Mara Jiménez, Croquetamente: "La cultura de la dieta nos ha hecho creer que un cuerpo grande es insano"

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Photo credit: Ediciones B
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Cuando la actriz y cantante Mara Jiménez creó el perfil de Croquetamente, no sabía la que se le venía encima. La primera foto de su perfil de Instagram es de mayo de 2020 y, en solo dos años, ha conseguido casi 400.000 seguidores ('Croquetillas', como ellas las llama cariñosamente) que se inspiran en ella para quererse tal y como son.

Aquel perfil lo abrió para compartir su experiencia con un TCA (trastorno de la conducta alimentaria) y una baja autoestima que condicionaron durante mucho tiempo su vida: 'bullying' en el colegio, incomprensión familiar, relaciones afectivas tóxicas. Los seguidores que se fueron uniendo crearon una comunidad en la que apoyarse y luchar, entre todos, con la gordofobia.

Ahora, Mara acaba de publicar 'Acepta y vuela. De odiarme a amarme sin medida' (Plan B, 17,95), un libro en el que narra su propia experiencia de dolor, TCA, autoaceptación y mejora de la autoestima. Una obra imprescindible para aprendernos a querer a nosotros mismos y alejarnos de una sociedad que constantemente nos juzga por nuestro exterior, no nuestro interior. Hablamos con ella para que nos de su perspectiva sobre toxicidad, salud, educación y gordofobia.

¿Qué aporta tu libro de especial sobre el contenido que podemos ver en tus redes?

En mis redes sociales el contenido es muy variado, pero hay que condensarlo muchísimo porque no puedes estar una hora hablando. En un directo sí, pero por lo general la gente quiere inmediatez; los contenidos tienen que ser rápidos para que los seguidores se enganchen y entiendan lo que quieres decir. En cambio, 'Acepta y vuela' profundiza mucho más en mi historia y explica mucho más todo aquello que digo en mis redes: mi vida, mi camino, cómo pasé de ese pozo profundo en el que muchas personas están a ser la persona que la gente conoce y ve en mis redes y que algunos tienen como referente... Es un libro que aporta los matices que a veces pasan desapercibidos.

¿Qué intención crees que tenían aquellas personas que se acercaban a ti en tu sufrimiento diciéndote frases como "No les hagas caso", "Pasa de ellos"?

Creo que su intención era ayudar, porque durante muchísimo tiempo hemos normalizado ese tipo de frases, tratar la gestión emocional desde el 'no hagas caso porque es lo que quieren', 'vive tu vida', etc e invalidar las emociones de los demás con esas frases. Pero en ellas se hallaba la desinformación; como no había herramientas no sabían acercarse a mi problemática y tiraban de los recursos que tenían que era el que nos habían enseñado a todos.

En 'Acepta y vuela', invitas al lector a alejarse de personas tóxicas aunque sean seres cercanos y queridos, como familiares y amigos. ¿Cómo romper el vínculo?

No conozco a nadie que se lleve 100% bien en su familia; es normal porque antes de tener un parentesco, sois personas que, aunque compartáis genética, venís de contextos diferentes. Hace muchísimo daño venderle a la gente que la familia nunca te va a fallar, que no se puede romper o que tus padres no te van a decepcionar, porque también son personas y también se van a equivocar. Si se endiosa de esa manera y acaba haciendo algo que te duela, te costará más verlo o remontar. Es muy importante que nos planteemos nuestros límites y valores.

En mi caso, siempre he sido la 'oveja negra' de mi familia porque era una niña que no se callaba nada, pizpireta y sin vergüenza, por lo que siempre se me intentaba silenciar. Sé que mi familia me quiere y lo han hecho desde donde sabían, pero siempre hay una persona que rompe los moldes y si las otras personas de la familia no tienen la misma mentalidad que tú, te ven como la rara.

Yo he asumido que esa es mi etiqueta en mi familia: por haber querido poner límites a determinadas personas y porque no quiero tolerar la violencia de nadie. Cada límite que pongas va a tener una repercusión; habrá personas que se lo tomen bien y reflexionen y otras que no son capaces de hacerlo porque no tienen las herramientas. Nada es eterno, ninguna relación lo es y no tienes por qué llevarte bien con la gente que te han vendido que vas a estar siempre bien en la vida.

Una de las grandes mentiras de la gordofobia es preocuparse por la salud de las personas con sobrepeso y decir que deben adelgazar por salud, ¿verdad?

Del término de la salud se ha apoderado la cultura de la dieta. ¿Qué sabemos de salud? ¿Cómo funciona el estado físico de una persona? ¿Y las enfermedades? La gente cree que salud es comer X, moverte Y. Hay cientos de factores que intervienen en la salud de una persona: niveles de estrés, el contexto sociocultural, el acceso a alimentos y sistemas sanitarios, relaciones interpersonales, descanso, metabolismo, genética...

Hay una parte de la ciencia cada vez más grande avala que hay salud en cuerpos grandes; incluso que tienen más longevidad. La gente no ve esto, sino lo que siempre se ha vendido: el IMC, que es un concepto totalmente obsoleto que nunca sirvió para medir salud, que lo inventó un matemático para analizar un tipo de cuerpo determinado de hombre blanco cis que venía de la guerra.

La cultura de la dieta nos ha hecho creer que un cuerpo grande es un cuerpo insano y que un cuerpo sano es igual a salud para vendernos productos adelgazantes, regímenes... Esto hace que se genere una desigualdad y una discriminación hacia las personas gordas: los delgados piensan que tienen una salud de hierro y que no se tienen que cuidar, pero tú, gordo, sí tienes que hacerlo por cómo estás.

Esto crea ignorancia, discriminación y ha alimentado un sistema gordófobo que excluye a las personas gordas por su corporalidad. Decirle a alguien que tiene que adelgazar por salud es hacerle un análisis muy vago, porque no sabemos de sus hábitos y características solo con verla. Al igual que no cuestionamos a una persona delgada 'por constitución', sí lo hacemos a una gorda.

¿Crees que con la pandemia hemos prestado más atención a la salud mental o no hemos acabado de profundizar?

Está siendo muy necesario para mucha gente, por primera vez se está hablando de salud mental en colegios, medios de comunicación y está a la orden del día. Pero creo que pasa lo mismo que con el colectivo LGTB cuando llega el Orgullo y las empresas se apuntan para lavar su imagen: es el tema de tendencia y las marcas que a priori no tienen valores para nada acordes con la salud mental se suben al carro. Se sienten obligados a estar para que la gente no les señale, pero no es genuino porque el resto del tiempo no hacen nada para mejorar.

Hablando de salud mental, sabemos que el suicidio es la principal causa de muerte natural en jóvenes. ¿Podemos responsabilizar de esto a algo o a alguien?

Es un error del sistema; tal y como está creado, empuja a la gente a la disconformidad y a la infelicidad constante. Cuando hablas de paz, amor, salud... ya te toman por 'Mr. Wonderful'. Son temas que se han vetado y solo podemos hablar de guerras, pandemias, dolor, sufrimiento..., como se ve en las noticias. Y en las redes sociales se muestra un paradigma de vida que es inalcanzable para la mayoría de personas, con cuerpos supernormativos y vidas idílicas. En mi perfil intento compartir cosas normales para que la gente sepa que también se tienen malos días.

Photo credit: Plan B
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El sistema capitalista en el que vivimos nos invita constantemente a la compraventa de productos y hace que la gente nunca esté conforme con lo que tiene: el móvil, la ropa, el cuerpo, la cara, la nariz... Esto, si tienes mal trabajada la gestión emocional, empuja a pensar a las personas que su vida es una mierda porque piensa que no tiene nada de lo que la sociedad le vende, que es lo perfecto. A los de mi generación, por ejemplo, nos dicen que tendríamos que tener una familia, una pareja, un perrito monísimo, una casa con verjas y jardín, etc, pero vivo en un piso compartido en el centro de Madrid pagando lo que una persona de Murcia paga por tres casas. Así se quiebra la salud mental de la gente, que piensa que la única salida es la muerte.

¿Qué es para ti la vergüenza, el asco y el rechazo?

Son tres palabras que han sido mi leit-motiv durante mucho tiempo, el resultado de una sociedad que constantemente me ha dicho que mi cuerpo no era válido y que por tanto no merecía ser feliz por tener una corporalidad que se considera peor que la de otros. Hace tres años, cuando estaba en el gimnasio, lo que sentía era vergüenza, asco y rechazo. No podía mirarme en los espejos, caminar con la idea de que todo el mundo me estaba observando por cómo era, de que no eres suficiente, que no eres válida... que todavía arrastro hoy. Son tres palabras que van muy unidas: vergüenza por mostrarme, asco de ver lo que estaba viendo y rechazo hacia lo que era.

¿Qué cambios habría que hacer en los colegios para educar contra la gordofobia?

Tendrían que abrirse espacios para poder hablar de ello, algo que ya se está haciendo, y en los que los menores pudieran entender que la diversidad corporal existe. Hay estudios que demuestran que los niños comienzan a manifestar complejos con su cuerpo a los 6 años, y pertenecen a un colectivo que no tiene representación ni en medios de comunicación, ni en cultura, ni en redes sociales ni en los libros de texto, donde no hay diversidad.

También se deberían atender los problemas derivados del 'bullying', que los TCA (trastornos de conducta alimentaria) pudieran ser detectados en los colegios, más presencia de integradores sociales... porque la prevención es vital para todo. Faltan muchos recursos y dinero para el profesorado. Y que se dejen de legitimizar los discursos violentos en los colegios a estas alturas.

Si te llamara el Gobierno para organizar una campaña contra la gordofobia, ¿qué medidas tomarías?

Lo primero, regular por ley el sistema de tallas, que todas las tiendas tuvieran la obligación de tener el mismo tallaje. Y que hubiera más tallas en los comercios, que se hicieran accesibles. Quien se quiera dedicar a la moda y al retail, debería incluir a todos los cuerpos, porque es una discriminación que estamos viviendo desde hace mucho tiempo. Que veamos modelos con cuerpos normativos, tanto en los maniquíes como las de las páginas web.

Además, lo que hemos hablado antes de recursos en la educación anti gordofobia, legislar el 'bullying' y el 'ciberbullying'. Propongo que todo usuario que se meta en redes sociales tenga la obligación legal de identificarse con su DNI, datos fiscales, etc y que así, cuando un 'hater' te ataque diciendo cosas como "suicídate, foca", se le pueda denunciar.

También renovaría el sistema sanitario, no solo en algunos de sus profesionales sino la información que están dando porque es muy antigua, mientras que la que estamos dando los activistas contra la gordofobia tiene mucha más base científica. Y sería interesante que se regulara el uso del Photoshop.

¿Qué es lo más bonito y lo más terrible que te han dicho en redes sociales?

Lo peor que he recibido por parte de 'haters' son comentarios sobre mi muerte, me parece muy ruin. Me acuerdo que, cuando empecé, me pillaron muy blandita a pesar del enorme crecimiento de seguidores que tuve. Me decían: "Verás como te explote el corazón por gorda", "Verás como te de un infarto por gorda", "Te vas a morir de diabetes". Uno me dijo: "Infarto no, pero te tendrán que cortar un dedo por diabética". Muestran perfectamente cómo tenemos impuesto el odio en la sociedad, sin tapujos para soltar la ira.

En cuanto a los más bonitos, tengo una comunidad preciosa que a veces me deja sin palabras. Me quedo con una persona que me dijo que había tenido tentativas de suicidio y que en el último momento lo descartó porque le salió un vídeo mío y era una señal para quedarse aquí. Eso te encoge el corazón, porque no eres consciente del impacto que puede tener un vídeo tuyo. Y es que esa era mi intención desde el minuto uno de @Croquetamente, inspirar a la gente a que se sintiera mejor consigo misma y que se sintiera bien tal y como es.

Un mensaje para aquellas personas que no han podido ser felices a lo largo de su vida por el qué dirán por su peso.

Llega un momento en el que te tienes que sentar, de corazón, en un sitio que te guste y plantearte: "¿Hasta cuándo?". ¿Hasta cuándo voy a seguir escondiéndome? ¿Hasta cuándo voy a seguir aceptando lo que me dicen aunque me haga daño? ¿Hasta cuándo no voy a poner límites? La vida se va, cada segundo es un segundo que estamos acercándonos a la muerte. No podemos seguir viviendo a expensas de una persona que... ¿quién es? Nadie, por muy cercano que sea, tiene la potestad de decirte cómo tienes que ser.

Para terminar, recomiéndanos una serie, una canción y un libro para los que tenemos baja autoestima.

Una serie, 'My mad fat diary'. Una canción, cualquiera de Nathy Peluso, y también 'Autoestima', de Lola Índigo y Cupido. Y un libro, 'Déjate florecer', de Sheila Mulero, muy práctico y accesible.

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