3 motivos por los que te mareas al levantarte

Mónica De Haro
·5 min de lectura

Salir de la cama con mal cuerpo es más normal de lo que piensas. Reincorporarse demasiado rápido, haber cenado poco (o mucho) y tener problemas de oídos son algunos de las causas más comunes. Esta sencilla regla te ayudará a evitarlo

Solo un 22 por ciento de las personas que sufren un mareo acude al médico después de la primera crisis, quizá porque fue muy intensa o por la preocupación que les ha dejado; el resto mantiene una actitud de espera y acude cuando se repite. (Foto: Getty)
Solo un 22 por ciento de las personas que sufren un mareo acude al médico después de la primera crisis, quizá porque fue muy intensa o por la preocupación que les ha dejado; el resto mantiene una actitud de espera y acude cuando se repite. (Foto: Getty)

Si cuando te levantas de la cama notas que todo gira a tu alrededor y se te va la cabeza (o te ocurre lo mismo al recoger algo del suelo), calma. Normalmente no indica que haya un problema de salud serio. Esos mareos matutinos pueden estar ocasionados simplemente por un cambio en el flujo de sangre hacia el cerebro.

Tal y como nos cuenta el doctor Nicolás Pérez, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra, “si ahora se preguntara a la población española entre 18 y 65 años si ha sufrido recientemente vértigo, en torno a un 20 por ciento de ellos respondería afirmativamente. Y diría que lo ha padecido en los tres últimos meses”.

Los mareos al levantarse o al ponerse de pie son más frecuentes en las personas mayores; así mismo, entre personas que presenten otra enfermedad crónica, como la hipertensión. (Foto: Getty)
Los mareos al levantarse o al ponerse de pie son más frecuentes en las personas mayores; así mismo, entre personas que presenten otra enfermedad crónica, como la hipertensión. (Foto: Getty)

Hipotensión postural

También conocida como hipotensión ortostática. La sensación de mareo ocurre solo al levantarse y dura un cierto tiempo (minutos, horas); en ese caso, posiblemente se trate de un problema cardiovascular.

También está relacionada con la presión arterial baja y afecta a las arterias del corazón y del cuello, que al percibir una disminución del flujo sanguíneo, envía señales al cerebro para que el corazón bombee más rápido y se estabilice.

Algunos medicamentos, especialmente los que se emplean para tratar la presión arterial alta, los antidepresivos y los que se utilizan para tratar el Parkinson y la disfunción eréctil también pueden producirla.

Por otro lado, una lesión en las vértebras cervicales la zona del cuello, que también puede presentar ciertos problemas del flujo sanguíneo, produciría alteraciones en el sistema nervioso y vestibular. La falta de oxigenación por el paso obstruido de la sangre genera esa sensación de mareo. Estos mareos ‘cervicogénicos’, a causa de una mala postura o una lesión cervical, empeoran al mover la cabeza o al mantener una misma posición durante un tiempo prolongado, y suelen ir acompañados de dolor de cabeza, tensión y rigidez en los músculos del cuello y hombros.

Por problemas de equilibrio

Otras veces esa sensación de que los objetos dan vueltas alrededor tuyo, que suele acompañarse de nauseas y vómitos, está provocada por alteraciones en una parte del oído interno que controla el equilibrio (vestíbulo) y se conoce como vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).

En este caso, la sensación de mareo se desencadena al levantarse y al acostarse y es breve (segundos), y, como decía, la causa está en el oído. Puede deberse a infecciones y traumatismos en el oído interno, efectos secundarios de medicamentos o al síndrome de Ménière, caracterizado por sensaciones acústicas anormales.

El VPPB también se puede experimentar al mover la cabeza para darse vuelta en la cama, cuando se pasan muchas horas acostado o al agacharse para recoger algo. Solo en casos extremos la persona puede experimentar náuseas, hipoacusia y acúfenos.

Debido a malas decisiones

Los mareos también pueden deberse a una alimentación inadecuada. Por ejemplo, al hacer una dieta demasiado restrictiva o desequilibrada, que elimine los carbohidratos (pan, pasta, arroz) de los menús diarios. O simplemente a haberte saltado una comida y tener un bajón de azúcar en sangre. Otros síntomas del nivel de azúcar bajo en sangre (hipoglucemia) son irritabilidad, hambre, frío, sudores, nerviosismo y ritmo cardíaco acelerado.

También puedes levantarte mal por haber hecho un ejercicio muy intenso sin haber comido lo suficiente o sin haber repuesto fuerzas después, lo que también puede provocar una hipoglucemia y hacer que aparezcan los mareos.

En todos estos supuestos se puede aplicar una sencilla medida para prevenir los mareos: la regla del minuto y medio. Consiste en dividir el proceso de levantarse en periodos de 30 segundos, así disminuyes los riesgos que genera el cuerpo al levantarse de manera rápida. De modo que, ntes de ponerte en pie:

  • Permanece recostado 30 segundos.

  • En el siguiente tramo, baja los pies al suelo durante 30 segundos.

  • Quédate sentado en el borde de la cama otros 30 segundos. Y por último, te levantas.

Lo que hay que tener claro es que el mareo será más o menos relevante según su duración y dependiendo del número de síntomas añadidos que manifieste. “Lo primero que le aconsejaría a alguien que sufre este problema de forma más o menos frecuente es que acuda a un especialista en este tipo de problemas, una vez que su médico de familia le haya realizado un chequeo para descartar la existencia de un problema general o la complicación de una enfermedad ya conocida. Lo segundo, que mantenga la tranquilidad puesto que son problemas que, si bien generan una cierta discapacidad, no son mortales. Y en tercer lugar, que lo afronte de una manera positiva”, concluye el Dr. Pérez.

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