Megan Fox, de sex symbol a musa del cine de terror más sangriento

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Si existe una actriz que ha pasado por más altibajos que nadie en cuestión de poco tiempo, esa sin dudas es Megan Fox. Su papel sexualizado en Transformers la convirtió en el gran fenómeno de la industria entre 2007 y 2009, siendo portada de revista constante, figura codiciada en alfombras rojas y de los nombres más buscados de Internet. Sin embargo, aquel éxito centrado puramente en su físico la cargó de etiquetas superficiales sin llegar a destacar por su talento, además de crearle inseguridades personales que se convirtieron en una lucha secreta con su mente.

Pero ahora, justo cuando ha vuelto al candelero por su relación públicamente fogosa con Machine Gun Kelly y después de haber probado las mieles del éxito, el fracaso y el destierro de Hollywood, Megan Fox vuelve al género que le brindó sus clásicos más disparatados.

Lo hace con Till Death. Hasta que la muerte nos separe, un caramelo cinematográfico delicioso para los amantes del suspense sangriento.

Megan Fox en Till Death: Hasta que la muerte nos separe (cortesía de Vértice)
Megan Fox en Till Death: Hasta que la muerte nos separe (cortesía de Vértice)

Después de pasar por dos entregas de Transformers, Megan quiso demostrar su peso en la industria con un primer intento como protagonista absoluta. Fue en 2009 con la peculiar Jennifer’s Body, una cinta de terror que fue destrozada por la taquilla y crítica pero que ha conseguido ganarle al paso del tiempo como uno de los placeres culpables del género. Aquel fracaso sumado al de Jonah Hex (2010) y su destierro de la saga de los robots extraterrestres por haber comparado a su director Michael Bay con Hitler, hicieron que las grandes producciones comenzaran a darle la espalda. Al final, su nombre comenzó a pasar más desapercibido a nivel cinematográfico con cameos y papeles secundarios fugaces hasta que hizo las pases con Bay, y volvió a la palestra con Ninja Turtles en 2014.

Pero lo cierto es que hace nada menos que cinco años de la última vez que vimos a Megan Fox en la gran pantalla. Fue con la secuela de Ninja Turtles, donde por mucho que se esforzara por ser protagonista, ni la película ni las tortugas la hicieron brillar mucho que digamos (o nada en realidad). Desde entonces su nombre se ha colado más a través de la crónica rosa que cinematográfica, haciendo que su carrera como actriz prácticamente quedara olvidada. Hasta ahora, porque Megan vuelve a ese género que hizo que Jennifer’s Body sea su película más recordada fuera de la saga Transformers, bañándose en sangre una vez más para meterse de lleno en una película que roza la serie B, el gore y el terror más caricaturesco.

Till Death. Hasta que la muerte nos separe aterriza en los cines de España con una distribución potente por todo el país. Una apuesta curiosa si tenemos en cuenta que otros territorios optaron por llevarla directamente al streaming y pasó sin pena ni gloria por las salas de EE.UU el pasado mes de julio. Y si bien el tráiler nos hace creer que estamos ante una típica TV-Movie de sábado por la tarde, Till Death se desvela como toda una sorpresa entretenida que sabe jugar muy bien sus cartas. Sobre todo, su protagonista.

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Para engancharles con la idea comenzaré diciendo que Megan Fox se pasa media película atada a un cadáver. Básicamente, la historia nos presenta a una pareja en crisis celebrando su décimo aniversario, intentando renovar la relación haciendo borrón y cuenta nueva en una cabaña. O al menos es lo que fuerza un marido manipulador y agresivo sobre ella. Todo parece romántico, encaminado hacia la reconciliación, hasta que la mujer despierta la mañana siguiente bañada en sangre y esposada a su marido muerto, viéndose obligada a seguir un juego macabro ideado por él.

Sin embargo, mientras busca alguna forma de librarse, arrastrando el cuerpo por las escaleras y aislada sin contacto con el mundo exterior, dos ladrones entran en la vivienda buscando la contraseña para la caja fuerte. Aunque uno de ellos tiene un pasado oscuro que lo relaciona directamente con la esposa, añadiendo una dosis de violencia macabra y sed de venganza. El personaje de Megan Fox termina sufriendo un juego de gato y ratón, escondiéndose, buscando una salida esposada al muerto, bañada en sangre y en el medio de la nada, mientras su vida está en juego cada segundo.

En resumen, Till Death podría definirse como una mezcla entre Hush de Netflix, Solo en casa y La habitación del pánico, con la diferencia que logra salir airosa a golpe de suspense y de no tomarse demasiado en serio, y eso la hace deliciosamente refrescante.

El director debutante S.K. Dale consigue sacar lo mejor de Megan Fox, apostando por planos cercanos que enfatizan su belleza y su don para los gritos del género. Y el compromiso de la actriz se nota. La vemos entregada al máximo, consiguiendo un thriller entretenido, de personajes complejos, capaz de mantenernos al borde de la butaca por la tensión que tranmiste. La película no demanda demasiada atención ni es pretenciosa, jamás esconde que por momentos roza lo absurdo pero se divierte en el intento, logrando una apuesta con la que pasar un buen rato en las salas de cine. 

Megan Fox en Till Death. Hasta Que La Muerte Nos Separe (cortesía de Vértice)
Megan Fox en Till Death. Hasta Que La Muerte Nos Separe (cortesía de Vértice)

Cabe destacar que Till Death está producida por maestros en cintas de éxito, como uno de los productores de cine independiente más exitosos como Avi Lerner y Les Weldon, responsables del resurgir de otros actores como es el caso de la saga Los mercenarios o la saga Objetivo que ha servido de lanzadera para Gerard Butler.

Con esta película Megan Fox deja claro que no se anda con rodeos y que no va a dejar que Hollywood marque la pauta en su carrera. Ya lo dijo en 2016 a The New York Times al confesar que la industria solo le enviaba guiones con papeles de chica de compañia o mujer trofeo. 

Hace tiempo que se ha plantado contra este tipo de personajes, aunque la decisión la releve a películas de menor escala, y parece que está dispuesta a seguir sembrando sin importarle que sea lejos de los blockbusteres o repitiendo las mismas tácticas del pasado que suelen funcionarle. Como fue el cine de terror sangriento y esos planos seductores centrados en su rostro y físico, dejando que la cámara absorba las mismas etiquetas que la convirtieron en estrella. Solo que ahora ya no le hace porque el cine lo demande, sino que simplemente explota ella misma aquello que mejor le funciona.

Till Death. Hasta que la muerte nos separe está disponible en cines españoles desde el 12 de noviembre.

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