Marta Riesco ya ha conseguido lo que quería

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Desde hace unos meses, la periodista Marta Riesco se había convertido en uno de los personajes más punteros de la crónica rosa de nuestro país. Su relación con Antonio David Flores la puso en el disparadero, y pasó de ser una reportera más de El programa de Ana Rosa a ser alguien conocido, cuyo nombre se menciona en Sálvame, Socialité, Viernes Deluxe y demás programas del universo de Mediaset. Ella, sin embargo, mantuvo el discurso de que no quería ser personaje del papel couché, sino una periodista, y por fin lo ha conseguido.

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La pasada semana, algunos titulares un tanto jactanciosos nos decían que Marta sería apartada de la televisión, como si Telecinco la hubiese despedido, pero no era el caso. Sencillamente, le han sacudido toda clase de protagonismo, han dejado de ponerle el micrófono delante y se lo han dado en la mano, para que ella sea la que pregunte a otros. Ahora es una reportera más, una periodista rasa como tantos otros compañeros, casi un número entre los cientos de profesionales que trabajan en la televisión.

La prueba de fuego la vimos este jueves. En El programa de Ana Rosa vimos cómo la comunicadora acudió a cubrir el musical 'The rhythm of the night' que Dj Nano ha presentado en Madrid, y charló con el productor y otros personajes famosos como Laura y Anita Matamoros. Ejerció de profesional del periodismo, y fue ella la reportera, como podría haber sido cualquier otro miembro de la plantilla. Es más, Joaquín Prat, el presentador del formato mientras Ana Rosa Quintana sigue de baja, ni siquiera ha destacado que sea ella quien llevase la alcachofa del programa. ¿No quería ser una más? Ahí lo llevaba.

MADRID, ESPAÑA - 12 DE MAYO: Marta Riesco trabajando como reportera en el estreno del musical de dj Nano, el 11 de mayo de 2022, en Madrid, España. (Foto de Raúl Terrel/Europa Press vía Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 12 DE MAYO: Marta Riesco trabajando como reportera en el estreno del musical de dj Nano, el 11 de mayo de 2022, en Madrid, España. (Foto de Raúl Terrel/Europa Press vía Getty Images)

Recordemos que, cuando saltó a la palestra su relación con Antonio David Flores, ella destacó una y otra vez que es periodista y no una celebridad. Que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para dar lo mejor de sí en el trabajo, y que quería que así continuase sucediendo. Pero claro, era un personaje que estaba en la cresta de la ola, y habría que exprimirlo. Así fue como comenzó a ejercer de colaboradora en El programa de Ana Rosa, en Ya es mediodía, también en Ya son las ocho.

Ella aceptó las reglas y entró al trapo. Un día contaba cómo había roto con Antonio David y se derrumbaba en el plató, otro narraba que habían limado asperezas. Cuando el portal de televisión BLUPER rescató la vez que Marta Riesco intentó representar a España en Eurovisión con el tema ‘No tengas miedo’ hace más de una década, Mediaset aprovechó para que regrabase aquel tema, y lo interpretó en directo en sus programas. Y, de repente, parecía que había nacido un nuevo personaje que nos daría horas de cotilleos y espectáculos de todo tipo, pero a Marta la situación le vino muy grande, demasiado.

Como ya analizamos en estas páginas, a medida que pasaban los días Marta Riesco se creció, y se empezó a meter en jardines más y más complicados. Hace dos semanas soltó una bomba de las que marcan época: aseguró haber hablado con Rocío Carrasco por teléfono, y que la exmujer de su pareja le había propuesto participar, como cantante, en un homenaje a Rocío Jurado, que tuvo lugar hace unos días en Sevilla.

Pronto se destapó la liebre: desde Sálvame ofrecieron pruebas contundentes para demostrar que esa llamada no se produjo, que Marta no había hablado con Rocío. Ella, lejos de rectificar, aseguraba tener un as bajo la manga que lo enseñaría cuando resultase oportuno, pero nunca lo mostró. Se dio un tiro en el pie, su credibilidad salió disparada por los aires, y la cosa empeoró cuando, a través de las redes sociales, comenzó a pedir ayuda a la policía por el acoso que estaba sufriendo por parte de la productora La Fábrica de la Tele y el programa Sálvame.

Para que no se liase más la cosa, la decisión de Mediaset habría sido drástica. Marta ha vuelto a sus orígenes, a los eventos y los photocalls, y ha sido apartada de la primera plana. En teoría, ha conseguido lo que quería, ser periodista y solo periodista, aunque el subtexto de sus intervenciones nos dejaba ver que estaba encantada con ser una famosa de última generación.

Un viejo dicho reza “cuidado con lo que deseas, porque puede convertirse en realidad”, y que nos viene a decir que a veces anhelamos cosas que realmente no queremos. Seguro que Marta Riesco ha comprobado, en carne viva, que ese consejo popular tiene mucha verdad, demasiada, quizá. Y ahora no le quedará más remedio que seguir madrugando para informar desde allí donde esté la noticia, y dejando las sillas de los platós para otros compañeros que entienden mejor cómo funciona eso de los chimentos en primera persona de la televisión.

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