Mayra Gómez Kemp saca en directo las vergüenzas de TVE en los años 80

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Por Lucas Ferreira.- El destino provoca curiosas coincidencias. El Estudio 1 de Prado del Rey, donde desde cada mañana se emite La Hora de la 1, es el mismo en el que en su día se grababa 'Un, dos, tres... responda otra vez', quizás el programa más conocido y reconocido de la historia de Televisión Española. Su primera temporada se inició en 1972 y la décima y última concluyó en 2004, más de tres décadas en que tuvo varios maestros de ceremonia, pero la presentadora que siempre permanecerá asociada a la mítica creación de Chico Ibáñez-Serrador es Mayra Gómez Kemp, que estuvo a su frente desde 1982 hasta 1988.

Hoy Mayra ha vuelto a pisar ese estudio, la que sin duda alguna es su casa, tal y como le ha reconocido muy cariñosamente Cristina Fernández al darle la bienvenida. Pero en su intervención hizo un llamamiento demoledor a la desigualdad laboral que vivió allí en el pasado.

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La conversación se inició hablando sobre el momento vital en el que se encuentra Gómez Kemp -“resistiendo, como todos”- tras la pérdida de su esposo en enero pasado, Alberto Bercos, su compañero durante casi 50 años. “Él ya era feminista”, así se refirió a la persona por la que siempre se sintió apoyada y que, junto con el resto de su familia, pagó el precio de su fama que ella define como “esa letra pequeña que muchos no leen”.

Con resignación, pero también con talante y ánimo, ha comentado cómo los recuerdos van unidos de las ganas de mirar hacia el futuro. Una actitud positiva y un tono amable con el que, inevitablemente, han hecho girar hacia atrás las manillas del reloj para repasar la carrera artística y televisiva de quien no fue solo presentadora de televisión, sino también de radio, además de actriz y cantante.

Porque así, como cantante y actriz fue como se dio a conocer en España esta mujer nacida en La Habana en 1948. Fue de esta manera, incluso, como tuvo papeles esporádicos en 'Un, dos, tres... responda otra vez' entre 1976 y 1977, grabaciones de las que surgiría el Trio Acuario, grupo musical que formó con dos famosas azafatas del programa. Mientras se proyectaban momentos de sus actuaciones, los colaboradores Nieves Herrero, Norma Duval y Borja Terán han destacado cuan “moderno, provocativo y transgresor” era el vestuario que lucían teniendo en cuenta la época en que estaban.

Un hito especialmente reseñable que han recordado que Mayra Gómez-Kemp fue la primera mujer en el mundo en presentar un concurso. "Siempre pensé que después de que el programa tuviera éxito vendrían muchas mujeres detrás... pues no", señaló al respecto. Frase tras la que no siguió un silencio a la manera de su mítico "hasta aquí puedo leer", sino que a las preguntas de cómo era trabajar en un mundo de hombres contó la realidad que ella vivió.

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Cuando le preguntaron si por aquel entonces tenía margen para negociar su sueldo y las condiciones laborales contestó "no podías. Eran lentejas, o lo tomas o lo dejas". E incluso revelaba que no tenían permitido hacer publicidad porque era "una forma de rentabilizar" su fama. "No podíamos, no nos dejaban" sentenció. Una revelación que hoy en día llama la atención cuando recordamos cómo animaba las tardes de los domingos con 625 líneas entre 1978 y 1979. Una labor que le valió su primer TP de Oro como mejor presentadora en 1979, premio que volvería a ganar en 1983, 1986 y 1988 por su labor al frente del 'Un, dos, tres... responda otra vez'.

Algunas emisiones del mítico concurso llegaron a superar los 20 millones de espectadores, cifra a la que no se ha vuelto a llegar nunca más en nuestro país. Sin embargo, el caché de Mayra no era acorde. Tal y como ha recordado, su amigo y antiguo compañero de la radio, Joaquín Prat, le contó cuánto cobraba por conducir El precio justo, cifra que resultaba ser el doble de la que ella recibía por parar el país las noches de los viernes. Esta revelación dejó en evidencia que, por aquel entonces, para los directivos de TVE el criterio a la hora de remunerar a sus presentadores no era la audiencia que estos atraían, sino que su condición de hombre o mujer pesaba más en su valoración.

Aun recordando esta discriminación, Gómez Kemp no ha perdido la sonrisa en ningún momento de la entrevista -que podéis ver aquí- y si algo ha quedado patente en ella ha sido su humildad y modestia, como cuando Nieves Herrero ha evocado su excepcional memoria y profesionalidad. “Los que empezábamos en el periodismo, entrábamos a veces en el estudio de las 625 líneas y veíamos a una presentadora que de repente lo hacía completamente bien a la primera”, lo que tenía especial valor porque entonces no contaban con pinganillos con los que les pudieran dar instrucciones desde el control de realización. Uno de los muchos motivos por los que en 2014 recibió el Premio Iris a toda una vida de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión.

Ha pasado tiempo desde que Mayra Gómez-Kemp era la cara más conocida de nuestra televisión y nuestro mundo ha avanzado, la brecha entre hombres y mujeres se ha estrechado, pero no está de más recordar lo que ocurría no hace tanto para evitar que el salario, las condiciones laborales y el reconocimiento sean inmerecida e injustamente inferiores cuando es una mujer la que está al frente.

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