Más grasa y menos carbohidratos (El furor por la dieta Keto)

Dicen que es el secreto para perder peso y ganar músculo. Por eso, y por sus importantes beneficios para la salud (mantiene a raya las enfermedades más letales), la dieta ‘cetogénica’ vuelve a estar en el candelero

Tendrías que dejar de comer pasta y tomar sólo 20 grs de carbohidratos al día. Pero, ¡ojo! siempre que estos provengan mayoritariamente de las verduras.

La quema de grasa y pérdida de peso es relativamente más rápida en comparación con una dieta tradicional. Es cierto, las dietas cetogénicas han ganado en popularidad en los últimos tiempos debido a su asociación con la pérdida de peso, la terapia adyuvante del cáncer, y a algunos tratamientos de la epilepsia. También puede ayudar a tratar la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad del hígado graso, pero hay que matizar.

Cualquier cambio radical que hagamos en nuestra alimentación debe estar supervisado por un especialista, y seguir un régimen basado principalmente en la ingesta de nutrientes provenientes de la grasa sería un completo despropósito, así que aclaremos en qué consiste exactamento esto de la dieta Keto.

Una dieta keto, cetogénica o ketogénica, es aquella en la que utilizamos como fuente de energía cuerpos cetónicos, unos subproductos del metabolismo de las grasas. En estas dietas se restringe de manera extrema la ingesta de carbohidratos, de modo que el principal macronutriente que cumple la función energética son las grasas.

Esta dieta permite alimentos prohibidos en la mayoría de planes de adelgazamiento por resultar demasiado grasos como las nueces, el aguacate, aceites, pescados grasos y quesos.

Este tipo de alimentación es muy parecida a la dieta Atkins, popularizada por el cardiólogo estadounidense Robert C. Atkins a principios de la década de los 70, y al famoso ‘método Dukan’. Pero la dieta “ceto” es más restrictiva en carbohidratos que otras.

Se centra en la ingesta de una mayor cantidad de alimentos ricos en proteínas y grasas (buenas) y en la restricción de glúcidos y azúcares con el objetivo de generar una situación de cetosis –exceso de cetonas en la sangre– similar al ayuno.

Es decir, que hay que limitar la ingesta de carbohidratos de manera drástica, consumiendo únicamente entre el 5 y el 20 por ciento de los macronutrientes a través de los hidratos de carbono. Por el contrario, el consumo de grasas es elevadísimo, llegando incluso a alcanzar el 75 por ciento del total de la comida que ingerimos a través de los alimentos.

“En un entorno clínico, una estricta dieta cetogénica implica un consumo ultra bajo de carbohidratos -20 a 30 gramos al día- como el tamaño de una manzana pequeña”, tal y como explica a Time el Dr. Eric Westman, de la Universidad de Duke.

“Las grasas saludables representaran alrededor del 80% de las calorías, y la proteína alrededor del 20 por ciento”, añade Westman.

Cuando restringimos la ingesta de carbohidratos creando una situación similar a un ayuno, se libera la hormona glucagón desde el páncreas, que actúa sobre las reservas de triglicéridos, liberando ácidos grasos que quedan en forma libre en el torrente sanguíneo. No todos nuestros tejidos pueden usar esos ácidos grasos libres como fuente de energía; pero sí los cuerpos cetónicos,  que son un subproducto de la descomposición de los ácidos grasos en el hígado. Cuando la tasa de estos supera unos niveles en sangre se puede afirmar que “has entrado en cetosis” y comienzas a usarlos como fuente de energía.

La restricción de carbohidratos hace que nuestro organismo entre en un estado de cetosis, por el cual el hígado deja de consumir glucosa como forma de energía para sustituirla por aquella proveniente de la grasa. (Foto: SHUTTERSTOCK)

“Al restringir severamente los carbohidratos y aumentar la ingesta de grasa, su cuerpo puede cambiar a un estado de cetosis, lo que significa que quema grasa en lugar de glucosa. La cetosis solía ser considerada anormal, pero en realidad puede ser muy saludable”, asegura el experto.

Recientemente dos estudios, dirigidos por Eric Verdin y John Newman, del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento de California (EE. UU.) y por John Ramsey de la Universidad de California (EE. UU.), concluyen que la dieta cetogénica podría ayudar a mejorar la memoria y reducir la  mortalidad.

En el lado opuesto, algunos críticos advierten que con la dieta cetogénica se desarrollan problemas de crecimiento, cálculos renales y dislipidemia, pero no existen pruebas de que la dieta Keto tenga estos y otros efectos perjudiciales contra la salud más allá de un posible estreñimiento, mal aliento o síntomas parecidos a la gripe.

Una aclaración más: al decir que la dieta cetogénica permite un alto consumo de grasa, no significa que puedas engullir toda la comida basura que desees. Para que te hagas una ides, estos serían algunos de los alimentos permitidos, altos en grasas ‘naturales:

Carne roja, sí está permitido el tocino y las salchichas pero también el pollo y el pavo.

Aceites saludables, de oliva extra virgen y de aguacate.

Pescados:  Salmón, trucha y atún.

Quesos: Cheddar, de cabra, azúl, cremosos  o mozzarella.

Frutos secos y semillas: Almendras, nueces, semillas de lino, semillas de calabaza y chia.

Huevos y mantequilla: De animales alimentados de forma natural.

Verduras bajas en carbohidratos: La mayoría son de color verde, pero están permitidos otras como tomates, cebollas y pimientos.

Fuentes: A Low Carbohydrate, Ketogenic Diet Manual.

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