Meghan Markle elige el negro para su primer evento 'royal' en solitario

Por Celia Cuervo
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From Harper's BAZAAR

Esta semana hace un año exactamente de la primera vez que vimos a Meghan Markle y al príncipe Harry juntos públicamente como pareja. Y en estos 365 días ha llovido mucho: ella ha conseguido el cariño de todo Reino Unido y de medio mundo gracias a su sonrisa constante, a su poder femenino y a su lucha por los derechos de los desfavorecidos, y su boda pasó a ser uno de los momentos más relevantes de la historia de las familias reales europeas. ¿Cómo olvidar esa estampa de Markle caminando sola hacia el altar?

Ahora, ligeramente más curtida en los eventos de la realeza que hace un año, Meghan se ha estrenado en su primer evento sola como duquesa de Sussex, cita en la que se ha desenvuelto sin mayor problema desde el minuto uno cuando, al salir del coche, cerró ella misma su puerta ante el aplauso generalizado de las redes sociales.

Esta cita tan importante en su agenda tenía como motivo la apertura de la exhibición Oceania en la Real Academia de las Artes británicas, donde se recopilan más de 500 años de historia en forma de arte. Para la ocasión se decantó por su aguja de confianza, la misma que ideó su vestido de novia el pasado mes de mayo, la de Clare Waight Keller en Givenchy.

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Su look lo protagonizó un vestido negro de largo midi con falda ajustada hasta la mitad del gemelo y que, en el cuerpo, cogía volumen gracias al juego de sus mangas de gasa ligeramente abullonadas y a la textura aterciopelada elegida para el escote. A los pies, salones de tacón con el talón abierto de Aquazurra y, en la mano, un bolso caja del mismo color. Porque los clásicos nunca fallan y el negro, elegante y no necesariamente sobrio, siempre ha sido, es y será una buena elección. Bien hecho, Meghan.

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