El impacto de las enfermedades en la forma de caminar

Los médicos utilizan patrones de la forma de caminar como una herramienta de diagnóstico. Y es que las características de la marcha y, sobre todo las anomalías, pueden ser síntoma o consecuencia de alguna enfermedad. Un nuevo invento les facilita la tarea

La longitud del paso, la oscilación del brazo, la regularidad y otros signos asociados a la forma de caminar son claves a la hora de detectar las anomalías de la marcha, que pueden estar ocasionadas por enfermedades en diferentes partes del cuerpo. Esas características, reconocibles con una observación cuidadosa, facilitan el diagnóstico médico. (Foto: Getty)

Se puede saber mucho de nosotros por nuestra forma de caminar. La actitud y la postura que adoptamos con cada paso que damos no solo revela aspectos de nuestra personalidad o vida sexual, sino que también arroja datos importantes sobre nuestra salud.

De hecho, los médicos pueden identificar síntomas de enfermedades de sus pacientes observando su forma de caminar. Por ejemplo, caminar despacio podría ser una señal de envejecimiento temprano. Sin embargo, resulta difícil sacar partido a estos datos y digitalizarlos para un mejor diagnóstico médico ya que existen numerosas características que difieren según el tipo y la gravedad de la enfermedad.

Por esta razón, hasta el momentos son los fisioterapeutas quienes suelen encargarse de realizar inspecciones visuales para observar con detalle los pasos que dan los pacientes y poder identificar las anomalías asociadas a nuestra forma de caminar.

La marcha puede alterarse como consecuencia de disminución de la fuerza muscular, alteración de la coordinación, causas funcionales y combinaciones entre ellas. (Foto: Getty)

Sin embargo, un nuevo avance podría cambiar el escenario ya que gracias a una nueva tecnología de digitalización, desarrollada por Fujitsu, se han logrado cuantificar de forma automática y precisa factores como el tiempo de balanceo y el postural de la pierna derecha e izquierda, así como la diferencia entre los movimientos de ambas piernas.

Esto permite identificar, localizar y registrar los puntos característicos en el momento del cambio de movimiento. Para ello se utilizan las ondas de las señales emitidas por sensores giroscópicos unidos a los tobillos de los pacientes. Pero,¿qué ven los médicos de tu salud por tu forma de caminar?

Características de una marcha normal

Los componentes básicos de la marcha son: flexión de cadera, flexión de rodilla, interacción de rodilla y tobillo, rotación de la pelvis alrededor de un eje vertical y báscula lateral de la pelvis.

“Al explorar la marcha de un individuo, deberemos fijarnos tanto en sus componentes espaciales, como temporales que van a sufrir cambios en función de la edad, sexo, hábito corporal, movilidad, fuerza y tipo de calzado”, nos explican desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Fases

En términos generales, añaden, se puede dividir el mecanismo de la marcha en tres fases: despegue, avance y apoyo. La marcha normal consta de:

  1. Una fase estática que constituye el 60 por ciento de la misma y ocurre cuando una pierna sufre carga y está en contacto con el suelo.

  2. Y una fase de balanceo o dinámica (40 por ciento) cuando avanza la otra pierna para dar el paso siguiente. Mientras tanto, los brazos se desplazan hacia delante y hacia atrás en dirección opuesta a la de las piernas (por ej., el brazo izquierdo se desplaza con la pierna derecha hacia delante, mientras el brazo derecho lo hace hacia atrás)”.

“En la marcha normal siempre hay un pie apoyado en el suelo (estático) y el otro avanzando, en el aire (dinámico). Cuando un pie apoya, el otro despega, de forma que cuando uno es estático el otro es dinámico y viceversa”, añade el doctor José María López-Terradas Covisa, jefe de Neurologia en el Instituto Nacional de Salud.

La pisada y la zancada son las partes de las marcha que más pistas pueden darnos sobre nuestra forma de caminar. (Foto: Getty)

Pero “determinados procesos neurologicos modifican las caracteristicas de la marcha normal como consecuencia de la alteración de la fuerza de los músculos que intervienen, o de la coordinación que debe existir entre ellos, condicionando una marcha característica de cada situación”, añade el jefe del servicio de neurología del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús en Madrid.

Anomalías que indicarían trastornos de salud

Así, tal y como recoge un tratado sobre las alteraciones de la marcha elaborado por expertos de la SGG, algunas afecciones musculoesqueléticas, neuronales y cardiovasculares afectan a las características de la marcha. De manera que ciertas dolencias o patologías modifican nuestra forma de caminar y de manera involuntaria introducimos cambios en nuestra forma de caminar para no sentir las molestias que nos ocasionan.

  • Por problemas neurológicos. Una hemiplejia o paresia de extremidad inferior como consecuencia de un ictus u otra lesión cerebral da lugar a la marcha hemipléjica o de segador, también llamada helicópoda.

En este caso, “la persona tiene que balancear la pierna en un arco hacia fuera para asegurar el despegue (circunducción). A la vez hay flexión lateral del tronco hacia el lado sano. Mantienen una base de sustentación pequeña y, por lo tanto, riesgo alto de caídas”, apunta la doctora Teresa Villar San Pío, una de las investigadoras y autoras del tratado.

  • La marcha típica de la enfermedad de Parkinson es ‘bradicinética’, con pasos cortos y muy lentos y mal ‘despegamiento del suelo’.

“La persona camina manteniendo flexión de caderas, rodillas y codos, inclinación del tronco hacia delante y ausencia de oscilaciones de los brazos. Suele haber pérdida de equilibrio hacia delante, puesto que el cuerpo comienza a moverse antes que los pies. Con la progresión del movimiento, los pasos se suelen hacer más rápidos y, a veces, tienen dificultades para parar, pudiendo perder el equilibrio con mucha facilidad”, indica Mª Pilar Mesa Lampre, geriatra del Hospital Provincial de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza.

  • Por problemas circulatorios. Una persona que presenta adormecimiento, hormigueos, calambres o dolor en las articulaciones tendrá una marcha ‘claudicante’. Es decir, que tras un número mayor o menor de pasos, se verá obligada a detenerse durante un tiempo antes de emprender la marcha.

  • Y si sufre pérdida de fuerza muscular, hipo o hipertiroidismo y lleva un tiempo tomando medicamentos como diuréticos y corticoides, lo habitual es que tenga marchas inestables y patosas como la marcha ‘de pingüino’.

Cómo la tecnología facilita la recuperación

Ahora, con la nueva tecnología, se permitirá a los profesionales de la salud cuantificar la marcha de los pacientes que caminan bajo la influencia de tales afecciones y como resultado, podrán registrar los procesos de recuperación y ayudar con el monitoreo remoto de los pacientes, mejorando así la eficiencia de los servicios médicos.

Y es que en el campo de la medicina es esencial analizar el caminar de los pacientes para examinar sus cambiantes síntomas, así como su estado de recuperación. De hecho, es bien sabido que ciertas patologías causan anomalías en la marcha. Por eso, gracias a los avances de la tecnología se puede analizar la forma de caminar y capturar digitalmente la misma información que los fisioterapeutas realizan visualmente, para detectar signos tempranos de síntomas de enfermedad.

Esta tecnología utiliza un modelo recientemente desarrollado basado en la ley del movimiento, que analiza la relación entre los movimientos de las piernas izquierda y derecha durante la marcha y cómo las diferentes características de la marcha cambian con el tiempo, detectando puntos característicos y asignando un significado a la forma de onda de la señal que es emitida por los sensores giroscópicos.

De esta manera, la señal se puede identificar claramente a partir de los puntos particulares del paso de caminar, cuando el talón toca el suelo o cuando el dedo del pie está fuera del suelo, ya que se pueden reconocer, independientemente del método de caminar. Al medir estos puntos característicos, las formas de la marcha, como la longitud de la zancada y el tiempo de oscilación, pueden ser cuantificados con gran precisión.

La edad y el sexo influyen en el deterioro progresivo de la marcha, igual que los hábitos alimentarios y otros factores del estilo de vida como ser activo o sedentario. (Foto: Getty)


Qué dicen los resultados

Utilizando un sensor giroscópico se pueden evaluar varias formas de caminar, incluidos 9 tipos de anormalidades: caminar en pasos cortos, circunducción, arrastrar los pies... lo que permite un cálculo preciso de múltiples características.

Específicamente, la precisión del reconocimiento automático del segmento de la forma de caminar para los movimientos fue del 96,5 por ciento y el error de extracción del tiempo de zancada (suma del tiempo de postura y el tiempo de balanceo) fue de 1,8 por ciento. En otras palabras, se redujo el error de medición hasta 1/3 de veces, en comparación con la metodología convencional.

¿Te sorprende la relación entre la forma de caminar y nuestro estado de salud? ¿Alguna vez te han hecho una prueba de caminar?

Más historias que pueden interesarte:

¿10,000 pasos al día? ¿Cuántos son los que realmente necesitas para vivir más?

Caminar despacio podría hacer que parezcas más viejo a los 45 años

Caminar 7.000 pasos te asegura el descanso

Consejos para caminar de un modo saludable y sacar partido a cada paso