La primera película de Marvel y su demencial propuesta

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Han pasado 35 años y todavía no me puedo creer que exista una película como Howard... un nuevo héroe. La que fuera oficialmente la primera película de Marvel en los cines llegaba a mediados de los 80 de la mano del todopoderoso George Lucas, con una propuesta demencial muy acorde a la época. Y si ya era sorprendente en su día, el tiempo no ha hecho más que confirmarla como una de las cosas más disparatadas e inolvidables que nos dejó aquella década. Que ya es decir.

Cartel de 'Howard... un nuevo héroe' (Lucasfilm)
Cartel de 'Howard... un nuevo héroe' (Lucasfilm)

Hoy en día, Marvel es uno de los estudios más poderosos del mundo. Desde que Iron Man llegara a los cines en 2008, la compañía ha construido un impresionante universo cinematográfico interconectado que la ha catapultado a lo más alto, acumulando miles de millones de dólares de recaudación y desatando pasión entre la audiencia global ante cada uno de sus estrenos. Ahora que se estrena Viuda Negra y ya estamos inmersos en la Fase 4 de su saga en expansión, merece la pena remontarse a sus orígenes. Pero no hablo de aquellos primeros pasos con Robert Downey Jr. y Samuel L. Jackson hace poco más de una década, sino de mucho más atrás.

Hace tres décadas, Marvel no era ni de lejos la imparable fuerza creativa y comercial que es ahora. Al contrario, después de muchos años de gloria en el mundo editorial, la Casa de las Ideas no destacaba en la pantalla, con El Increíble Hulk de Lou Ferrigno y la versión japonesa de Spider-Man como ¿honrosas? excepciones. Con un catálogo de historias y personajes tan extenso como el suyo, había toda una mina de ideas para el cine, pero no terminaba de cristalizar. Fue en los 80 cuando por fin se decidieron a llevar su universo de superhéroes a la gran pantalla y, ¿qué personaje eligieron para el primer largometraje de Marvel en el cine? Howard, el pato.

Este personaje plumífero creado en los 70, que pertenecía a la segunda fila de Marvel Comics, se convirtió en el primer personaje de la editorial de Stan Lee en tener su propia película. Eso sí antes de seguir, hay que aclarar que en 1944 Capitán América (bajo la identidad de Grant Gardner) protagonizó el primer largometraje de acción real basado en una propiedad de Marvel (producción de Republic Pictures); sin embargo, no se considera oficialmente el primer film del estudio, ya que por aquel entonces, Marvel aun era conocida como Timely Comics. Por lo tanto, no es el Capi quien ostenta ese honor, sino un pato parlante y malhumorado procedente del espacio exterior, que ni siquiera existía cuando aquella película vio la luz hace casi 80 años.

Después de aclarar este tecnicismo, ya podemos hablar de Howard... un nuevo héroe, la primera “gran” película de cine protagonizada por un personaje de Marvel. La historia gira en torno a un extraterrestre con apariencia de pato humanoide que es teletransportado por error a la Tierra, donde conoce a Beverly (Lea Thompson), cantante de una banda de rock a la que se une en una peligrosa aventura para volver a su hogar, para lo que antes deberá salvar al planeta de la amenaza de un demonio alienígena que se dirige hacia allí.

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Detrás del proyecto se encontraba el mismísimo George Lucas, creador de Indiana Jones y la saga de ciencia ficción más exitosa de todos los tiempos, Star Wars. En los 80, Lucas buscaba formas de diversificar su trabajo creativo y eso lo llevó a participar en algunos de los proyectos más emblemáticos del cine fantástico y familiar de aquella década, como Dentro del Laberinto y Willow, pero también a darse el mayor batacazo de su carrera con Howard.

Dirigida por uno de sus guionistas de confianza, Willard Huyck, que trabajó con Lucas en American Graffiti e Indiana Jones y el templo maldito, Howard... un nuevo héroe se estrenaba en cines estadounidenses en el verano de 1986 (a España llegó en diciembre del mismo año). La película contó con un elevado presupuesto de $37 millones (€31,2 millones sin contar inflación, BoxOfficeMojo), tenía a Lea Thompson como protagonista justo después de su participación en el fenómeno Regreso al futuro y Lucas confiaba en que sería un éxito en taquilla… pero se llevó un golpe de los gordos cuando el film recaudó tan solo $16 millones (€13,5 millones). Un desastre de proporciones épicas.

El público de los 80 (y principios de los 90) estaba más que acostumbrado a propuestas tan locas y disparatadas como Howard... un nuevo héroe. La adolescente De pelo en pecho, el exceso violento de Indiana Jones y el templo maldito, el increíble éxito de la infame saga erótica Porky’s, películas familiares con elementos muy oscuros como La historia interminable o Gremlins, e incluso algún que otro título animado terrorífico de Disney. Todo era posible, pero hasta para aquellos estándares, Howard fue demasiado. Algo que hoy en día sería impensable.

Ante todo, Howard... un nuevo héroe fue una de las películas más abucheadas de su década. Fue nominada a siete Premios Razzie, de los que se llevó cuatro, y pasó a la posteridad como una de las peores películas de la historia. Sencillamente, no había por dónde cogerla. Y no solo en lo que se refiere a su absurdo guion, sino también a su aspecto técnico y visual, para nada reflejo de lo mucho que había costado. La decisión de hacerla en acción real en lugar de animación planteó muchos problemas y, debido a su tiempo limitado de preproducción, fue muy difícil desarrollar correctamente la tecnología para llevar a la vida a Howard, con un resultado visiblemente torpe e inacabado y un acabado general más digno de serie B que de una superproducción de Hollywood que había costado tanto dinero.

Pero eso no fue lo peor. Si Howard es recordada hoy en día es sobre todo por varias escenas eróticas más que cuestionables que la convertían en una experiencia incómoda para niños y adultos. Estoy hablando concretamente de ese momento al comienzo del film en el que Howard se estrella en una casa de su planeta natal interrumpiendo el baño relajante de una pata desnuda, con los pechos -de aspecto humano- al descubierto. Da que pensar que el primer desnudo que muchos niños vieron en la pantalla fuera el de una pata alienígena.

Y sobre todo, me refiero a la inaudita escena en la que protagonista seduce sexualmente a Howard; una secuencia de más de tres minutos en la que vemos a Lea Thompson muy sugerente en ropa interior invitando al pato a su cama, excitándolo con caricias (hasta erizarle las plumas en una metáfora nada sutil de la erección), dándole un beso en los labios (o mejor dicho, en el pico) y, atención, encontrando un mini-condón en su cartera. Estamos hablando de una película para toda la familia con calificación PG. Pero por alguna razón, esta secuencia tan surrealistamente lasciva y zoofílica acabó en el montaje final. Y esa razón es la siguiente: eran los 80. No hay que darle más vueltas.

Tras la catástrofe de Howard... un nuevo héroe, Willard Huyck no volvió a dirigir una película y Lucas se enfrentó a una gran crisis financiera. Justo antes de estrenase, el padre de Star Wars acababa de construir su Rancho Skywalker, en el que se había gastado unos 50 millones de dólares. El productor contaba con la recaudación del film para recuperase económicamente, pero el fracaso le obligó a vender parte de sus propiedades.

Fue entonces cuando su amigo Steve Jobs, CEO de Apple Computer, se ofreció a comprar la nueva división de animación CGI de Lucasfilm por una cantidad superior a su precio de mercado, salvándole el pellejo. Con el tiempo, esa pequeña rama se convirtió en Pixar Animation Studios, la revolucionaria compañía que cambiaría el cine de animación con películas como Toy Story, Buscando a Nemo o WALL-E. Y así es como de uno de los fracasos más sonados del cine nació uno de los estudios más queridos y exitosos de la historia. No hay mal que por bien no venga.

Más de tres décadas después, Howard... un nuevo héroe conserva su etiqueta de una de las peores películas del cine, pero como ha ocurrido con tantas otras cintas de los 80, el tiempo la ha convertido en un clásico cutre de culto, una de esas cintas tan malas que son buenas, vestigio increíble de una década en la que cualquier idea, por muy loca o subida de tono que fuera, tenía cabida en el cine familiar. Y muy importante también, responsable de una de las canciones cinematográficas más pegadizas de su momento, un tema que justificaba por sí solo volver a ver la película.

El actual Universo Marvel recuperó al infame personaje (que es un héroe de culto en las páginas del tebeo, todo hay que decirlo) en un cameo de Guardianes de la Galaxia (2014), repitiendo aparición brevemente en su secuela y uniéndose a la lucha final en Vengadores: Endgame (2019). Su nombre seguirá para siempre asociado a aquella debacle que fue la película de los 80, pero ha pasado el tiempo suficiente como para abrazar al personaje en todo su esplendor trash y darle una nueva oportunidad. Si alguien es capaz de salvar su reputación, esa es Marvel.

Howard... un nuevo héroe está actualmente disponible en Amazon Prime Video.

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