María Casado ya puede empezar a secar sus lágrimas

Muchas veces se hacen críticas a nuestra televisión, reclamando programas de más calidad, que se alejen de aquellos que tienen la etiqueta de telebasura. En nuestro país realmente se hacen espacios muy buenos, con un contenido muy cuidado y bien elegido, solo que la audiencia no siempre responde de la manera esperada. Un caso lo tenemos en Las tres puertas, el formato de entrevistas de María Casado que produce Antonio Banderas y que lleva ocho semanas emitiéndose en el prime time de La 1. Hasta ahora el espacio ha tenido datos muy discretos, tan discretos que en una entrevista María terminó llorando. Pero ahora puede secar sus lágrimas, pues gracias a su perseverancia el programa ha tomado algo de oxígeno.

Fue el pasado 2 de marzo cuando Las tres puertas vivió un punto de inflexión. En el programa de aquella noche María Casado entrevistó al periodista, cantante y escritor Pedro Ruiz, y le confesó que ella estabaregular” de autoestima, que estaba preocupada por las audiencias que hacía el programa. Terminó llorando, por no saber cómo conseguir que la gente sintonizase con la cadena pública. Pedro Ruiz entonces le dijo que en la actual televisión es “mucho más difícil desintoxicar que intoxicar. Los medios ahora ofrecen más dinero por meterte en una isla y hacer no sé qué tipo de cosas, o promoción por hacer cosas... Y no, es mucho más difícil limpiar que ensuciar. Y este programa limpia”.

MÁLAGA, ESPAÑA - 2021/06/12: La presentadora de televisión española, María Casado, posa para los fotógrafos en la alfombra roja de clausura dentro del Hotel Miramar.  (Foto de Jesús Mérida/SOPA Images/LightRocket vía Getty Images)
MÁLAGA, ESPAÑA - 2021/06/12: La presentadora de televisión española, María Casado, posa para los fotógrafos en la alfombra roja de clausura dentro del Hotel Miramar. (Foto de Jesús Mérida/SOPA Images/LightRocket vía Getty Images)

En la entrega de anoche esas mismas lágrimas tuvieron un nuevo protagonismo. Casado entrevistó, entre otros, a Mercedes Milá, quien sabe dar buenos contenidos cuando se le tiene frente a frente. Con mucha generosidad, la antaño presentadora de Gran Hermano reconocía que en un primer momento no tenía interés por ir a Las tres puertas, pero que el día que la vio romperse en directo cambió por completo de opinión.

Te vi con Pedro Ruiz y te vi llorar, porque estabas muy preocupada por la audiencia. Él te intentó, desde su perspectiva de la televisión, que no es la misma que la nuestra, te intentó ayudar”, empezó diciendo Mercedes. “Yo había dicho que no iba a venir aquí porque hago ya muy pocas entrevistas, llega un momento que ya no sabes qué contar. Pero como te vi así, me dio tal pena y tal empatía, que le dije a mi jefa de prensa llama inmediatamente al programa de María Casado y diles que voy”, añadía, en lo que se interpreta como un hermoso caso de compañerismo. “Solo los que trabajamos en esto sabemos lo que es, y encima después el numerito”, sentenciaba Mercedes, ante el agradecimiento de la periodista.

Entre otras cosas, ambas también charlaron sobre la salud mental, de las depresiones que ha sufrido tanto por amor como por exceso de trabajo, y reconoció que durante una etapa al frente de Gran Hermano no paraba de llorar durante toda la semana. Pero llegaba el jueves y se convertía en la comunicadora divertida y locuaz que todos recordamos, que era capaz de hacer cualquier cosa para que el público se quedase viéndola.

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Según los datos de Kantar ofrecidos por las consultoras de audiencias, anoche Las tres puertas consiguió ser un imán para el público presente en su casa. Consiguió un 7,2% de cuota de pantalla, con 872.000 espectadores, mejorando en 1,6 puntos y 189.000 espectadores los datos obtenidos una semana antes. Otros invitados de María Casado en esa entrega fueron la cantautora Vanesa Martín, el periodista Carlos Herrera, y María Galiana, Ana Duato, Irene Visedo y Pablo Rivero, actores de la serie Cuéntame cómo pasó.

Las tres puertas se emitió en una franja entre las 22:44 y las 00:22 horas, y para hacernos una idea de su buena acogida, pudo plantar cara a Telecinco, que con el capítulo de Pasión de Gavilanes que se vio entre las 22:56 y las 23:44 firmó un 6,7% con 876.000 espectadores de media.

Parece que, gracias a su perseverancia, María Casado puede recoger los frutos de un trabajo bien hecho, marcando máximo en su octava emisión. El programa ha tardado en cuajar, pero se nota que hay mucho gusto y mucho cariño en su realización; podríamos definir el resultado como un ejemplo de televisión hecha a fuego lento, pero que da un resultado exquisito. Ahora el público se está dando cuenta de cuánto merece la pena el programa, así que la periodista se puede secar ya las lágrimas y mirar al horizonte con una renovada ilusión.

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