Mathie Amalric reflexiona sobre la pérdida en su sexta película como director

Barcelona, 22 nov (EFE).- El cineasta francés Mathieu Amalric, que ha trabajado como actor a las órdenes de Wes Anderson, Steven Spielberg, Roman Polanski, David Cronenberg o Alain Resnais, reflexiona sobre el dolor y la pérdida en su última película, "Abrázame fuerte", la sexta que estrena como director.

"Como creador estoy más en peligro y me siento más vivo", confiesa Amalric sobre su faceta de director en una entrevista con Efe con motivo de este trabajo, en el que relata la historia de una mujer que intenta superar la muerte en un accidente de alta montaña de su marido y sus dos hijos, una película que se mueve entre el drama y el cuento de hadas.

El proyecto nació cuando un amigo actor que trabaja en el teatro, Laurent Ziserman, le pasó la novela "Je reviens de loin" de Claudine Galea, tras verse incapaz de adaptarla al teatro.

"La novela me conmovió, pero no vi la posibilidad de hacer una película hasta que los productores me pidieron un nuevo proyecto, y encerrado en mi casa de Bretaña comencé a actuar como un arqueólogo buscando el cine en lo que era un monólogo".

Buscando el realismo en la novela, Amalric tuvo que llenar los huecos de la historia para saber "qué trabajo desempeñan los personajes, cuánto dinero ganan, qué pasa antes de la muerte, después del accidente, qué coche va a conducir ella, qué música tocan los niños, y a partir de ahí comienza la creación".

Tuvo claro además que para el papel protagonista contaría con Vicky Krieps, a la que tenía que buscar un marido en la ficción, que "no podía ser cualquiera", y así llegó a Arieh Worthalter.

Poco a poco se dio cuenta que "sí había mucho cine en la obra" y fue así como elaboró "una lista de objetos que apoyan la historia, el mechero, un diario íntimo, el caballito de madera que hay en el jardín, el coche, como si hicieran falta pilones para seguir el camino y seguir avanzando".

En "Abrázame fuerte", en su intento de sobrevivir a su tragedia de la muerte de su familia, la protagonista "se inventa la historia de que es ella la que se ha ido, abandonando el hogar, algo que la hace aparecer ante el espectador como "la mala de la película".

La protagonista no cierra su dolor hasta que consigue enterrar a sus seres queridos y de hecho, precisa el director, "en un momento dado toma la decisión de parar su juego, olvidar la ficción de su aparente huida de casa para volver a la realidad, sabiendo que la primavera se acerca".

Como creador inquieto y nada temeroso a los retos difíciles, Amalric confiesa que no para de filmar nunca y señala que le gustaría adaptar "El hombre sin atributos", obra inacabada de Robert Musil.

Son 3.000 páginas de "antinarración", dice, que quiere convertir en 52 episodios de 26 minutos, a capítulo semanal durante un año. "Algo imposible, por eso lo voy a hacer", ha añadido.

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