Los nutricionistas saltan ante la última barbaridad de Masterchef

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Imagen de MasterChef Celebrity
Estos son los productos que ha destapado la caja de los truenos. Los nutricionistas han sido tajantes: ningún producto o crema tiene propiedades antiedad, detox o antiinflamatorias. Imagen de MasterChef Celebrity/RTVE

Por mucho que se anuncie en prime time y que venga de la mano de MasterChef y Amelius Delicious, ex concursante de MasterChef 9, farmacéutica y nutricionista, estas cremas no tienen propiedades antiageing, antiinflamatorias ni drenantes. Más allá de que sea poco ético y publicidad encubierta, lo alarmante es que se anime a la gente a comer solo eso en todo el día.

Además no hay ninguna evidencia de efectividad detrás de las dietas macrobióticas que se inspiran en tradiciones gastronómicas orientales (y no en base a evidencias científicas o nutrientes) y en el equilibro entre el Yin y el Yang, buscando el equilibrio físico y emocional a través de la alimentación.

"He sacado unas cremas macrobióticas que ya están cocinadas y representan a las cinco comidas del día”, aseguró Amelia. “Cada una tiene su función”, explicaba mostrando como la del desayuno es “efecto anti-age y antienvejecimiento, unas más drenantes y antiinflamatorias”.

El anuncio se produjo en plena prueba de expulsión dedicada al 'batch cooking', un método que propone cocinar en pocas horas para toda la semana, optimizando al máximo los recursos y cocciones de alimentos para poder guardar cada comida en tuppers de cristal e incluso congelarlos. Además presentó otra línea más pensada para deportistas: "alto en grasas y alto en proteínas y cero hidratos de carbono".

La idea es comer solo eso en todo el día. Algo que el jurado definía como un "batch cooking saludable" al módico precio de 48,18 euros al día si queremos las cremas macrobióticas y 177,27 euros para cinco días si queremos las "Fat for Fuel" para deportistas.

No es la primera vez que MasterChef copa las portadas por meter la pata. Suelen dar la campanada cada cierto tiempo con sugerencias poco ortodoxas para un programa de su supuesta talla y prestigio que presume de ser un modelo a seguir y un referente de cocina sana para las nuevas generaciones. 

Así lo denuncian los expertos que se declaran "agotados" por las constantes "barbaridades sin fundamento" de MasterChef, tal y como publica Miguel A.Lurueña, doctor en ciencia y tecnología de los alimentos y divulgador científico. Y ciertamente, no es de extrañar que ese sea el sentir de muchos nutricionistas con este programa.

En el caso de las cremas macrobióticas, indican en la web de venta que "es un semiayuno que se puede hacer de 1 hasta 9 días" en la que se sustituiría la comida por estas cremas. Lanzar este tipo de mensajes es peligroso y sumamente irresponsable. Así lo consideran los nutricionistas que ya ha empezado a desmentir las propiedades 'saludables' de las cremas de Amelia. 

Sobre todo porque pueden inducir a la gente a seguir dietas drásticas pensando que son buenas para la salud. Una de las cosas que más ha indignado a nutricionistas y a expertos es que se haya hecho una recomendación de alimentos que no están aprobados por la ciencia.

Además el programa metía aún más el dedo en la llaga al publicar un tweet en el que refrendaba su apoyo a la exconcursante. Las redes reaccionaron rápido alegando cosas como que "La televisión pública no debería fomentar la pseudociencia en ninguno de sus programas, sin excusas. No sé cuántas falacias por minuto van en este vídeo".

Un comentario repetido por otros usuarios: "Mas allá de la publicidad encubierta que esto supone, lo que promociona esta chica no es sano. ¿Cómo vas a dar cero hidratos a un deportista? Por no hablar de los efectos de sus potajes sin evidencia científica... Una televisión pública no puede estar para esto".

Vendernos la idea de que tomando estas cremas macrobióticas vamos a controlar el peso y el proceso natural del envejecimiento es casi un insulto a la inteligencia porque aunque los alimentos tienen propiedades nutritivas que nos pueden ayudar a estar más sanos, no hay ninguna evidencia que demuestra que un grupo de alimentos o, en este caso, unas cremas, puedan tener propiedades curativas, antiedad o antiinflamatorias.

Es más, no solo no hay evidencias de que nos ayude a perder peso a largo plazo, sino que al ser tan estrictas, pueden producir estrés en nuestro organismo, causar déficit de nutrientes y, por supuesto, provocar un efecto rebote. Si a esto, le añadimos el hecho de que estas cremas, vienen a sustituir la comida diaria, estos riesgos aumentan todavía más.

Respecto a esto último, más allá de la responsabilidad del programa, Julio Basulto, dietista-nutricionista y profesor de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Vic (Cataluña), apela a la profesionalidad y la ética de la propia Amelia al recordar que un profesional sanitario no puede usar su nombre para respaldar utilidades preventivas, terapéuticas, de rehabilitación o cualquier otra pretendida finalidad sanitaria. Y se supone que "no se puede promocionar un alimento como sustitutivo de una alimentación normal".

Se supone, matiza entonces Lurueña, que "para poder hacer declaraciones de salud a la hora de promocionar un alimento (por ejemplo, "antiaging"), estas deben haber sido aprobadas previamente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en base a la evidencia científica".

Para los que no tengan claro el por qué de tanto revuelo deciros que la macrobiótica divide los alimentos en función de su supuesta actividad en el universo, según la filosofía oriental. De manera que los alimentos Yin son los que podemos comer, y los Yang los que tendríamos que evitar. 

Cierto es que promueve el consumo de alimentos, en general, saludables, pero es una pseudociencia en toda regla que puede tener posibles consecuencias negativas para la salud si se sigue de forma estricta en sus últimos niveles, ya que termina siendo básicamente una dieta cerealista muy restrictiva. Está considerada como una pseudoterapia por el Ministerio de Sanidad.

Sus defensores comen productos de temporada, la mayoría de origen vegetal. La base nutricional son los cereales, que se consumen preferiblemente en forma de grano integral, como el arroz. Se prioriza el consumo de alimentos orgánicos cultivados localmente, vegetales, alimentos integrales y disminución de grasas, azúcares y alimentos procesados.

Además también existe una limitación de la cantidad de comida que se ingiere. Y por lo general. se trata de una dieta pescetariana, aunque también se puede adaptar al veganismo y al vegetarianismo.

Hasta aquí parece un planteamiento saludable, ¿verdad? Sin embargo, al reducir drásticamente los productos de origen animal, realizarla sin la supervisión de médicos y nutricionistas puede provocar riesgos en nuestra salud. Por ejemplo, una deficiencia de vitamina B12, de proteínas o calcio y deshidratación por las restricciones en el consumo de agua (no se puede beber durante las tomas o ingesta de los alimentos permitidos).

La ciencia poco tiene que decir sobre la dieta macrobiótica, pues el método científico se basa en calorías, nutrientes y otras propiedades que poco ligan con los conceptos del taoísmo en los que se basa. Y es que la macrobiótica, al menos tal y como fue planteada por su creador, George Ohsawa, no se limita a la alimentación sino que tiene un componente filosófico fundamental. El auge de los productos frescos, locales y de temporada que está teniendo lugar en los últimos años debe ser atribuido en parte a la popularización de la dieta macrobiótica y de sus ideas derivadas del budismo zen.

Pero todo son teorías, suposiciones y dogmas de fe porque apenas hay estudios realizados sobre su eficacia, pero tras los informes desarrollados por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS), no existe una evidencia científica clara y disponible sobre la seguridad y la eficacia de la dieta macrobiótica en el tratamiento de cualquier indicación clínica.

En resumen, una vez más MasterChef ha vuelto a intentar vendernos humo pero, afortunadamente, no lo ha conseguido gracias a que los expertos están al quite en la esfera digital y de que el resto de los mortales tenemos los radares muy bien desplegados.

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