Las lágrimas de María Casado reflejan una triste realidad en la televisión

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María Casado estaba a llamada a ser la salvadora de Televisión Española (TVE) con el lanzamiento del programa Las tres puertas. Sin embargo, este formato producido por Teatro Soho Televisión no ha cuajado como se esperaba en la cadena pública, rompiendo inevitablemente el corazón de una presentadora que ha procurado dejarse la piel en cada entrega. Al final, la periodista ha ido tragando su dolor estas últimas semanas hasta que en el último episodio emitido se derrumbó delante de las cámaras con el invitado Pedro Ruiz.

Si bien a María Casado se le saltaron las lágrimas cuando el invitado resaltó que el programa limpia, aunque la audiencia no sea la esperada, el dolor de la presentadora pone sobre la mesa que el problema es aún más gordo. Y es que no solo Las tres puertas no funciona, privando a la catalana de revitalizar la cadena pública, sino que este estrepitoso fracaso televisivo expone la mala racha que está atravesando TVE, aunque tenga programas de calidad como este, pero no sean valorados por la audiencia.

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María Casado es uno de los rostros más emblemáticos de la cadena pública. Durante años presentó diversos telediarios y especiales informativos, siendo además moderadora de diferentes debates políticos. Asimismo, el público la reconoce por su labor al frente de Los desayunos de TVE, puesto que mantuvo desde el 10 de septiembre de 2012 al 5 de agosto de 2016. Seguidamente la de Barcelona pondría su alma como presentadora de La mañana donde se mantuvo desde el 5 de septiembre de 2016 al 15 de mayo de 2020.

Y es que, en el año del estallido de la pandemia del coronavirus, María Casado renunció a su plaza fija en RTVE, ampliando sus horizontes profesionales de la mano de su gran amigo Antonio Banderas quien la fichó para su nueva productora Teatro Soho Televisión. Con el malagueño precisamente presentó en 2021 la gala de los Premios Goya, pero su verdadero regreso a TVE se produjo el pasado mes de febrero con Las tres puertas.

El lanzamiento de este programa producido por Teatro Soho Televisión generó muchas expectativas, primero porque suponía la vuelta de María Casado a su casa televisiva y segundo porque se presentaba como un formato novedoso de entrevistas. Sin embargo, el entusiasmo inicial por ver a la de Barcelona desplegar su talento no se trasladó al papel, ya que desde el mismo estreno el espacio fue acogido de forma muy tibia.

Si bien aquel 2 de febrero algunos tuiteros aplaudieron en la red social del pájaro azul que Las tres puertas era el programa que demandaban desde hacía tiempo, la realidad es que esta apuesta, que desde el primer momento procuró dar en el clavo con el tono, ha pasado más bien desapercibida por la parrilla televisiva. Esto ha sido el gozo en el pozo de María Casado después de toda la esperanza que depositó en el espacio como bien destacó en el lanzamiento: “Es un proyecto cargado de sueños, de muchas ilusiones”.

Y es que, pese a que este formato que se realiza en directo desde el centro de producción de RTVE en Catalunya siempre se ha programado en horario de máxima audiencia, lleva semanas naufragando. Sin ir más lejos, el espacio arrancó su andadura con unas cifras poco esperanzadoras: cosechó un 6.4% de cuota de pantalla y reunió a 789.000 espectadores. Tras esta pobre acogida, los números siguieron a la baja en la entrega del 9 de febrero, anotando un 4.9% de cuota de pantalla y reuniendo tan solo a 580.000 espectadores.

En su tercera entrega, emitida el 16 de febrero, el programa se confirmó como uno de los mayores tropiezos del curso a nivel de audiencias al firmar un 4.6% de cuota de pantalla y reunir a 562.000 espectadores. En la misma línea, el episodio del 23 de febrero consiguió un escueto 4.9% de cuota de pantalla y 606.000 espectadores.

Claro que la gran mayoría del público ha descubierto cómo realmente a María Casado le afecta el haberse pegado este batacazo televisivo a raíz de su emoción en la entrega del miércoles 2 de marzo que, todo sea dicho, subió ligeramente hasta el 5.4% de cuota de pantalla y 700.000 espectadores. Sin ton ni son, la presentadora rompió a llorar con el invitado Pedro Ruiz mostrando abiertamente, y por primera vez, su preocupación por la pobre audiencia de Las tres puertas.

El momento en cuestión se produjo cuando María Casado puso en práctica la charla y no la entrevista, respondiendo con sinceridad a Pedro Ruiz cuando éste le preguntó si había algo que le preocupara. En ese instante, la presentadora reconoció que “con esto”. El invitado no tardó un segundo en animar a la periodista: “Te he dicho más de una vez que es mucho más difícil desintoxicar que intoxicar. Los medios ahora ofrecen más dinero por ensuciar que por limpiar, lo cual es absolutamente imposible de tragar. Te ofrecen un montón de dinero por meterte en una isla y hacer no sé qué cosas y te ofrecen no sé qué promoción por hacer no sé qué cosas. Pero, por limpiar, les parece que es más fácil. No señores. Es mucho más difícil limpiar que ensuciar.

Asimismo, Pedro Ruiz añadió que “tiene más mérito limpiar que ensuciar. Y este programa limpia. Luego tendrá los números que tenga. Pero los números no son el alma de la vida.

Por tanto, las amargas lágrimas de María Casado en directo por la baja audiencia de su programa en TVE ponen de relieve que la periodista tenía depositada su confianza en que este programa, que pretende conocer a la persona que hay detrás del personaje, calara hondo y marcara un nuevo rumbo televisivo para la cadena pública. Pero nada más lejos de la realidad. Lo que ha conseguido evidenciar este programa, que pretende recuperar el espíritu de los formatos clásicos de RTVE en los que la palabra fue el elemento vertebrador, es que la cadena pública está cada vez más desangrada y que habría que tomar medidas urgentes para impedir un mal mayor a tiempo.

Porque Las tres puertas no es el único formato que estas últimas semanas viene mostrando su descalabro televisivo, mostrando una audiencia más próxima a las cifras de La 2. De hecho, no hace falta más que comprobar cómo durante el mes de febrero, TVE marcó un 8.4% de cuota de pantalla, cayendo cinco décimas respecto a enero (8,9%). Un resultado a la baja que le acerca a laSexta quien, por cierto, hizo bien sus deberes y ya pisa los talones a la cadena pública.

Y es que tan cierto es que casi ningún formato de TVE supera el millón de espectadores en horario de máxima audiencia (Las claves del siglo XXI con Javier Ruiz al frente tampoco ha recibido la respuesta que esperaban desde la corporación) como que en la mañana también se encuentran con problemas de esta misma índole.

El ejemplo más reciente lo tenemos esta misma semana a raíz de la vuelta el 28 de febrero de Menudos Torres. Los hermanos Sergio y Javier Torres buscan mejorar la audiencia de la cadena pública en la franja matinal después de que hayan tenido que reemplazan a Ion Aramendi tras el fiasco de Mejor contigo. Sin embargo, los chefs de momento no han conseguido su propósito. La entrega del lunes marcó un paupérrimo 4.6% de cuota de pantalla y 258.000 espectadores y la del martes un 4% de cuota de pantalla y 221.000 espectadores.

La crisis de TVE también se aprecia en sus series. Tenemos cerca el caso de Sequía que emitirá sus episodios finales esta semana en dos late nights diferentes cuando la ficción protagonizada por Elena Rivera se presentó como una propuesta para el prime time. Pero los resultados no fueron los esperados como tampoco lo están siendo los de Cuéntame cómo pasó a quien tantos años en la pequeña pantalla definitivamente le han pasado factura.

En conclusión, con su malestar en directo María Casado puso de relieve su sufrimiento porque Las tres puertas no esté funcionando en la misma cadena que antaño tantas alegrías le reportó profesionalmente, pero la audiencia pide otras cosas.

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