Mbappe fue un niñato... pero es imposible que el madridismo no se ilusione

Mbappé ha iniciado una guerra contra su entrenador y, como consecuencia, contra su actual club. Su enfado al ser sustituido, su enfrentamiento público contra Tuchel parece solo un paso para preparar una futura salida este verano. Nadie puede asegurar que lo tenga decidido, pero no extrañaría que todo fuera parte de un plan, así es como preparan los jugadores las salidas de sus clubes.

No es acabar a malas la manera más elegante de irse de un destino, ni mucho menos, y es el jugador el que debe entenderlo. Su imagen, bien sea porque quiere irse, bien porque estuviera realmente enfadado por la sustitución, queda dañada, señalado como uno de esos jugadores díscolos que la lía en cuanto quiere irse del club que le paga y por el que él decidió fichar cuando era ya casi un crack.

Kylian Mbappé discutiendo con su entrenador, Thomas Tuchel, al ser sustituido. (FOTO: FRANCK FIFE/AFP via Getty Images)

Conviene no olvidar que fue Mbappé el que decidió irse al Paris Saint-Germain. Tenía ofertas para irse a otros clubes y había un interés voraz del Real Madrid en aquel verano de 2017, pero Kylian eligió París, como en su día hizo Neymar, y por ello debe ser respetuoso.

Pero aun no siendo las formas las más adecuadas, hay que admitir que el madridismo mira frotándose las manos la situación. El jugador llamado a dominar el fútbol mundial en la próxima década, el más firme sucesor de Messi y Cristiano, está tensando la cuerda para irse de París y su destino más probable en tal caso parece ser el Real Madrid. Imposible que la afición no se ilusione.

La duda que puede quedar es si Mbappé es un jugador conflictivo, si es un talentazo que se puede quedar a medio camino como le está pasando a Neymar. El mejor aval para que eso no suceda en el caso de que fichara por el club blanco es la presencia en el banquillo de Zidane, un hombre que tiene un don para tratar con cracks, estrellas, jugadores prometedores o que lo han ganado todo en la recta final de su carrera. Ni siquiera con Cristiano Ronaldo, el más orgulloso de todos los futbolistas, tuvo algún roce. El aura de Zidane será capaz de lidiar con cualquier atisbo de ego que tenga el galo si acaba vistiendo de blanco.

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