'Masterchef' vuelve a sembrar dudas sobre sus favoritismos

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Por Begoña Mena.- Más espectáculo que cocina. Esto es lo que parece priorizar la novena edición de Masterchef para el prime time de los martes. El programa es un formato de entretenimiento, eso es así, pero al seguir favoreciendo y ensalzando a una de las concursantes y sus excentricidades parece olvidar parte de su objetivo: la gastronomía.

Ofelia, la concursante más odiada en redes sociales de esta temporada, da un juego monumental en pantalla y esto parece ser lo más importante.

Ofelia, Masterchef (Cortesía RTVE)
Ofelia, Masterchef (Cortesía RTVE)

De ahí que todas las decisiones del jurado sonríen a la gallega y ella sabe explotar este favoritismo como nadie. No ha conseguido el pin de la inmunidad por el que compitió con Arnaud y con Flo, concursante del último Masterchef Celebrity, pero el jurado le ha dado la oportunidad de decidir quién capitaneaba el equipo contrario en la prueba de exteriores. Daba la casualidad de que estaba compuesto por el grueso de sus críticos. Ofelia acabó admitiendo que había elegido a Alicia para liderarlo porque pensaba que iba a hacerlo mal y que eso le beneficiaba a ella y a su grupo.

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Y eso fue exactamente lo que pasó. El caos reinó en el grupo azul mientras ella, que capitaneaba el equipo rojo, además con un concursante menos (Toni se cortó y tuvo que ir al hospital), se puso las pilas y trabajó muy bien; algo que no suele hacer cuando no es la capitana. El caso es que ganó y esto calentó muchísimo al grupo perdedor. Hasta Dani, con el que no se lleva mal del todo, se lo echó en cara frente al jurado. Así alababa Jordi a Ofelia por su trabajo como capitana mientras el equipo azul se tiraba de los pelos:

La estrategia del programa parece clara. Continuar por aquí, porque estos choques huelen a filón de audiencias y a que mucha gente se enganche para ver a Ofelia y al resto de concursantes sacarse los ojos y lanzarse cuchillos. Pero para ello se necesita que los concursantes más polémicos sigan el mayor tiempo posible dentro del programa y esto puede llevar a olvidarse de la calidad de los platos. Decimos esto porque nada puede explicar la decisión sobre la última expulsión; la de Vero en lugar de María, la concursante de Tomelloso y una de las principales enemigas de Ofelia.Hay serias dudas acerca de cuál de los dos platos fue el peor en la prueba de eliminación. En mi opinión, creo que el jurado optó por Vero, no por motivos gastronómicos sino por share.

En pantalla es alucinante ver las miradas de odio que la manchega le echa a la gallega cuando obtiene algún éxito y viceversa; o la sonrisa maliciosa de Ofelia cuando el jurado señala a María los fallos de su plato, aún al borde de la expulsión. Todos recordamos perlas de Ofelia como estas: “Prefiero ser la normal de Santiago que la barbie de Tomelloso”.

Todo indica que la decisión del jurado es deliberadamente imparcial, como si Vero fuese el sacrificio necesario para salvar a María una semana más. La razón: es más divertido ver a la aspirante de Tomelloso y (¡no olvidemos!) una de las favoritas al principio del programa, cada semana en el “foso” y que esto, alegre tanto a Ofelia.

Por la misma razón, todo pinta a que el programa va a intentar mantener a la gallega hasta la final. El programa cae así en una trampa tendenciosa, la de querer alimentar a sus fans con enfrentamientos y no con buenos platos de cocina, justo de lo que siempre se jacta el formato de TVE.

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