Marvel y la libertad creativa de sus directores

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Photo credit: Marvel Studios
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Doctor Strange en el multiverso de la locura’ ya está en los cines, y según las primeras opiniones Sam Raimi ha logrado imprimir en ella sus inconfundibles estilo y personalidad. De hecho, la crítica de Fotogramas a 'Doctor Strange 2' también lo asegura. Si bien es algo a celebrar por todo lo alto, por desgracia no es lo más corriente en la franquicia. El Universo Cinematográfico Marvel está diseñado y controlado minuciosamente por Kevin Feige, el jefe de Marvel Studios y responsable de que la saga se haya convertido en una de las más exitosas del cine reciente.

El buen hacer de Feige conlleva ciertas exigencias creativas con las que los directores de las películas del UCM tienen que lidiar. Algunos lo llevan mejor que otros. Los hay que se olieron la tostada antes de embarcarse en sus proyectos y decidieron no trabajar con Marvel; algunos intentaron ajustarse a las directrices pero abandonaron el barco antes de empezar a rodar; y otros siguieron adelante hasta finalizar sus producciones, a veces entregando productos en los que la batalla por el control creativo llegaba a traspasar la pantalla y hacerse evidente en películas llenas de agujeros. Otros, como Raimi, han sabido jugar con las reglas impuestas e incluso han logrado hacer muy buenas películas, personales y estimulantes, dentro del marco establecido por Feige.

Fichando a directores sin experiencia (en la acción)

Todo esto empezó en 2008 con ‘Iron Man’. Ya entonces Marvel Studios sorprendió eligiendo para su pistoletazo de salida a Jon Favreau, un director que por aquel entonces había dirigido dos comedias, ‘Crimen desorganizado’ y ‘Elf’, y una película de aventuras familiar, ‘Zathura: una aventura fuera de este mundo’. Nunca había hecho una gran superproducción de acción, pero Feige le eligió por su capacidad para construir personajes interesantes y llevar a cabo escenas con diálogos de calidad. La misma estrategia llevaron a cabo con Kenneth Branagh, conocido por su experiencia en historias shakesperianas, lo que aplicó en ‘Thor’.

Con contadas excepciones, Marvel ha seguido esta ruta en gran parte de sus ya 28 películas: fichar a cineastas que vienen de la escena independiente (James Gunn, Jon Watts, Ryan Coogler, Taika Waititi, Anna Boden y Ryan Fleck o Chloé Zhao), la comedia (Peyton Reed), la televisión (Alan Taylor, los Russo) o incluso el terror (Scott Derrickson). La lógica es que, mientras que las grandes escenas de acción y los efectos especiales los pueden llevar a cabo técnicos expertos y segundas unidades de rodaje, los directores pueden preocuparse por otras cosas menos importantes: las interpretaciones, la propuesta visual general de la película o la cohesión narrativa.

Esta filosofía ha sido criticada por algunos. Por ejemplo, la directora argentina de ‘Zama’ Lucrecia Martel, dijo en 2018 que había abandonado las conversaciones para dirigir ‘Viuda Negra’ al sentirse ofendida por lo que le dijeron en Marvel. “Lo que me dijeron en la reunión es: ‘Necesitamos una directora femenina porque necesitamos a alguien que se preocupe sobre todo del desarrollo del personaje de Scarlett Johansson’. También me dijeron: ‘No te preocupes por las escenas de acción, nosotros nos ocuparemos de eso’. Y yo pensé: ‘Bueno, me encantaría conocer a Scarlett Johansson pero también me encantaría hacer las escenas de acción’”.

Photo credit: Marvel Studios
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Finalmente la directora australiana Cate Shortland dirigió ‘Viuda Negra’, a petición de Johansson, que admiraba su película ‘Lore’. Shortland trabajó mano a mano con el hombre encargado de dirigir la segunda unidad, Darrin Prescott, que ya tenía experiencia en puestos similares en películas como ‘Capitán América: Civil War’ (dirigió partes de la icónica pelea en el aeropuerto). Juntos llevaron adelante la parte de acción de ‘Viuda Negra’.

Los controvertidos "previs"

Es lo que tiene hacer una película de Marvel (y, obviamente, cualquier superproducción): es un proceso profundamente colaborativo. Y dentro de ese proceso hay un paso muy importante: los “previs”, o previsualizaciones. Esta práctica, como una especie de storyboard digital, se utiliza en muchas películas de Hollywood para ver cómo quedarán algunas escenas complejas, sobre todo las de acción, rodadas en grandes escenarios o con muchos planos. Sin embargo, en Marvel se ha acabado haciendo previs de las películas completas, y es un proceso que empieza incluso, en ocasiones, cuando el proyecto aún no tiene siquiera director.

Los “previs” ya no solo dictaminan cómo serán las escenas de acción: también ayudan a desarrollar giros de guion, diseñan la iluminación, la puesta en escena e incluso determinan el ritmo y el tono de ciertas escenas. Hay nombres que nunca aparecen en los pósters de personas que toman decisiones muy importantes para las películas al nivel de cualquier director: Gerardo Ramirez, supervisor de la previsualización en muchas entregas del UCM, es considerado por algunos un segundo director, guionista y montador en muchos proyectos.

Photo credit: Marvel Studios
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¿Entonces el trabajo del cineasta se limita a convertir las “previs”, un diseño ajeno, en imágenes? Chloé Zhao ha hablado de esta herramienta como un aspecto positivo de su experiencia dirigiendo ‘Eternals’. “La cámara es muy realista y existe en el mundo real incluso en las escenas de acción. El movimiento de la cámara es muy consistente con las escenas íntimas de gente paseando por un campo… Y los previs me ayudaron a explorar muchas de las ideas”, explicó en IndieWire, donde se mojó sobre el mito de que los directores no tienen libertad creativa en Marvel. “Diría con seguridad que el mito no es del todo cierto y creo que no soy la única cineasta que lo diría. Desde el día uno, Marvel dijo: ‘Estas son las herramientas que utilizamos. Necesitamos tu versión. No queremos tres películas diferentes, queremos tu película’. Estaban ahí para ayudarme porque nunca había utilizado esas herramientas”.

La directora ganadora del Oscar por ‘Nomadland’ estuvo muy involucrada en el proceso de ‘Eternals’ y lo cierto es que se nota al ver la película. En su caso, la mezcla entre su visión y las necesidades de Marvel da como resultado un batiburrillo de tonos y decisiones muy discutibles que descolocaron a la crítica y al público. ‘Eternals’ es una de las películas de Marvel más divisivas en cuanto a opiniones, pero también es una de las más imperfectamente interesantes.

Los que supieron ajustarse a la fórmula Marvel

Otros directores han triunfado introduciendo sus visiones dentro de la fórmula de Marvel. James Gunn y Taika Waititi son quizá los más evidentes: ‘Guardianes de la Galaxia’ y ‘Thor: Ragnarok’ son películas tan personales y han conectado tanto con el público que han dado un giro de 180 grados a sus personajes principales dentro de la franquicia. El Star-Lord de Chris Pratt y el dios del Trueno interpretado por Chris Hemsworth se han convertido en dos de los superhéroes más queridos y más celebrados en los crossovers. También hay que tener en cuenta que los directores suelen tomar otras decisiones importantísimas durante la preproducción como la confección del propio reparto: Gunn, por ejemplo, apostó por Chris Pratt, que por entonces no era la estrella que es ahora.

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Gunn lo hizo tan bien con sus dos películas para Marvel hasta el momento que cuando Disney le despidió por unos tuits controvertidos del pasado, Warner Bros. le fichó para que hiciera para DC una película similar a ‘Guardianes de la Galaxia’: ‘El Escuadrón Suicida’ coincide en tono, espíritu, humor y emocionalidad de sus personajes. Y además Disney acabó re-contratándole para dirigir su último volumen de la trilogía de los Guardianes, sabiendo que nadie podría hacerlo como él. Cuando le han preguntado a Gunn por las diferencias entre Marvel y DC, el director ha sido muy elegante dejando claro que fue mucho más libre trabajando con la segunda (y se nota en especial en el uso de la violencia y el humor negro en ‘El Escuadrón Suicida’).

Porque cuando uno trabaja para Marvel tiene que ajustarse a ciertos parámetros: el tono humorístico está presente incluso en las propuestas más serias y oscuras; siempre son películas familiares, sin sexo ni palabrotas, y en las que la violencia nunca es muy sangrienta; y por supuesto, lo que le ocurra a los personajes siempre está supeditado al plan a largo plazo que tiene Kevin Feige trazado.

Diferencias creativas

“Yo quería hacer una película de Marvel, pero creo que ellos no querían hacer una película de Edgar Wright”. Muchos recordamos las famosas declaraciones del director de ‘Última noche en el Soho’, que abandonó ‘Ant-Man’ en la preproducción por diferencias creativas. Otros directores que han hecho lo mismo han sido Jon Favreau en ‘Iron Man 3’, Ava DuVernay en ‘Black Panther’ (no llegó ni a firmar cuando vio que no quería hacer la misma película que el estudio) o Patty Jenkins. La que después sería la exitosa directora de ‘Wonder Woman’ estuvo desarrollando ‘Thor: El mundo oscuro’ pero se bajó del proyecto al darse cuenta de que la película que Marvel quería hacer no iba a salir bien. “No creía que pudiera hacer una buena película a partir del guion que estaban desarrollando. Habría parecido que era mi culpa. Habría sido en plan: ‘Oh Dios mío, una mujer la dirigió y falló en todas esas cosas’”.

En su lugar la hizo Alan Taylor, el director de series como ‘Mad Men’ y ‘Juego de Tronos’, y pareció que había sido su culpa. ‘Thor: El mundo oscuro’ es sin debate alguno una de las películas más fallidas de la franquicia, pero años más tarde Taylor dijo que su versión era algo distinta, y que Marvel la modificó en el proceso de edición. “Había una cualidad ligeramente más mágica. Y había grandes diferencias de trama que se invirtieron en la sala de montaje y con nuevos rodajes… personajes como Loki que habían muerto ya no estaban muertos, personajes que se habían separado volvían a estar juntos. Creo que me habría gustado mi versión”.

Kenneth Branagh, que dirigió la película anterior de Thor, fue más listo a la hora de obligar a Marvel a respetar sus decisiones: “Mi toque personal, el plano aberrante, que para mí era algo natural pero creó un poco de escándalo. Marvel intentó volver esos planos horizontales. Pero me encantó ver que no pudieron, para que quedara un sello personal”.

Otro que abandonó una película por diferencias creativas fue Scott Derrickson: el director de ‘Doctor Strange’ decidió no dirigir la secuela, lo que llevó a Marvel a fichar a Sam Raimi. Y en ‘Doctor Strange y el multiverso de la locura’ tenemos uno de los casos más claros de un director que ha logrado hacer una película de Marvel suya (o casi).

El triunfo de Sam Raimi

Photo credit: Disney
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“Marvel me ha permitido tener libertad creativa total”, dijo en una entrevista con Rolling Stone. “Sin embargo, tenía que continuar muchísimas cosas del universo de Marvel, así que aunque tuve completa libertad creativa, las películas anteriores y la dirección que Marvel quiere tomar en el futuro guiaron sin duda el camino de una forma muy específica”. Hay que recordar que títulos como ‘Bruja Escarlata y Visión’ (de la que Raimi no vio más que algunas escenas clave mientras preparaba la película) tienen muchísimo peso en la trama.

Y aun así, vemos a Sam Raimi presente (y pasándoselo pipa) a lo largo de la película, en la personalidad juguetona, en muchos de los monstruos que parecen salidos de una película de serie B o en algunas escenas terroríficas (siempre dentro de los límites del cine familiar). En la misma entrevista, Raimi recuerda que Kevin Feige era un joven ayudante en sus películas de ‘Spider-Man’. Ya le conocía cuando le llegó el momento de decidir si trabajaba con Marvel o no. “Me di cuenta de algo: ‘Ah, que Kevin Feige es el jefe de Marvel ahora’. Así que sería trabajar para un jefe que sí respetaba”.

Así que ahí está el secreto: aunque los directores tienen que amoldarse y responder a las reglas impuestas por Marvel Studios bajo la batuta de Kevin Feige, a menudo lo hacen con gusto, sabiendo que Feige es un hombre que ama el material y las historias que están contando y las respeta (podría decirse que esa es la gran clave que ha llevado al UCM adonde está ahora). Hay jefes y jefes.

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