Así ha sido la lucha de Meghan Markle contra el racismo que ha vivido en carne propia

Anna Sanchez
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Meghan, the Duchess of Sussex(C) arrives at the British High Commissioner residency in Johannesburg where they  will meet with Graca Machel, widow of former South African president Nelson Mandela, in Johannesburg, on October 2, 2019. - Prince Harry recalled the hounding of his late mother Diana to denounce media treatment of his wife Meghan Markle, as the couple launched legal action against a British tabloid for invasion of privacy. (Photo by Michele Spatari / AFP) (Photo by MICHELE SPATARI/AFP via Getty Images)
Meghan Markle siempre ha sido antirracista y, desafortunadamente, víctima de racismo (Photo by Michele Spatari / AFP) (Photo by MICHELE SPATARI/AFP via Getty Images)

La esposa del príncipe Harry, Meghan Markle, siempre se ha mostrado orgullosa de su raza y es activista antirracista.

Meghan siempre reivindicó sus orígenes raciales y tenía muy claro que el hecho de enamorarse de Harry y de entrar a formar parte de la familia Real británica, no iba a cambiar eso sino más bien todo lo contrario.

Markle aprovechó su exposición mediática para dar visibilidad a la lucha antirracista y es que, ella misma al llegar a la monarquía, fue víctima de racismo por parte de un sector conservador (y arcaico) del pueblo británico.

Desde el inicio de su relación con Harry, Meghan ha tenido que soportar insultos de tinte racista no solo de la población sino también de los tabloides británicos. Algunos desagradables ejemplos son “plebeya mestiza”, “esta chica es más negra que blanca”, es “inapropiada” para Harry o, directamente, “Jungle Fever” que es un descalificativo que se usa para parejas de distintas razas.

Todos estos improperios sucedieron en la BBC y, a raíz de esto, la periodista Yasmin Alibhai Brown, en ViceTV, explicó que “algunos británicos creen que Meghan contamina la línea de sangre de la monarquía” y añadió siendo muy crítica con Isabel II: “Si la reina hubiera dicho en algún momento, a su manera, ‘oye, chicos, este es mi nieto y su mujer. Se acaban de casar. Alejaos y dejadles construir su propia vida’, los sabuesos se habrían retirado. Pero nunca lo hizo. Y todavía no lo ha hecho.Creo que es imperdonable porque en realidad es ella quien tiene ese poder. La adoran completamente en ese país”.

Sin embargo, hubo un punto en que su Majestad tuvo que salir en defensa al fin de Meghan Markle. Así, el ocho de noviembre de 2016, fecha en que el noviazgo entre Meghan y Harry saltó a los grandes titulares, el palacio de Kensington hizo público un comunicado inusual pero necesario.

“Se ha cruzado la línea. Meghan Markle ha sido objeto de una ola de abusos y acoso. Una calumnia en la primera página de un periódico nacional; matices raciales en algunos artículos de opinión y un sexismo y racismo rotundo por algunos trolls de las redes sociales y de los comentarios en artículos online”.

Meghan Markle, mujer fuerte y reivindicativa desde siempre, no se quedaba escondida en un rincón sino que usaba sus visitas oficiales solidarias y los eventos para concienciar y exponer sus orígenes. Cuando viajó a Sudáfrica con Harry, la todavía duquesa de Sussex habló con la población local: “Permitidme que diga que a pesar de que estoy aquí con mi marido como miembro de la familia Real, quiero que sepáis que para mí, estoy aquí con vosotros como madre, como esposa, como mujer, como mujer de color y como vuestra hermana.”

En 2012, mucho antes de estar relacionada con Harry, Meghan participó en una campaña antirracista y contó sus planes de futuro, y de sus futuros hijos, en Los Ángeles. Muy seria e implicada en el tema, sentenciaba: “No toleraré el racismo. Para mí es realmente personal. Soy mestiza.”

Y proseguía: “Estoy muy orgullosa de la herencia que tengo por ambas partes. Pero sí, espero que para cuando tenga hijos la gente tenga la mente más abierta a cómo están cambiando las cosas y que de lo que se trata es de tener un mundo mixto.”

Obviamente a todo este activismo se une actualmente la causa Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd a manos de un policía que, con la rodilla sobre su cuello, no le permitió respirar.

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