Marc Artigau vuelve con una adolescente que huye en "Jo era el món"

Agencia EFE
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Barcelona, 18 feb (EFE).- El dramaturgo y novelista Marc Artigau, tras ganar el premio Josep Pla en 2019, regresa con un nuevo título, "Jo era el món", protagonizado por personajes frágiles y vulnerables, de entre los que sobresale Ariadna, una adolescente que, después de una tormenta de verano, decide huir de su pueblo.

Artigau, acompañado por la editora Glòria Gasch, ha explicado este jueves que en esta historia, que ambienta en un pueblo ficticio muy parecido a Arbeca (Lleida), trata sobre la vulnerabilidad y sobre que "nos podemos creer muy seguros de nosotros mismos, pero un hecho en la vida de otros nos puede hacer cambiar todo esto".

También ahonda sobre la capacidad "que tienen para manipularnos, para entrar en nuestro interior".

La novela, publicada por Destino, relata el momento, hacia el año 2000, en el que una joven de diecisiete años, que empieza a descubrir el sexo, vive las primeras borracheras y fuma los primeros porros, siente una ansia de libertad para salir de su pueblo, Arveda, un entorno que considera se le ha quedado pequeño.

Un día desaparecerá, sin dejar rastro, provocando que una comunidad entera quede conmocionada y todos sospechen de todos, con su padre, Genís, buscándola, sin parar.

Al cabo de veinte años, su mejor amiga, Ester, que ahora es una mujer que vive en el barrio de Sants de Barcelona, con su marido y su hija, recibirá de Ariadna un mensaje, dando un vuelco su vida.

Junto a esta trama, Artigau también ha luchado "por la calidad literaria, para colocar el lenguaje en el centro de la novela", con la parte de Ariadna escrita en primera persona, mientras que la voz de Ester es en segunda persona y la parte que atañe a Genís está contada por un narrador omnisciente.

El escritor ha querido que el lenguaje fuera "vigoroso, no puramente instrumental, para que avanzara la historia".

Entrando en la piel de una adolescente, Marc Artigau muestra a una muchacha en una edad "cargada de vida, pero a la vez sintiéndose muy frágil, en un momento en el que no había redes sociales, y con ganas de llamar la atención y gustar como una cuestión de supervivencia".

Esta chica, gran lectora de autoras como Alejandra Pizarnik o Sylvia Plath, ve que reside en un pueblo pequeño "que no le aporta nada de lo que quiere, ella que quiere ser el mundo, viajar o conocer a chicos más allá de Llop, un joven que la desea mucho, pero que le aburre".

Para Artigau, "huir es el derecho fundamental de los que aman, es reivindicar el derecho de poder empezar una aventura" y, en el caso de Ariadna, parece que marcha del pueblo solo por unos días, pero acaba en un lugar en el que, en principio, se siente más feliz, pero que, tal vez, será peor de lo que imagina.

El nombre de Ariadna tampoco es casual y alude a la protagonista griega del mito del laberinto porque, según el autor barcelonés, "la adolescencia en sí ya es un laberinto y ella, queriendo huir del minotauro, de una existencia que no le hace feliz, acabará en un lugar que igual tampoco".

Sobre el hecho de ambientar parte del relato en el ficticio pueblo de Arveda, ha desvelado que su madre proviene de Arbeca y, aunque ninguno de los personajes que aparece está basado en alguien real, ha querido hacer un homenaje a esta parte de Cataluña, entre el Pla d'Urgell y Les Garrigues, "que no se ha explicado mucho".

Preguntado por nuevos proyectos, Marc Artigau ha avanzado que está trabajando con el periodista Jordi Basté para cerrar una trilogía de novela negra que iniciaron conjuntamente con "Un home cau" y continuaron con "Els coloms de la Boqueria".

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