Los mejores pódcast de salud mental: hablamos de terapia auditiva con los líderes

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Photo credit: Israel Luengo
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Unos meses después del confinamiento empecé a ir a terapia. Siempre había sido el clásico géminis –recurro al horóscopo para adecuar la expectativa científica de este artículo– al que todos ven como un tipo muy cuerdo pero con tendencia a que se me vaya la pinza de puertas mentales adentro. Hasta que el encierro forzoso desequilibró la balanza a favor del zumbado que habita en mí. Que no me cae mal, pero se puso muy pesado, con bucles de pensamientos obsesivos que me provocaban picos de ansiedad muy desagradables.

El ejercicio que más me gustó de los que me propuso el psicólogo, y del que hay versiones variadas, según me comentan mis otros amigos tocados del ala, fue el del autobús: consiste en visualizar eso, un autobús, al que se suben personajes que identificas como las voces o puntos de vista que ‘toman la palabra’ en tus pensamientos. Suelen sentarse por allí un padre o una madre, el niño que fuiste, buenos amigos, peores enemigos o incluso famosos. A mí se me coló Soy Una Pringada, la hater más bestia de Internet y creadora de un contenido incomodísimamente revelador. Estaba en mi autobús porque no rijo, obvio, y también porque llevaba semanas enganchado a su pódcast, Club de fans de Shrek, en el que aborda temas como el suicidio o los traumas maternofiliales de manera sincericida, no apta para pieles finas.

Ahora que lo veo con perspectiva (me dieron el alta un par de meses después, no estaba tan loco como mi yo pirado deseaba), me doy cuenta de que ese y otros pódcast sobre voladuras mentales y emocionales me acompañaron y cobijaron en un momento tan delicado como, a la larga, enriquecedor. Y no es solo mi caso. Voy a los datos, como si fuera un capricornio cuadriculado: en Spotify, los oyentes en las categorías de salud y fitness subieron un 671% entre 2019 y 2021. Si nos centramos en el público de la generación Z (yo soy millennial y por los pelos, pero para que se vea que es una tendencia transversal), la categoría de salud mental es la número uno, con una subida del 129% del primer trimestre de 2021 al mismo periodo de 2022, según el informe Culture Next, también de Spotify. ¿Qué buscan los oyentes en este tipo de pódcast? ¿Por qué enganchan tanto? Si fuera un piscis listillo te respondería yo mismo, pero mejor se lo preguntamos a los verdaderos líderes de un boom que radiografía con claridad cómo están las cabezas en estos tiempos convulsos.

'Entiende tu mente': las dudas de la gente random

Entiende tu mente es el pódcast de crecimiento personal más escuchado en España... y en medio mundo, que en sus cinco años en emisión ha tocado el top 1 en Argentina, México o Colombia. La fórmula es sencilla, hasta un sagitario la pilla: episodios de 20 minutos en los que el comunicador y estudiante de Psicología Molo Cebrián (Valladolid, 1978) plantea una pregunta de un oyente a la que dan respuesta junto a un psicólogo clínico y una coach. “Hasta hace una década casi nadie reconocía que iba a terapia, era de ‘locos y débiles’”, contextualiza Molo. “Por suerte, eso está cambiando. Cuando dudas sobre un tema que te resulta complicado compartir con tu entorno, buscar un pódcast sobre ello parece fácil y efectivo porque la escucha es individual, íntima”.

Photo credit: Spotify
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De esa intimidad nace una curiosa relación comunitaria, porque las preguntas suelen rondar los mismos temas –“Cómo encajar, cómo cumplir las expectativas de los demás o cómo ser como no se es, que suena kafkiano pero es el pan nuestro de cada día”– y las respuestas son universales: “Las reflexiones que aportamos a un dibujante de Buenos Aires pueden serle útiles a un taxista de México o a una ejecutiva de Madrid”.

Es el mainstream de la salud mental y su éxito radica justo en eso, en normalizar las ‘taritas’ más comunes: “Nuestra audiencia son personas imperfectas con alguna que otra habilidad destacada en un área de su vida y del montón en las demás. Somos un pódcast para la gente random. Y no tenemos la fórmula de la felicidad. Pero si la hubiera, sí sabemos que pasaría por aceptarnos tal y como somos. De hecho, hay estudios como el de J. D. Campbell, de 1990, que demuestran la correlación clara entre una autoestima sana y un autoconcepto acertado”. En resumen, conócete, entiéndete y ármate de consejos para sobrellevar lo que más te cuesta. “Somos un espacio para aprender a hacernos las preguntas adecuadas, poner nombre a ‘eso que nos pasa’, normalizarlo, valorar si contamos con recursos para lidiar con ello y detectar si ha llegado el momento de levantar la mano y pedir ayuda”.

Marian Rojas Estapé: neurociencia para el espíritu

Marian Rojas Estapé (Madrid, 1983) es la tercera generación de la saga de psiquiatras más reconocida de este país y también autora de dos bestseller que traducen los últimos avances de la neurociencia en herramientas útiles “para entender tu cerebro y el de los demás, que es un punto de inflexión en la vida de cualquiera”. Desde que los ha adaptado en versión pódcast con gran éxito en Spotify, la difusión de su mensaje se ha multiplicado. Si estás familiarizado con términos como el cortisol o las ‘personas vitamina’, es en gran parte gracias a su labor.

Antes de entrar en el contenido, ¿cómo actúa un pódcast a nivel cerebral? Toma nota sobre todo tú, mi queridísimo y disperso virgo. “Según estudios recientes, escuchar pódcast activa zonas muy similares a la lectura, es decir, frena el deterioro cognitivo, mejora la concentración y la atención e incluso puede bajar el cortisol y el estado de alerta”, explica Marian. “El exceso de pantallas deteriora la corteza prefrontal; aquí, por el contrario, integras tu imaginación y se produce una activación de recuerdos”.

Photo credit: Spotify
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Su meta es que El pódcast de Marian Rojas Estapé sea parte de la red de prevención de salud mental, rompiendo tabúes y dando alas sobre todo a quienes, como yo, perdieron suelo con el taladro del covid: “Creo que la pandemia nos ha deteriorado mucho en la manera de tratarnos los unos a los otros. La mayor parte de la población se plantea problemas de tristeza, angustia, estrés, depresión, también cuestiones vitales de amor, pareja, sensación de vacío... Cuando alguien que no te juzga te ayuda a buscar las preguntas y las respuestas, sientes un enorme alivio. Ese es mi objetivo, dar argumentos ante las grandes cuestiones de la vida sin juicios, con neurociencia, humanismo, sentido común y, si se puede, sentido del humor”.

Intrusos y sonidos binaurales

Pedimos a Marian y a Molo que nos ayuden a montar una lista de pódcast solventes sobre salud mental: aparecen los nombres de Rafa Guerrero, Mario Alonso Puig, el tándem Cristina Mitre y Patri Psicóloga, Álex Fidalgo, Radio Ambulante, Hidden Brain (en la radio pública de EEUU si entiendes inglés)... Si nos vamos al otro extremo, ¿hay peligro de intrusismo por parte de otros divulgadores de dudosa formación? “Claro, la ignorancia es muy peligrosa porque envalentona al que menos ha leído”, apunta Molo. “Es el conocido como efecto Dunning-Kruger: los incompetentes tienden a sobrestimar sus habilidades mientras que las personas más válidas tienden a subestimar su talento”. Marian va incluso más allá: “He visto pacientes que han venido a mi consulta emocionalmente rotos porque otros profesionales que hacían cierto intrusismo en la salud mental los han enfocado mal”.

En esa amalgama plagada de coaches y gurús hay un número creciente que aplican otro tipo de terapias auditivas que no tienen que ver con los pódcast, sino con técnicas que supuestamente ‘reeducan’ el cerebro a través de sonidos. Los métodos Tomatis, Berard, Samonas o Sena son los más conocidos y se basan en exponer a los pacientes a música o audios alterados digitalmente para resolver problemas de todo tipo, incluso enfermedades graves. Tienen una base científica similar a la del zodiaco (por eso lo he ido sacando a colación, los géminis hilamos fino), pero cuentan con muchos fieles por aquello del “digan lo que digan los estudios, a mí me funcionó”. Ok, allá cada uno, pero siempre con la alerta antitimos activada, que te pueden cobrar una pasta por ponerte unos cascos con Mozart a doble velocidad.

Photo credit: Israel Luengo
Photo credit: Israel Luengo

Una versión gratuita y accesible de esas técnicas es la moda de los sonidos binaurales. ¿Binauqué? En plan básico, son composiciones sonoras pensadas para generar una sensación tridimensional en el cerebro aplicando sonidos diferentes por cada oído. En cualquier plataforma de audio y vídeo puedes encontrar tutoriales de ondas, ritmos, latidos o frecuencias binaurales con títulos tirando a esotéricos que prometen mejorar tu concentración, curarte la depresión, guiarte en viajes astrales o en la búsqueda de ofertas en Lidl. Yo no los aguanto más de diez minutos sin desear matar a alguien, pero si tú tienes la pachorra de un libra, adelante.

La opinión de un psicólogo

“Esos ejercicios relacionados con la meditación, o lo que te crees que es meditación, no te van a hacer mucho mal, pero no pueden rellenar nunca un proceso de terapia”, me confirma Rafael San Román, psicólogo de ifeel, un servicio de salud emocional para empresas. Alerta de que confiar tu equilibrio mental a los pódcast de psicología o a estos ‘audios mágicos’ puede provocar una sensación de bienestar descafeinado y superficial que no ayuda a resolver los problemas reales. “Está muy bien que escuches un pódcast sobre empatía antes de dormir porque puede aportarte algo de contenido interesante, pero no pienses que eso te convertirá en una persona empática. Si no necesitas o no quieres profundizar, muy bien, pero tienes que saber que estás jugando en una liga inferior o te estarás engañando a ti mismo. Una cosa es rodear el tema, escuchar campanas no sabes muy bien dónde... Y otra muy distinta es una terapia de verdad. Cuando la pruebas, entiendes que es otra historia”.

Quizá ese es el recorrido más aconsejable por esta suerte de terapia global que nos interpela a todos, o al menos el que me sacó a mí de los jodidos bucles: escuchar fuentes fiables o inspiradoras, detectar tus mierdas y empezar una terapia si es necesario y te lo puedes permitir (ese sí que es otro temazo).

Ah, esto vale incluso para ti, lector aries, que ya bastante tienes con lo tuyo...