Massimo Stano, oro olímpico de 20km marcha: "Para nuestro entrenador, no hay domingos ni festivos"

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Photo credit: Jean Catuffe
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Massimo Stano (Grumo Appula, Italia, 1992) vino al mundo en la Puglia, el tacón de la bota italiana, y con el mismo ritmo de la tarantela agita rápido su cuerpo en las pruebas de marcha. Con esa métrica, se colgó el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio en los 20 kilómetros marcha el pasado agosto en Sapporo, derrotando a los asiáticos, favoritos en casa, o a los españoles Álvaro Martín (4º) y Diego García Carrera (6º).

Después de empezar en el atletismo en mediofondo con 11 años y pasarse a los 14 a la marcha, esta era su primera gran medalla internacional, parte de ese milagro italiano de cinco oros inesperados en atletismo (también Marcell Jacobs y el relevo 4x100m que comandó, Gianmarco Tamberi en altura) que compartió con su compañera de entrenamientos Antonella Palmisano, vencedora en la prueba femenina.

Stano sigue los pasos de sus compatriotas Maurizio Damilano (campeón en Moscú 1980) o Ivano Brugnetti (campeón en Atenas 2004), pero el éxito no parece haberle endiosado. Es un hombre consciente de la necesidad que tiene su especialidad de acercarse al público y encontrar difusión, y por eso no dudó de acudir a la llamada de su amigo García Carrera cuando le propuso venir este lunes a marchar 10 kilómetros a la Gran Vía en Madrid Marcha, aún arrastrando el cansancio de tres carreras en el último mes. 13º con 40:21, a casi dos minutos del ganador Perseus Karlstrom, asumió su mal día con naturalidad y nos atendió al asalto en la entrada del Cine Capitol.

RW: ¿Cómo te has encontrado en Madrid Marcha?

MS: Podría haber ido mejor. El recorrido era duro, pero lo era para todos. Y no estaba en gran forma porque estoy vacío después de estas tres semanas [2:29:09 en 35km marcha en Dudince el 23 de abril y 1:21:21 en el campeonato italiano de 20km en Alberobello el 1 de mayo] y no conseguía sacar el ritmo. Me he dado cuenta en el primer kilómetro, pero tenía que terminar porque esta es una gran competición que sirve para visibilizar la marcha y era importante estar aquí. Siento no haber estado a mi nivel, pero la preparación no era para esta prueba y ha ido así. Paciencia.

¿Cómo has visto el recorrido, el público y el ambiente general de la primera edición de la prueba?

El público ha sido calurosísimo. Los españoles, como los italianos, son muy cariñosos y calurosos. Animaban muchísimo durante toda la prueba. El recorrido era muy muscular, pero creo que si estás en forma como han demostrado otros se puede hacer. Si no estás a buen nivel se hace duro, pero la organización ha sido buena.

¿Y qué más pruebas vienen en el calendario?

Haré los 3.000m en la Golden Gala de Roma [reunión de la Liga de Diamante el 9 de junio], después haré el campeonato italiano de 10 kilómetros en Rieti y ya al Mundial de Eugene en 35 kilómetros y al Europeo en 20km. Quiero intentar las dos distancias He probado los 35 este año y me ha gustado y quiero ver qué se puede hacer a nivel mundial.

¿Serán los nuevos 35 kilómetros marcha tu prueba en el futuro?

Mi objetivo es hacer ambas, tanto el 20 como los 35. Este año como hay dos grandes competiciones y las turno. El próximo año en el Mundial de Budapest me gustaría doblar las dos pruebas, y si en París 2024 se confirma que también hay 35 kilómetros, por qué no doblar también allí.

Photo credit: Lintao Zhang - Getty Images
Photo credit: Lintao Zhang - Getty Images

Siendo campeón olímpico el año pasado, ¿qué objetivos te pones para este verano?

En el Mundial será una distancia diferente, así que claramente soy un outsider, un recién llegado. Querré luchar por las primeras posiciones, pero tengo que entender la dinámica de los 35, cómo se mueven los otros...no está escrito que por ganar los Juegos puedas ganar todo lo demás, aunque fueran los 20km, pero me esforzaré al máximo.

Cuéntanos dónde te entrenas y cómo es la dinámica.

Entreno en Ostia, en la costa de Roma, en el grupo de Patrizio Parcesepe con Antonella Palmisano y hacemos entrenamientos muy variados, de marcha, propiocepción, postura, fuerza...mezclamos un poco todas las cosas y en junio nos vamos a hacer concentraciones en la altitud de Roccaraso, en los Abruzos.

¿Cuántos kilómetros haces a la semana?

Oscilo entre los 120 con un pico máximo de 170 en la fase de carga invernal o en la altura, pero la media siempre de 120 ó 130. Y en cada sesión, entre 10 y 35 kilómetros, depende del periodo.

¿Cuándo descansáis?

El descanso para nosotros es poquísimo. Con nuestro entrenador no hay domingos ni fiestas. Como mucho tenemos un descanso si hay semana de competición, depende de cómo se está en el entrenamiento o si hay necesidad de descanso, pero hacemos dos semanas de vacaciones al final de la temporada y más allá 5 ó 6 días al año.

¿Ni siquiera el habitual día de descanso activo?

No, trabajamos siete días, y después doblamos mínimo dos días a la semana y a veces hasta cuatro.

¿A qué ritmos entrenáis?

Cuando voy lento, marcho en torno a 4:55 minutos cada kilómetros. Las sesiones normales a 4:30 y cuando trabajo la velocidad a 4 minutos o un poco por debajo.

¿Eso explica el gran éxito de la marcha italiana, de vuestro grupo de entrenamiento, en los Juegos de Tokio?

Se alinearon un poco los planetas. Hemos tenido suerte de encontrar a un entrenador que nos entrena a los dos, que tiene experiencia, y que tanto Antonella como yo somos dos atletas que quieren conseguir sus objetivos a toda costa y nos hemos ayudado entre nosotros. Tanto el grupo como el entrenador han ayudado muchísimo.

En España se habló mucho de cómo adaptarse al calor y la humedad de Tokio. ¿Cómo lo hicisteis vosotros?

Hicimos dos concentraciones en Tokio, una en 2018 antes de la Copa del Mundo [de Taicang, China], y otra en 2019, que según mi opinión fue fundamental, en el mismo periodo de las pruebas olímpicas. Probamos con mil tests desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche haciendo pruebas para entender cómo nos aclimatábamos, cuáles eran las posibles sensaciones que podían llegar en carrera. Estábamos preparados para lo que pudiera suceder en Tokio, y luego la prueba se movió a Sapporo, pero la situación era bastante similar que aquellos días. Eso nos ayudó muchísimo.

¿Qué más ocupa tu vida además de la marcha?

Mi trabajo es la marcha, pero además tengo una niña de un año y pocos meses, y por si no tuviera suficientes cosas que hacer, he empezado a estudiar Ciencias Políticas en la universidad, porque es la carrera que puede ayudarme a hacer carrera dentro del grupo deportivo de la Policía. Soy padre de familia, estudiante y atleta. Son días muy completos y tengo que organizarme bien para llegar a todo.

Photo credit: Vittorio Zunino Celotto - Getty Images
Photo credit: Vittorio Zunino Celotto - Getty Images

Perteneces a la Policía de Italia, pero no trabajas actualmente en ella. Explícanos cómo funciona este sistema de deportistas-funcionarios en Italia.

Nuestro trabajo es competir y dar lustre a la Policía o a la institución a la que pertenezcamos. En Italia hay grupos deportivos en la Policía, el Ejército, la Guardia di Finanza...y ellos nos pagan un sueldo para poder hacer lo mejor posible nuestra actividad. Todos los años debemos confirmar determinados puntos y resultados, y mientras lo consigas seguirás en el grupo deportivo. Cuando no cumples el canon, te mandan a la oficina, pero puedes combinarlo.

¿Y en el futuro serás un policía más o te dedicarás al deporte?

Sí, quiero salir del deporte, ser policía y trabajar en la unidad de guías caninos.

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