Mario Casas tiene un problema con su exitosa carrera

Cine 54
·6 min de lectura

Por Alberto Cano - Es innegable que Mario Casas es una de las mayores estrellas del cine español. Desde que de adolescente empezó a conquistar al público en Los hombre de Paco, Fuga de Cerebros o Tres metros sobre el cielo, no ha parado de demostrar ser un actor imparable al que no se le resiste ningún reto.

En El Inocente, su nuevo trabajo para Netflix, vuelve a explotar todo su potencial en pantalla gracias a un personaje repleto de claroscuros y con una fuerte carga psicológica que sobrelleva con maestría. Sin embargo, pese a que el éxito no pare de sonreírle y acabe de ganar el Goya por su actuación en No Matarás de David Victori, esta última actuación también deja la impresión de que su éxito en el thriller empieza a encasillarle.

Mario Casas en 'El inocente' (Quim Vives / Netflix)
Mario Casas en 'El inocente' (Quim Vives / Netflix)

Casas viene lidiando con la lucha contra el encasillamiento desde comienzos de su carrera. Papeles como el de Hache en Tres metros sobre el cielo le ligaban a la etiqueta de ídolo adolescente, haciendo que la gente no viera el talento que se encontraba más allá de ser aquel guaperas que conquistaba al público joven. No tardó en intentar dar un nuevo rumbo a su trayectoria actuando en thrillers como Carne de Neón, Grupo 7 o dramas como La Mula, y aunque todavía se les vieran las costuras a sus interpretaciones, se apreciaba el ímpetu de elevar su figura y sus habilidades interpretativas a otro nivel.

Todo cambió cuando comenzó a trabajar con Álex de la Iglesia. Entregarse a comedias frenéticas como Las brujas de Zugarramurdi o Mi gran noche bajo los mandos de uno de los cineastas más reconocidos de España le llevó a ofrecer interpretaciones intensas, delirantes y cautivadoras por las que empezó a ser reconocido en premios como los Feroz.

Su intensidad y buena presencia en pantalla empezó a ser muy valorada, puesto que se le vio como un rostro perfecto para enfrentarse a thrillers psicológicos y de acción como bien demostró en Toro, Contratiempo o El bar. Sin embargo, parece que la industria está tan cómoda viendo como Casas les cosecha un éxito tras otro en el género thriller que, de un tiempo a esta parte, no parece abrirse a darle otro tipo de papeles.

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Y eso lo hemos visto ejemplificado en los dos últimos años, cuando las películas y series que ha protagonizado se han limitado únicamente a thrillers como la serie Instinto o las películas El practicante, Hogar o No matarás. Historias que, en cierto sentido, toman el testigo del gran éxito que fueContratiempo, aquel thriller de Oriol Paulo que arrasó en la plataforma de Netflix por todo el mundo hace cuatro años, y llegó a cosechar más de 30 millones de dólares en la taquilla mundial. Es más, solo en China cosechó más de 25 millones. Fue la película que habría dado a luz a una fórmula infalible entre el nombre de Mario Casas, el género thriller y el formato streaming.

Y la prueba de ello la encontramos en Netflix, compañía con la que Casas ha estado trabajando durante esta última temporada y que solo ha sabido darle papeles en proyectos del mismo género (repetimos: Hogar, El practicante y la recién estrenada El Inocente). Todas ellas producciones de thriller en donde se ha transformado en personajes oscuros que desafiaban aún más su talento. Sin embargo, nos preguntamos si su buena habilidad para introducirse en roles de este tipo, sobrellevar inmensas cargas psicológicas y mostrar pura intensidad en pantalla no está conduciendo a que la industria misma le encasille. Es decir, sus producciones en el género son éxitos online, a diferencia de los dramas que han pasado por la cartelera nacional. 

Precisamente durante la promoción de El Inocente él mismo ha admitido que lo que más le ofrecen son thrillers. “Desde fuera es lo que más llega. Me ven cara de thriller”, bromeaba el actor para eCartelera. “Depende mucho también de las etapas y de lo que te ofrecen. Es verdad que el thriller también en España se hace muy bien. Hay mucho thriller, hay muchos proyectos enfocados hacia allí. Me parece que tenemos una gran capacidad de hacer thriller. Además en España es un género que funciona muy bien”, explicaba.

A primera vista, y observando su filmografía reciente, podría parecer que es el propio actor el que está encasillado, pero lo cierto es que Casas se ha mostrado hábil en cualquier género que se le ha puesto por delante. Mencionaba antes el caso de comedias como Las brujas de Zugarramurdi o Mi gran noche, pero también habría que fijarse en dramas independientes como Bajo la piel de lobo, donde supo construir un personaje muy íntimo y robusto. Claro, que aquella película dirigida por Samu Fuentes en 2017 fue un estrepitoso fracaso en taquilla, puesto que recaudó un total muy pobre de 92.196€ y apenas reunió a 15.000 espectadores en las salas de cine.

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Tal vez, fracasos de este calibre es lo que lleve a la industria a no contar con él para otros géneros. Si ahondamos un poco más encontramos que el biopic de El fotógrafo de Mauthausen-donde realiza una interpretación asombrosa- no logró beneficios al cosechar practicamente los mismos millones que costó hacerla (Wikipedia),mientras su otro drama reciente, Adiós, recaudó 1,8 millones de euros.

Es decir, de 2018 a 2021 ha protagonizado tres dramas con recorrido nacional y sin ser considerados grandes éxitos de taquilla, y seis thrillers (entre películas y series), de los cuales unos cuantos han cruzado fronteras gracias al streaming siendo algunos de los títulos que ocupaban altas posiciones entre lo más visto del ranking de Netflix en los días posteriores a su estreno. De este modo, al igual que hace una década trabajó para dejar de lado su imagen de ídolo adolescente, puede que ahora tenga que volver a echar garra para que la industria no acabe por encasillarle de nuevo en el thriller. Sin embargo, ¿no debería ser la industria misma la que se percate de tener entre manos a un actor todoterreno que lleva años echando sudor y lágrimas a sus interpretaciones y que ha sabido desenvolverse ante cualquier reto?

Mismamente me remito a El Inocente, donde pese a ubicarse dentro del thriller interpreta un rol con tal cantidad de matices en un entramado tan complejo y delirante que no cualquier actor podría interpretar. Una serie que, por cierto, recomiendo encarecidamente al ser una de las producciones más adictivas, inteligentes e intrigantes que he tenido ocasión de ver últimamente. Perfecta para devorarla en una sola tarde en Netflix.

Y es que aunque muchos sigan viendo a aquel chico adolescente que no paraba de quitarse la camiseta y lucir su torso desnudo en películas y series juveniles, Mario Casas es uno de los mejores ejemplos de constancia y evolución que se han visto en el cine español. Y tal vez la industria también debería de terminar de percatarse de su enorme crecimiento y no volverle a encasillar en un solo género.

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