‘Masterchef Celebrity’ tiene gran parte de culpa en el abandono de Verónica Forqué

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Por Mike Medianoche.- Los espectadores de MasterChef Celebrity contemplaron este lunes una estampa inédita en el programa. La actriz Verónica Forqué decidía abandonar el concurso antes de la prueba de eliminación de forma voluntaria. Lo hacía sin dramatismos ni aspavientos, y dejando ver entre líneas que parte de la culpa de su adiós la tenía el propio programa, que la había exprimido por encima de sus posibilidades.

En la prueba de exteriores los aspirantes se trasladaron hasta Tenerife, y allí David Bustamante y Carmina Barrios fueron elegidos como los mejores por parte de los jueces. A estas alturas del concurso esto quería decir una cosa: se convertían en los primeros semifinalistas de la edición. El resto de participantes, es decir, Miki Nadal, Juanma Castaño, Belén López y Verónica Forqué debían cocinar una vez más en la prueba de eliminación, que consistió en cocinar platos asiáticos.

Al llegar a las cocinas no había ni rastro de Verónica, y Pepe Rodríguez, que se ha convertido en toda la edición en su gran aliado y protector, puso un audio de ella explicando su ausencia. “No tengo buenas noticias: no me encuentro bien, estoy agotada”, afirmaba la artista, que en la primera prueba había podido cocinar con su hija María. En su speach explicaba que las diez semanas que lleva en la competición han sido una de las mejores experiencias de su vida, pero que no está a la altura. “Es que no puedo, mi cuerpo no puede con mi alma. Volveré cuando esté buena”, indicaba la actriz, tirando por completo la toalla.

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Su despedida sorprendía a sus compañeros, aunque Juanma Castaño no pudo reprimirse un chiste y decir que no tuviese prisa, que ya podría volver si eso en la temporada siguiente. Y es que de sobra es conocido que el comentarista deportivo ha chocado muchísimo con la protagonista de la película Kika, quien no sabe controlar sus nervios en las pruebas grupales. De hecho, en el primer cocinado Juanma no sabía si ahumar su plato y Verónica le recomendó que no, y solo por llevarle la contraria terminó haciéndolo. No puede con ella, por más que lo intente disimular y lo tinte todo de humor.

Echando la vista atrás, podemos recordar cómo en la primera edición se vivió lo que podría catalogarse como la escena más parecida. La cantante María del Monte tenía que enfrentarse a la prueba de eliminación, y una vez llegó a las cocinas confirmó que ella no iba a cocinar más y que se retiraba. Que no estaba a gusto en el programa, y criticó que Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nágera y Jordi Cruz tuviesen “siempre la cara de fiscal de Morena Clara para hablar a la gente”. Eso sí, salvó parcialmente a Jordi, dejando así en el punto de mira tanto a Pepe como a Samantha.

La actitud de Verónica, sin embargo, ha sido radicalmente diferente. Ella ha aplaudido el programa, insiste en que ha sido un gran aprendizaje, pero que no puede más, ni con su cuerpo ni con su alma. Y es comprensible.

Vero no es, ni de lejos, una de las mejores aspirantes de la edición. Ha tenido ocasionalmente platos buenos (sus patatas guisadas con pollo y sepia le valieron la semana anterior el delantal dorado), pero su comportamiento dista mucho del de una posible ganadora. Es caótica, acumula cacharros sucios en el suelo hasta el punto de tropezarse con ellos, grita en las pruebas grupales y hasta ha hecho llorar a compañeros como Carmina Barrios.

Sin embargo, se ha encontrado con un gran proteccionismo por parte de la organización, que sabían que un perfil como el de ella es perfecto para agitar el avispero y provocar conflictos de esos que generan comentarios y memes en las redes sociales. De hecho, en su despedida Pepe Rodríguez no la dio por eliminada y la emplazó a cocinar a la semana siguiente, aunque desconocemos si volverá y con qué condiciones.

MasterChef Celebrity ha tensado mucho la cuerda de Verónica Forqué. La han dejado hacer y deshacer a su antojo, ha sacado a quicio de todos, cometiendo faltas que en una edición de anónimos serían dignas de un delantal negro. Ella misma se ha visto sobrepasada por su carácter, al tener que trabajar en un ambiente que es totalmente distinto al del rodaje de una película o la grabación de una serie de televisión. En un alarde de generosidad, los jueces le dijeron la pasada semana que es víctima de su propia energía

Una energía que ahora se ha diluido por completo y le ha hecho querer descansar de cajas misteriosas, viajes por España y delantales negros. Ha dado todo de sí, los jueces no le han marcado los límites (sí sus compañeros) y la jugada ha terminado como ha terminado. Con la Forqué necesitando una especie de excedencia que, de nuevo en un alarde de proteccionismo, le ha sido concedida. Desconocemos si volverá o no y RTVE juega con ello en sus informaciones, emplazando a todo el mundo a sintonizar la gala del próximo lunes. Pero con este adiós temporal solo se deja claro que Verónica Forqué no merece ganar la edición. Por si quedaba alguna duda.

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