico.

La cinta arrasó a lo largo y ancho de todo el planeta gracias a Netflix cuando aterrizó en la plataforma al inicio del estado de alarma. Y es que el encierro que vive su protagonista se convirtió en una coincidencia demasiado curiosa como para pasarla por alto en plena cuarentena de la vida real.

La ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia comienza cuando Goreng (Iván Massagué) entra en un experimento social donde convivirá en una misma planta con un desconocido, mientras una mesa con comida baja por cada piso a través de un agujero -u hoyo- en el centro. La mesa comienza bajando repleta de alimentos, sirviendo como experimento para demostrar la avaricia, gula y codicia del ser humano, quienes arrasan y destrozan los platos a medida que va bajando de planta como demostración del clasismo inherente del ser humano. Los de arriba devoran, aprovechan y desprecian, mientras los de abajo pasan hambre, rechazo y sufrimiento. Goreng juega como personaje intermedio, uno que quiere aplicar empatía y marcar la diferencia. El resultado es una película que perdura en la memoria gracias al intenso mensaje social que guarda en sus entrañas, y una de las mejores apuestas del género que vimos este año. Y si, es española.

La llorona (estrenada en cines el 13 de noviembre)
Al igual que Saint Maud, esta película guatemalteca es una de las mejores de todo 2020 en general. Se trata de una cinta que toma la leyenda sudamericana de “la llorona” para darle un giro autóctono, político y social enmascarado de terror.

La llorona está dirigida y escrita por Jayro Bustamante, un director que ha desarrollado varios largometrajes sociales que representan a la comunidad indígena de su país, a quienes recurre de nuevo para tratar temas como la diferencia social y la corrupción en esta película.

La cinta nos coloca en el centro de la división política del país cuando un dictador se enfrenta a un juicio por genocidio indígena. Sin embargo, a pesar de ser juzgado y condenado, un tecnicismo lo deja libre para volver a su casa, despertando el malestar de toda la comunidad maya que se planta delante de su casa para convertirse en rejas vivientes que contienen el drama que se vive dentro de la casa. Porque el hombre ya está mayor y senil, es peligroso y testarudo, mientras al mismo tiempo llega una nueva trabajadora de origen maya a ayudar en los quehaceres de la casa, dando pie a actividad paranormal constante.

La llorona no es una película de terror convencional, sino que se esconde un drama político y social, sofisticado e inteligente, que recurre a las brutales atrocidades cometidas por el hombre como el verdadero horror de su historia. La llorona es la candidata que Guatemala presentará a los Óscar 2021.

Cajas oscuras (Amazon)
Esta película forma parte de una colección de cintas de terror estrenadas en Prime Video producidas por una de las compañías expertas en el género, Blumhouse. De momento ‘Welcome to the Blumhouse’ está compuesta por cuatro largometrajes -pero se esperan más- y Cajas oscuras es la más comercial de todas.

Si bien mi favorita es otra y se titula Nocturno, reconozco que es una decisión de gusto personal al haberla apreciado más como amante de este género. Pero como soy consciente de que no es una película para todo el mundo (es más oscura, bizarra y retorcida), decidí mejor incluir en este listado a la apuesta más comercial, y también efectiva, que probablemente guste a todo tipo de público.

Cajas oscuras nos relata la historia de un padre viudo que sufre pérdida de memoria tras un accidente que se cobra la vida de su esposa. No recuerda ni cómo hacer su trabajo o cuidar de su hija, todas las tareas cotidianas se antojan difíciles para él. Pero la necesidad urgente de sentir su propia identidad y volver la normalidad para cumplir como padre y ganarse el pan, lo lleva a someterse a un tratamiento experimental que podría ayudarle a recuperar los recuerdos. O eso dice la neuróloga.

El tratamiento supone trasladarlo bajo hipnosis a momentos de su pasado enterrados en el subconsciente, pero una vez allí comienzan a surgir dudas y escenarios donde siempre aparece una figura aterradora que lo acecha constantemente.

Cajas oscuras es una película que se mueve dentro del cine de terror comercial como pez en el agua, apostando por sustos repentinos, giros inesperados y una auténtica dosis de dramatismo. Por momentos puede resultar previsible, pero aun así consigue salir airosa.

El hombre invisible (Movistar)
Si bien ya pueden encontrarlo en la plataforma de Movistar, El hombre invisible fue el último blockbuster antes de la crisis sanitaria. Y no podía faltar en este listado.

Tras varios intentos por resucitar la saga de monstruos de Universal, finalmente el estudio dio en la tecla al darle un giro nuevo y moderno a la historia. Dirigida por un experto en esto de crear sustos cinematográficos como Leigh Whannell (guionista de Saw e Insiduous), la cinta pone el peso de su historia sobre una actriz capaz de provocar tensión como ninguna otra: Elisabeth Moss (ya son incontables las veces que me ha tenido petrificada viéndola en El cuento de la criada).

En esta ocasión, la trama sigue a una mujer que está convencida de que su expareja la está acechando de manera invisible. Si bien el hombre, posesivo y abusivo, se suicidó, ella está convencida de que no fue así, sino que el millonario habría encontrado la manera de hacerse invisible para seguir acosándola sin consecuencias. De esta manera, más allá de tratar la historia de un monstruo y añadir sustos de infarto, la película logra conducir una narrativa inteligente y original que sirve como cuento y advertencia sobre las consecuencias emocionales de las relaciones manipulativas y abusivas.

El hombre invisible tiene momentos aterradores y su originalidad consiguió que por fin el estudio lograra recuperar su saga de clásicos monstruosos de manera fresca y renovada.

Mención especial: Madre oscura (Filmin, Movistar)
Comienzo advirtiendo que Madre oscura no es de mis películas favoritas de terror de 2020, pero también reconociendo que tiene ese atractivo tan único que tuvo el género en los años 90s y que tanto nos gusta. Con un aire a Sé lo que hicisteis el ultimo verano y Destino final, esta producción dio la nota durante la cuarentena al ser una de las cintas más taquilleras en EEUU gracias a su proyección en autocines.

En España la podemos encontrar en diferentes plataformas y aunque en un principio no pensaba incluirla en el listado, finalmente me decanté por hacerlo en caso de que algún lector esté buscando una recomendación del género para pasar el rato, sin historias muy profundas y con sabor a blockbuster de verano. Y eso es más o menos lo que representa Madre oscura.

La película cuenta la historia de un joven rebelde llamado Ben (John-Paul Howard) que se marcha a pasar el verano con su padre después de meterse en unos cuantos problemas. Allí deberá trabajar, lidiar con los adolescentes ricos del pueblo y la nueva novia de su progenitor. Sin embargo, su verano cambia cuando descubre que algo extraño sucede en la casa de sus vecinos. Nadie le cree pero allí existe un espíritu malévolo que ha poseído a los padres y se dedica a cazar a los niños uno a uno.

Básicamente, Madre Oscura resulta familiar, no tan original como otras propuestas recientes del terror pero tiene un cierto aire vintage que termina por salvarla.

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