La creciente popularidad de la científica María Romay, pareja de Fernando Simón

M. J. Arias
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A estas alturas de la pandemia del coronavirus a Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, le conoce prácticamente todo el mundo. Se ha convertido en un personaje mediático sobre el que casi cualquier detalle es objeto de interés. Desde el medio de transporte que usa para acudir al trabajo a su afición por el surf pasando por su familia. Y ahí, en la ecuación de la vida privada de Simón, es donde entra en juego María Romay, investigadora y periodista que debido a la popularidad alcanzada por su pareja ha comenzado a acaparar algunas miradas tanto en redes sociales como en medios de comunicación.

De origen gallego, Romay lleva desde 2007 trabajando para el Instituto de Salud Carlos III, donde se ha especializado en enfermedades tropicales, como señalaban en un perfil reciente trazado por El Español. Hija del capitán de las Fuerzas Armadas Carlos Romay Custodio (fallecido en 1969) y de María Josefa Barja de Quiroga, la carrera profesional de esta investigadora científica comenzó en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (Madrid), donde estudió Periodismo. Licenciada en 1989 y habiendo hecho prácticas en el diario La Gaceta de los Negocios, la ciencia se cruzó pronto en su camino, como el voluntariado y su interés por la realidad africana.

Como parte de Medicus Mundi a comienzos de la década de los noventa se desplazó a Burundi, a una localidad llamada Ntita donde realizó labores relacionadas con educar en la salud a sus habitantes. En aquel viaje, y otros, cuentan que coincidió con Fernando Simón. A su vuelta a Madrid estuvo trabajando un tiempo en una asesoría especializada en la integración de africanos en España y con Médicos Sin Fronteras volvió a aquel continente.

Garissa (Kenia) y Johar (Somalia), señalan desde El Español, fueron sus siguientes destinos. Y de allí, a La Habana (Cuba). Tras varios años yendo y viniendo para colaborar con los sistemas sanitarios de estos países, en 1993 se mudó al Reino Unido, donde permaneció un tiempo entre Londres y Swansea para realizar un máster. Acabado este, volvió a los viajes a países como Mozambique y Guatemala.

El regreso a España de toda la familia, señalan en el citado medio, se produjo en 2003 instalándose, con sus tres hijos, en la capital. Especializada en Políticas y Planificación para el Desarrollo y con un doctorado en Epidemiología y Salud Pública, en la carrera profesional de María Romay también ha irrumpido el COVID-19, enfermedad sobre la que comparte información y recomendaciones a través de su perfil de Twitter.

Este miércoles, sin ir más lejos, comentaba un tuit de recorrido viral del médico Javier Padilla. Decía Padilla en su mensaje que “los últimos 5 contactos de caso COVID-19 con los que he hablado eran 2 familiares cercanos (no convivientes) y 3 amigos. Todos habían tenido contacto en reuniones sociales en lugares cerrados y sin usar mascarilla. Entornos de trabajo y ese tipo de reuniones es donde está el tema”.

A esto, Romay respondía que, además del riesgo de quitarse la mascarilla en las reuniones familiares sobre el que tanto se ha alertado, hay otro aspecto a tener en cuenta: las manos. Y es que estas también pueden ser vehículo de transmisión. De ahí la insistencia no solo en el uso de las mascarillas cuando no se puede mantener la distancia interpersonal, sino también en el lavado de manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico en su defecto.

En este sentido, la experta del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto Carlos III comentaba: “¿Y las manos? ¿El compartir botellas (de vino, por ejemplo) o el móvil para ver un vídeo etc, sin limpieza de por medio, servir platos e incluso picar todos de un mismo aperitivo? ¿Qué tal va eso en las reuniones familiares?”.

Sus comentarios sobre el coronavirus son recurrentes en su perfil. Hace un mes, coincidiendo con el final del estado de alarma, llamaba a la responsabilidad recordando que “hay que llevar siempre la mascarilla, mantener la distancia de seguridad, mantener una cierta distancia social, lavarse mucho las manos. No solo te protegerá a ti, protegerá a tus contactos, a tus personas más queridas.Todavía hay virus, no te relajes”. Semanas después, sigue haciéndolo.

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