María Grazia Chiuri: "La artesanía es un lenguaje global que puede unir culturas"

moda de dior en sevilla
María Grazia Chiuri, enamorada de la artesaníaRocío Ramos

Mucho estaba tardando la industria de la moda en utilizar Sevilla como escenario para una de sus colecciones Crucero. En ellas, algunas de las grandes marcas buscan por el mundo lugares en (y con) los que poder contar una historia en común con sus valores. Hasta que por fin llegó Dior anunciando el deseo de Maria Grazia Chiuri, su directora creativa, de forjar definitivamente el idilio de la casa francesa con la ciudad hispalense. El coqueteo venía de largo: ya en los años cincuenta, Monsieur Dior creó un vestido de noche que bautizó como Bal à Seville, aunque las referencias más rimbombantes a nuestro folclore las hizo John Galliano, inspirado por su infancia, su madre española y el amor por el flamenco y por Lola Flores que esta le inculcó. Pero la aproximación de Chiuri era especialmente importante: desde que llegó a la maison en 2016, el motor de estas colecciones de entretiempo ha sido el de viajar e impregnarse con nuevas culturas no solo en lo estético, sino también en lo que no se ve, colaborando con los artesanos de cada lugar, poniendo en valor su manufactura y exhibiendo en el escaparate mundial sus características y tradiciones. «Creo que el utilizar diferentes técnicas puede abarcar y conectar distintos lugares: de Italia a la India, de París a Sevilla. Esta colección confirma cómo la artesanía es un lenguaje global que puede unir culturas y territorios», concede a Harper’s Bazaar.

Por eso, igual que hizo en años anteriores en lugares como Lecce en Puglia, o Marrakech, para celebrar Sevilla se ha preocupado de vestir la Plaza de España (su lugar favorito de la ciudad, «dedicado a la riqueza de las culturas que han definido este país», dice) con medio millón de rosas para celebrar un desfile de interés global tanto como de dar con las manos adecuadas que mantienen y preservan las tradiciones artesanas en el sur de España. Guiada por su pasión y su atención al detalle, los visitó uno a uno. «Me impresionó la organización del trabajo, notablemente parecida a la de un atelier de costura, mostrando un nivel muy elevado en la manufactura», cuenta. Entre ellos destacan las creaciones de Abanicos Carbonell, las joyas de Orfebrería Ramos, los sombreros cordobeses de Fernández y Roche o el trabajo del cuero del guarnicionero Javier Menacho Guisado, en cuyo taller se han realizado algunas de las fotos que acompañan este texto. «Como guarnicionero y marroquinero, que una de las firmas con más importancia en el sector de la moda ponga sus ojos en mi forma de trabajar es la mayor recompensa que he tenido hasta hoy», confiesa a esta cabecera. «Desde niño, he tenido la necesidad de hacer cosas con las manos. Mi pasión por los caballos me llevó a una escuela para formarme como jinete, pero, afortunadamente, terminé como guarnicionero», añade Menacho, quien para esta colección se ha encargado de reimaginar el bolso Saddle de Dior con un trabajo característico de las sillas de montar.

«Sevilla es un lugar de paso, una puerta que se abre al mundo y sabe cómo recibirlo y donde el savoir-faire se antoja un gesto emblemático», afirma Chiuri. Para esta colección de 110 looks, la diseñadora romana bebe de múltiples inspiraciones en torno a la ciudad: la más importante, cuentan desde la casa, la bailaora Carmen Amaya, conocida como La Capitana, la primera en subirse al tablao con un traje masculino y no uno de volantes. Quizá por eso, la creativa ha preferido alejarse en sus diseños de la obviedad de los volúmenes que tanto han marcado la estética española, centrándose más en siluetas como la del traje de corto que a Chiuri le sorprendió ver en una imagen de Jackie Kennedy con la duquesa de Alba; en prendas de inspiración ecuestre como las chaparreras, y en piezas tan nuestras como el sombrero cordobés (elaborado con felpa y con rafia por el taller Fernández y Roche) o el mantón de Manila –bordado a mano por las artesanas del taller de María José Espinar– que vio en las mujeres de los cuadros de Goya y Velázquez y que, para la italiana, resume todo el espíritu de la colección por su origen viajero (de Filipinas a España).

Menacho está entusiasmado por tener a todo el equipo de Harper’s Bazaar en su taller, igual que el resto de habitantes de este pequeño pueblo a las afueras de Sevilla, que han querido colaborar, incluso, posando frente a la cámara. «Los artesanos no solemos tener mucha visibilidad de cara al mundo –dice el guarnicionero–. La única forma de preservar los oficios y la tradición tan bonita que tenemos es teniendo trabajo para sacar un taller adelante». Suerte que, cada vez más, marcas como Dior vuelcan sus esfuerzos en poner en el mapa el trabajo manual que tanto ha costado mantener, concienciando al consumidor de moda de que no hay mayor lujo que el de un objeto único, hecho a mano y con una historia detrás.

PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: CYNTHIA DE LEÓN (COOL PRODUCCIONES). PRODUCCIÓN: BEATRIZ VERA. ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: PABLO RODRÍGUEZ. ASISTENTE DE ESTILISMO: CLAUDIA NUCERA. MODELO: MAUD VAN DER MEET (ONE MANAGEMENT). AGRADECIMIENTOS: HOTEL TRIANA HOUSE (SEVILLA).